Del salario a la conciencia – Panel sobre educación argentina y sindicatos docentes

Dossier: Un balance de las XI° Jornadas de Investigación Histórico Social y I° Encuentro de la Izquierda Revolucionaria. Septiembre de 2016.

En septiembre de este año, organizamos nuestras XI° Jornadas de Investigación, que dio lugar al I° Encuentro de la Izquierda Revolucionaria. El objetivo fue reunir al conjunto de la izquierda argentina para debatir toda una serie de problemas que hacen a los puntos esenciales para la construcción de un programa revolucionario en Argentina: la lucha de clases a nivel mundial, la cultura proletaria, la opresión de género, los problemas de la educación, la intervención sindical, el FIT y la construcción partidaria. A continuación, presentamos un resumen de las principales mesas.



rominaDel salario a la conciencia. 
Panel sobre educación argentina y sindicatos docentes

“Nuestra lucha no abarca solamente una cuestión de tipo laboral sino que nos involucra en el derecho a la educación, y eso le da un ribete muy político a nuestra lucha” Laura Marrone

Una de las mesas más concurridas fue la que reunió a los principales dirigentes sindicales docentes, algunos de ellos militantes de izquierda. Una discusión sobre cómo deben intervenir los revolucionarios en un campo que no solo abarca la lucha sindical, sino también la cultural. Estuvieron Romina del Plá (Tribuna Docente y PO), Laura Marrone (Ademys, IS), Gustavo Teres (Seccional Ansafe-Rosario), Sebastián Enríquez (SUTE-Godoy Cruz-Izquierda Revolucionaria), Mario López (Agrupación Marrón “Maestra Silvia Núñez”- Mendoza), Patricio Peralta (PSTU) y Romina De Luca (RyR). Por razones de espacio, no pudimos reproducir todas las exposiciones, pero los lectores pueden acceder al debate completo en nuestra página web.

Romina Del Plá: Es claro que uno de los puntos que se está colocando en el centro es el tema de la reapertura de la paritaria nacional. Este es uno de los elementos, no es el único. Porque es claro que también hay un paquete de reclamos. El hartazgo del cuadro en que estamos trabajando es muy grande, por el desgaste de la docencia con la situación de sobrecarga laboral. Estos salarios obligan a dos o tres cargos y en todo el país no hay posibilidad de resolver el tema de los bajos salarios con dos o tres cargos. En algunas provincias no esta permitido y, en otras, no hay esa cantidad de cargos.

La presión y las condiciones de trabajo, cada vez más complejas, son moneda corriente: infraestructura, comedores, faltante de cargos… Ya lo había desarrollado el gobierno kirchnerista. Cristina, en persona, en aquel discurso del año 2014, dijo que trabajábamos cuatro horas, que teníamos tres meses de vacaciones y que encima no íbamos a trabajar. Quisieron desenvolver aquel famoso presentismo, que derrotamos con las huelgas del 2014. Pero, obviamente, el gobierno actual continúa esa línea. Y justifica algo que quieren desenvolver, que es la evaluación educativa. Una evaluación que viene de la mano del llamado APRENDER 2016, que en todo el país pretende evaluar a los alumnos. A esta evaluación, nosotros la denominamos “Evaluación Educativa” y creemos que hay que desenvolver a fondo una campaña en su contra.

El macrismo viene a cumplir la ley kirchnerista. Esto hay que decirlo con todas las letras. Por eso yo insisto tanto en la delimitación, porque no les podemos conceder nada a los que han sido responsables y que han pavimentado el camino.

Ahí vamos al problema de la evaluación ¿en qué consiste? Hacemos el ranking de escuelas y vamos al problema de los subsidios. De ahí, a la escuela Baucher, hay milímetros, porque ya eso mismo explicita un sistema de subsidios, de sostenimiento y de vaciamiento de unas y de otras.

Efectivamente, SUTEBA [se refiere a la dirección Celeste] tuvo que ir adaptándose a algunas de estas situaciones. Se ha convertido en moda que, 24 horas antes de un paro que ya está instalado, de pronto descubran que tenían que convocarlo. Con lo cual, es la rendición ante la evidencia de que va a haber un paro. No pueden tampoco terminar de reconocer que no dirigen nada. Porque, en definitiva, ya el paro lo está instalando otro.

