Derrochando riqueza ajena – Por Julia Egan

dolar_cigarro_BYNSobre los subsidios a capitales ineficientes en la industria de la confección.

En la Argentina existen programas destinados a fomentar la actividad industrial y el empleo formal, como el RePro. En la industria de la confección, este tipo de medidas no evitaron la miseria de miles de obreros ni el despegue de capitales ineficientes.

Por Julia Egan (TES-CEICS)

En la Argentina existen una serie de programas destinados a fomentar la actividad industrial e impulsar la incorporación de trabajadores formales en el sector. Entre ellos se encuentra el Programa de Recuperación Productiva (RePro), que apunta a sostener el empleo en las empresas en crisis. Como veremos, en el caso de la industria de confección de indumentaria y textil de algunas provincias, lo único que se logra es subsidiar a capitales ineficientes, que no sobrevivirían sin las transferencias del Estado.

Cada vez peor

El RePro fue creado en el año 2002 en el marco de la Emergencia Económica y está destinado exclusivamente a trabajadores del sector privado que se emplean en actividades y sectores geográficos en crisis. Consiste en una suma fija mensual no remunerativa que la empresa debe complementar hasta alcanzar la remuneración básica correspondiente a la categoría y el pago es directo e individual a través de ANSES.

Con el correr del tiempo, las condiciones del programa se fueron flexibilizando. En la resolución 481 de 2002 del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), se estableció que sería otorgado por única vez y su duración tendría como máximo seis meses, a cambio de que la empresa cumpla con todas sus obligaciones laborales, sociales y previsionales. Sin embargo, se aclaraba que el beneficio estaba atado a la existencia de una partida presupuestaria, pudiéndose extinguir sin previo aviso.

En la resolución 223 de 2005 se precisan otros términos del programa. Primero, se exigió al empleador que mientras se percibiera el mismo, se mantenga la planta declarada al momento de solicitarlo. Esto implicaba no realizar despidos sin justa causa (como si los empresarios no tuviesen herramientas para encubrir un despido injustificado) y que además no se realizaran suspensiones ni reducciones de jornada, que como veremos no se cumplió. Segundo, se podría extender el beneficio por más de seis meses, en carácter de excepción, a aquellas empresas que presenten una situación de crisis grave. Tercero, se exigió la conformidad de las asociaciones sindicales con personería gremial.

Ya en 2010 (res. 150), se habilitó la realización de suspensiones y reducción de la jornada, siempre y cuando el empleador presentara el correspondiente Acta Acuerdo. En la resolución 302 de 2011 se agregó que la obligación de mantener la nómina de personal podría ser exceptuada en aquellas empresas que cuenten con trabajadores temporales. Esto aun cuando la Ley de Contrato de Trabajo y la Ley de Trabajo Agrario establecen que el trabajador de temporada adquiere los mismos derechos que el trabajador permanente (art. 97 LCT y art. 18 LTA). En 2012 (res. 163), se aclaró que en casos especiales los beneficios puede extenderse más de 12 meses.

Entre los años 2003 y 2006, el RePro alcanzó a un total de 45.406 trabajadores: 15.959 en 2003, 9.428 en 2004, 12.691 en 2005 y 7.328 en 2006.1 Pero a partir de 2007 comienza una tendencia al aumento de salarios subsidiados, que inclusive en el punto más bajo alcanzado en 2011supera el máximo del período que precedió al inicio de la crisis económica internacional.

El monto máximo destinado por trabajador comenzó en los $150, para pasar a $600 en 2007. En el primer semestre de 2012 alcanzó los $800 y en el segundo semestre se fijó en $1000. Para 2013 era de $1500 y, con los últimos anuncios, trepó a $2000. Actualmente representa el 45% del salario mínimo, vital y móvil y aproximadamente la mitad del salario mensual de un costurero que trabaja en blanco.

Para el período 2008-2009, la rama que concentró la mayor parte de los subsidios del programa fue la textil, que se llevó el 13,4% del presupuesto. Fue seguida por el sector de autopartes (7,7% del presupuesto), salud (7,6%), metalúrgica (7,6%) y pesca (5,5%). Estas cinco ramas representaron el 41,8% del presupuesto y más de 93.500 trabajadores para el mismo período. Para el año 2009, el 42,7% de las empresas que percibían el programa contaban con hasta 10 empleados. El 77% de los establecimientos corresponden a empresas con menos de 50 trabajadores.2 Una muestra de que el grueso de estos fondos se destina a capitales pequeños que no pueden siquiera afrontar el pago de salarios.

