Del idealismo hegeliano al idealismo posmoderno. Acerca de las Jornadas hegelianas de octubre de 2006 en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Por Julieta Paulos Jones – Los días 18, 19 y 20 de octubre de 2006 se realizaron en la UBA tres Jornadas Internacionales convocadas por la Facultad de Ciencias Sociales, la Carrera de Sociología y la Cátedra de Filosofía, cuyo objeto fue el recorrido de la teoría de Georg Wilhelm Friedrich Hegel desde distintas perspectivas y análisis, en el marco del 200 aniversario de su mayor obra: La fenomenología del espíritu. La propuesta de la convocatoria presenta a este filósofo como un “hito fundamental en el pensamiento filosófico occidental” y le adjudica a su pensamiento un carácter de actualidad en su disciplina y en las ciencias sociales. Las jornadas funcionaron en forma de paneles con invitados provenientes de diferentes países y de talleres temáticos con presentación de ponencias. Aquí nos ocuparemos de caracterizar en líneas generales dichas jornadas y, específicamente, de hacer un balance con respecto a las temáticas y discusiones en las cuales participamos.

¿Qué Hegel?

El día jueves 19, nuestro Grupo de Investigación de Clase Obrera y Pequeña Burguesía participó de un taller temático cuyo eje fue la concepción hegeliana del sujeto y los movimientos sociales, coordinado por Rubén Dri. En la primera parte, en la que presentamos ponencias, se tocaron temas referentes a movilizaciones sociales. En la segunda parte, se habló sobre temas referidos a Hegel. Cada uno de nosotros presentó una ponencia individual sobre aspectos parciales de la investigación: el “piquetazo”, el apagón del ’99, las inundaciones y los cacerolazos. Las ponencias fueron explicadas claramente y logramos la atención del público. Al finalizar, Dri comentó que las investigaciones le parecían muy interesantes, pero algunos temas –sobre todo algunos conceptos como ‘argentinazo’, ‘pequeña burguesía’, ‘clase media’ y ‘dirección moral’- deberían ser más discutidos. Luego de las intervenciones del público, Dri intervino nuevamente remarcando la profundidad de la investigación que habíamos llevado a cabo y elogiando nuestros trabajos.

El día 20 concurrimos al panel compuesto por Atilio Borón y el invitado italiano Doménico Losurdo, en el cual se trató la filosofía política hegeliana. Borón se ocupó de la relación entre Hegel y Marx, tomando como punto de partida el estudio de la teoría del Estado en ambos. Borón señaló que la crítica marxista del Estado anida en la tesis de que los conflictos generados en el capitalismo son irreconciliables, con lo cual, a medida que crece la ganancia, crece la pobreza y se forma un grupo de “excluidos” –“indigentes”- que impide la formación de un “Estado ético”. El italiano Doménico Losurdo centralizó su exposición en la relación entre la filosofía hegeliana y el liberalismo, criticando a Bobbio en su planteo de que Hegel se corresponde con el conservadurismo y John Locke, con el liberalismo. Losurdo señaló que Bobbio es “prisionero del dogmatismo”, explicitando que la lectura progresista de Hegel es la única posible, puesto que “no puede entenderse a Hegel desde la derecha”.

Luego de las exposiciones, se dio lugar a preguntas. En primer término, una participante se dirigió a la exposición de Borón, a quien le preguntó qué lugar cumplen “los pueblos” como sujetos políticos, entendiendo la exclusión a la cual se refirió. La respuesta de Borón constó de una serie de ejemplos ilustrativos de conformación política de los “excluidos”, entre los cuales se refirió al Zapatismo y al actual gobierno venezolano de Chávez, como representación de “salidas” al problema de la constitución de esos grupos como sujetos políticos. Seguidamente, nuestra intervención discutió la utilización del concepto de ‘excluidos’, que consideramos erróneo, en tanto hace referencia a grupos que se encuentran por fuera del sistema, lo cual es imposible. Borón identifica a las diferentes capas del ejército industrial de reserva con los “excluidos”, como si la desocupación no fuera funcional al sistema capitalista como válvula reguladora de los salarios. Es decir, confunde el proceso inmediato de producción con el conjunto de la producción social. Paradójicamente, quien dice defender a Hegel, niega uno de sus conceptos centrales, el de totalidad: la realidad es una totalidad dialéctica que abarca todo lo existente. También discutimos su defensa del chavismo, entendiendo las limitaciones insalvables de los nacionalismos burgueses, dado que su programa es el que le impone el capitalismo mundial, al cual están sujetos y no se enfrentan.

Balance

La conclusión más importante de las jornadas es el enorme dominio del idealismo que subyace al análisis académico y hegemónico acerca de Hegel y su relación con Marx y otros. Este idealismo queda ilustrado en la negación del carácter contradictorio de las relaciones materiales y naturales. Se trata del divorcio tajante entre la teoría y la práctica, el cual lleva a la incomprensión de las diferencias entre el Idealismo absoluto de Hegel y el Materialismo dialéctico de Marx y a las consecuencias de dicha disociación. Ese dominio adopta a veces la forma del posmodernismo filosófico, a partir de la recurrente negación de la existencia de la clase trabajadora como sujeto político revolucionario y la ‘sustitución’ de ella por los “grupos excluidos” del sistema. Estas conjeturas acientíficas no llevan sino al catastrofismo del “fin de la Historia”, a la negación de las tesis del –supuestamente venerado- Hegel, con la ausencia del método dialéctico en la comprensión de la realidad y a la explicación del proceso histórico mediante contingencias y azares políticos.

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