Entonces, acá tenemos un problema, ¿qué quiere hacer esta dirección sindical? ¿Cómo la caracterizamos? Esto se vio en escena en la movilización de ayer. Nosotros tuvimos todo un debate: ¿había que participar o no? Muchos entendíamos que había que ir, pero delimitados de esta variante. Porque, para enfrentar al macrismo, no podemos disolvernos detrás del kirchnerismo. Este es un problema crucial, el problema estratégico. Para responder a la pregunta de los convocantes, no podemos situarnos solamente en el plano de la cuestión puramente reivindicativa. Nosotros fuimos a esa movilización con una columna independiente.

 

Gustavo Teres: Nadie discute la crisis educativa, pero, en sí misma, no dice demasiado. Los sectores populares cuestionan a la educación pública, por un lado. Y por el otro lado, las clases dominantes también la cuestionan, porque no le sirve. Está claro que el formato de la formación docente, de la escuela y todo lo demás, hoy tampoco sirve. Hay que preguntarse: ¿cuáles son los nichos de mercantilización del sistema educativo? No es necesariamente la educación básica. También, ¿cómo hacen permanentemente para poner en correspondencia el sistema educativo con el aparato productivo? Todo esto define cómo nosotros, desde la resistencia sindical y desde el movimiento popular, le oponemos una pedagogía y una alternativa de sistema educativo público, antagónico a eso. Yo creo que muchas veces tenemos mucho retraso, porque a la mayoría de los sindicatos nos consume mucho el tiempo el debate salarial.

La desigualdad en el sistema educativo público, con su fragmentación y segregaciones, es uno de los problemas más graves que tenemos. Así como uno dice que, en la década del ’90, la categoría más importante era la desocupación, uno podría pensar que si alguna característica tuvo el gobierno kirchnerista en el mundo del trabajo, y también en el sistema educativo, es la precarización.

El otro tema es el de la “inclusión educativa”. Nosotros decimos que, para ellos, la “inclusión educativa” es meter a todos adentro de las instituciones. Pero lo que no resolvieron nunca es le problema de la desigualdad al interior. Por eso, cada vez hay más circuitos diferenciados en el sistema educativo, donde las familias tratan de ubicarse.

 

Laura Marrone: Yo creo que somos un sector privilegiado, los docentes, porque nuestra lucha no abarca solamente una cuestión de tipo laboral, sino que nos involucra en un derecho muy importante del conjunto de la población, que es el derecho a la educación. Eso le da un ribete muy político a nuestra lucha. Además, otra particularidad que tiene nuestro gremio es nuestra vinculación con el movimiento estudiantil y con las familias, lo que hace que nuestra proyección también adquiera un carácter político muy importante en la vida de los países.

En ese marco de reivindicación del trabajo que nos toca, yo quiero decir que me parece que desde los ’90 estamos viviendo una intencionalidad de cambio estructural del sistema educativo a nivel mundial, como parte de la necesidad de reestructuración del mundo productivo. Los sistemas educativos hoy vigentes son un resultado de dos tensiones: la voluntad de los de arriba y la voluntad de los de abajo.

Yo quiero, en ese marco, señalar que con mis compañeros de militancia acordamos que asistimos a la segunda generación de la reforma educativa. La que inició en los ’90 tenía fundamentalmente tres dimensiones: la cuestión del ajuste, los contenidos de la enseñanza y otro es, a mi entender, la “gobernabilidad”.

El tema donde sí hay una vuelta de tuerca nueva es, lo que yo llamo, la “privatización endógena”. Es decir, ya no estamos solo frente a la fragmentación por la existencia de escuelas privadas financiadas por el Estado, sino que ingresan las ONGs y la privatización de servicios educativos en el seno mismo de la escuela publica.

Y voy a plantear otra novedad: invito a que abran la página “Educación137” que está en la Web donde está el Congreso de Educación y Desarrollo Económico que hizo Bullrich hace dos meses, en julio, en la oficina de las arte. Allí invita a una reforma curricular que sí es un cambio cualitativo muy profundo, porque ya no es solo la precarización laboral del docente, sino que es enseñar para la precarización. Acá estamos presentes, frente a una intención de modificar el contenido curricular de los diseños de las escuelas en función de preparar para lo que Bullrich dijo sin ningún pudor “el disfrute de la incertidumbre”… Entiendo que tenemos un desafío muy grande para comprender qué tipo de política viene de la mano de Macri y de Bullrich.

 

Sebastián Enríquez: Celebro mucho lo que ha planteado Laura, me parece clave. En Mendoza también se hizo, hace muy poco, el PRE-foro de calidad educativa, donde estuvieron presentes ejecutivos del BID y los agentes principales de la reforma de la que estaba hablando Laura. A mi me gustaría puntualizar algunas de esas cosas. Algo que está planteando Cornejo [Gobernador de Mendoza], es que la discusión de esta reforma que se está llevando adelante es que la discusión no debería ser gobierno-sindicato. “Vamos a discutir”, dicen, “con los padres, con la sociedad civil y vamos a discutir con las organizaciones”. Es un eufemismo para, en realidad, terminar de sacar a los sindicatos. Es lo que en México llamaron la “desindicalización de la educación” y que fue también parte de la reforma.

El plan estratégico que acaba de presentar el macrismo es un calco y copia de los documentos de la UNESCO. Educar 2050, de Gustavo Iaies, es la que está armando los foros de Calidad Educativa, con distintos grupos empresarios que están nucleadas alrededor de Primero Educación. Están, por ejemplo (este es uno de los ejes de la reforma), formando a los directivos.

El sentido de la evaluación es justificar, hacer una campaña ofensiva con eso y terminar de consolidar la idea de que hay problemas en el sistema educativo, que hay problemas de calidad. De ahí viene la centralidad de la evaluación después de los docentes. Instalado lo del observatorio de los datos, viene la evaluación docente, encima lo del salario atado a los índices de la calidad educativa. Y desde ahí discuten la eficacia de la gestión de las escuelas donde va a entrar también la posibilidad del autofinanciamiento. Este paquete viene de manera acelerada. Me pareció interesante, por el componente interesante de esta mesa, que pudiéramos empezar a charlar cómo empezamos a organizarnos nosotros.

 

Romina de Luca: Me voy a concentrar en una de la preguntas de la convocatoria. Obviamente, la degradación educativa no esta por fuera de la degradación social. Me parece que hay discusiones sobre si avanzaba la mercantilización, si la colonización…, Lo que nosotros estamos viendo es que el sistema esta avanzando hacia una estatización mayor, pero bajo una nueva forma. Nos parece que la tendencia, que afecta al sistema educativo, tiene que ver con que avanza hacia su “FINES-lización”.

Lo que vamos a intentar pensar es cómo la escuela se reduce a un lugar de pura titulación y en donde, a través de ella, transcurren grandes procesos. La degradación curricular: la tendencia a la FINES-lizacion tiene que ver con un recorte, con una escuela tituladora, acelerada, donde los pibes van a cursar un tercio del tiempo. Este tema va a estar asociado al problema de la precarización laboral y a un deterioro de las condiciones de trabajo de los docentes en su conjunto. También, a un ataque a nuestros derechos laborales, en tanto y en cuanto, vamos a tener docentes de primera y docentes de décima.

Hay discusiones sobre la migración de la matrícula desde la escuela pública a la escuela privada. No, eso no está pasando. La escuela privada crece a su ritmo normal. Lo que esta pasando es que los pibes están circulando con una velocidad asombrosa por la escuela primaria. ¿Qué muestran las pruebas? que uno de cada tres no va a comprender lo que lee. A la escuela secundaria no le han logrado resolver su cariz expulsivo; de cada diez que arrancan la escuela secundaria, tres se gradúan. Para esos, que son expulsados de la escuela media, se inventan estos programas de terminalidad, que recortan los derechos de los trabajadores de la educación, que deterioran la infraestructura.

Soy escéptica de hasta qué punto esto avanzaría en una baucherización de la educación. Esto no es nuevo, no lo inventa Cristina, no lo inventa Macri. Esta tendencia a la degradación educativa viene de décadas y viene profundizándose. Lo que tenemos que pensar es esto: estamos llegando tarde y siempre corremos detrás de los hechos.

Me parece que el problema que no se ve (y que es muy serio) es el aspecto de la cultura proletaria. Nosotros queremos hacer una revolución. A mí no me da lo mismo que la clase obrera sepa o no sepa leer. Y la escuela presencial, de cinco días es un lugar de defensa de la cultura y de la educación de la clase obrera.

 

 

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