Tirando manteca al techo

En el caso de las industrias textil y de confección, para el 2009, el total de trabajadores afectados por el RePro era de 14.800. Pero además, existen polos industriales enteros que dependen de él, como el de la provincia de La Rioja. En 2011, en esta provincia, el programa alcanzaba a 20 empresas del rubro, mientras que entre 2013 y lo que va de 2014 lo hizo con 850 trabajadores. Pero el RePro no es la única forma en que estos capitales textiles se benefician de la asistencia estatal. Por ejemplo, el conjunto de fábricas que funcionan en el polo de La Rioja dependen del régimen de Promoción Industrial, vigente desde hace más de 30 años, y que consta la reducción en el pago del IVA, de Ganancias y de los derechos que gravan importaciones, que alcanzan también a San Luis, San Juan y Catamarca. El principal problema que presenta es que significa que el Estado pierda un ingreso por aproximadamente $8.000 millones anuales.3

En 2010, el monto total aplicado a este programa, para toda la industria, alcanzó los $179.152 millones, equivalente al 12,4% del PBI de la Argentina y el 43,4% del gasto público nacional para ese mismo año.4 Para 2012, afectaba a 500 empresas y aproximadamente 100 mil trabajadores, de los cuales 10 mil pertenecían a La Rioja. En 2010 fue prorrogado hasta 2027, pero como el decreto nunca se reglamentó no se hizo efectivo. Además de estos programas, existe para la industria textil un programa en el que se reintegra el pago de los obreros de la planta por seis meses.5

Pero todo el dinero destinado no sirvió para garantizar los puestos de trabajo y los salarios de los obreros. En La Rioja, fábricas como Piedras Moras (dedicada a la confección de ropa), año tras año son eje de las protestas de los trabajadores, a quienes sus patrones adeudan miles de pesos en materia de salarios y aportes y finalmente los dejan en la calle a raíz de las constantes clausuras. En otras provincias este problema se reitera. Para 2009, la empresa tucumana Hispania, que había cerrado en 2008, subsidió el salario de 92 trabajadores, no obstante lo cual volvió a cerrar sus puertas en 2011.6

Tal es el grado de dependencia de los subsidios estatales, que el propio sindicato FONIVA se puso a la cabeza del reclamo de su implementación en La Rioja. Allí, la AOT organizó una marcha en defensa de la industria textil, donde reclamaron por los despidos y las 750 suspensiones de 2011 (que se produjeron a pesar de que ENOD, la principal fábrica, estaba percibiendo los RePro) y exigieron la continuidad de la promoción industrial.

Inviable y antiobrero

En definitiva, aunque estos programas se plantearon como medidas “anticíclicas” o de promoción de zonas postergadas, en más de una década de aplicación no hicieron más que ampliar su espectro. Aunque se suponía que debían operar como una vía para el crecimiento industrial y la formalización e incorporación de trabajadores, en los casos que analizamos funcionaron como un subsidio para recortar costos salariales e impositivos. Pero además, se trata de los capitales más pequeños, que presentan las peores condiciones laborales y salariales. En el caso del RePro, los trabajadores no perciben por él cargas sociales ni pueden reclamar ante el Estado si dejaran de percibirlo. El “modelo PyME” consiste, en realidad, en el sostenimiento de capitales que son inviables sin las transferencias del Estado (que no es más que una cesión de la riqueza producida por la clase obrera) y la constante degradación de las condiciones salariales y de trabajo.

El kirchnerismo no ha hecho más que dilapidar la riqueza producida por los trabajadores en empresas que no pueden competir sin que el Estado recree las condiciones necesarias. Muchas veces, ni siquiera así puede garantizarse su subsistencia. Las medidas “anti-cíclicas” no evitaron la miseria de miles de obreros ni el despegue de capitales ineficientes. Los sindicatos, aportan lo suyo dando el aval a los programas. Estas medidas no hacen más que velar el carácter sobrante de estos capitales y de los trabajadores que emplean. En lugar de desperdiciar el valor creado por los trabajadores subsidiando a capitalistas que no tienen capacidad de serlo, el Estado debería destinar esa riqueza directamente a los obreros. Los sindicatos, en lugar de defender a sus patronales, deberían organizar a esta fracción de la clase obrera de acuerdo a su condición de desocupados potenciales, que son contenidos de forma ficticia por el aparato estatal.

Los trabajadores deberían reclamar la estatización bajo control obrero de todas las empresas en quiebra. Así, en lugar de que estos recursos vayan a parar a los bolsillos de los capitalistas, que finalmente dejan en la calle a los trabajadores, se garantizaría un empleo estable mediante un sistema de empresas estatales que bien podrían producir para proveer a otras dependencias del Estado. Además, como no se trata de estatizar miseria, la concentración y centralización de las fuerzas productivas en manos del Estado permitiría lograr niveles de eficiencia y escalas de producción adecuadas a los niveles que reinan en el mercado mundial, lo que ayudaría no sólo a salvar a los compañeros de la miseria y la desocupación, sino a rescatar a ramas enteras de la industria argentina de la clase que la parasita. Colaboraría también en educar a la clase obrera en los grandes problemas políticos, sociales y económicos de la sociedad que está llamada a gobernar un día no lejano.

Notas

1 Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social: Programa de Recuperación Productiva. Informe de situación, Junio de 2009.

2 El Litoral, 23/7/2010.

3 Clarín, 10/12/2012.

4 El Tribuno de Salta, 4/1/2013.

5 http://goo.gl/RErX25.

6 Página/12, 31/1/2010.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *