Déja vu. Apagones y movilizaciones sociales. Buenos Aires, febrero 1999-marzo 2007

Por Agustina Desalvo – El anochecer del 25 de marzo sorprendió a miles de vecinos de distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires con un apagón que duró cerca de 48 hs. Esa noche, una recorrida por la zona de Parque Rivadavia se transformaba, paulatinamente, en un viaje a un pasado cercano. Los vecinos en la calle, la avenida Rivadavia tomada, el humo de los piquetes y el ruido de las cacerolas nos devolvían a aquella Buenos Aires de diciembre del 2001. Se trata de un fenómeno que muestra la continuidad del proceso político abierto a fines de los ’90, en particular en relación a las movilizaciones en torno al apagón del 15 de febrero de 1999. En esa fecha, un incendio en una de las sub-estaciones de la empresa proveedora de energía, Edesur, derivó en un apagón generalizado. El hecho produjo caos en el tránsito, suspensión del servicio de subte e importantes daños ocasionados a los particulares y comerciantes de la zona. Éstos no sólo debieron alterar su rutina diaria, sino que además perdieron mucho dinero, tanto por el lucro cesante como por los daños emergentes. Un examen de ambos hechos, en perspectiva, permite obtener un panorama de la evolución de la conciencia de una parte de la pequeña burguesía.

El agua sube sin preguntar

El apagón del domingo 25 de marzo fue causado por un incendio en la subestación Independencia de la empresa Edesur, que dejó sin luz aproximadamente a 670.000 personas.1 El mismo afectó a ocho barrios de la ciudad de Buenos Aires: Caballito, Boedo, Almagro, San Cristóbal, Balvanera, Villa Crespo, Constitución y Monserrat. El suministro eléctrico comenzó a restituirse lentamente desde la madrugada del lunes. Sin embargo, cerca de 140.000 personas recién recuperaron la luz durante las primeras horas del martes.2 Representantes de la empresa imputaron las causas del incendio a la tormenta desatada en la noche del domingo. Por su parte, el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Energía) inició una investigación para determinar si la empresa habría incurrido en faltas y si correspondería o no sancionarla. Edesur y Defensa Civil emprendieron, el lunes, un plan de emergencia para los barrios donde el servicio no había sido aún reestablecido: se repartió agua y se colocaron grupos electrógenos en hospitales y geriátricos. Las consecuencias inmediatas fueron la suspensión del funcionamiento de la línea A de subte, la paralización de los semáforos de la zona, la suspensión de las clases en 13 escuelas municipales y, por supuesto, los perjuicios a particulares y comerciantes de la zona, que se vieron imposibilitados de desarrollar sus tareas habituales. La dueña de una verdulería de Boedo, contaba, indignada, que no sólo había perdido toda la mercadería que necesita refrigeración sino que, además, se vio perjudicada por la escasez de ventas: “Perdimos toda la mercadería que va a la heladera, como la rúcula o las ciruelas. Y encima, la gente compró lo mínimo, porque no puede usar la heladera”.3 Por otra parte, el dueño del bar Café Recuerdo, ubicado en Carlos Calvo y Boedo, hizo alusión al apagón de febrero de 1999, cuando a raíz de un incendio en la subestación de Edesur en el barrio de San Telmo, había perdido 800 kilos de mercadería. En el verano de 1999, un apagón dejó sin luz a 500 mil personas.4 Es posible rastrear un conjunto de semejanzas entre el apagón del ´99 y el de marzo de este año. En relación a las causas inmediatas, tanto en uno como en otro caso, el apagón se debió a un incendio en una de las subestaciones de Edesur. En 1999 fue en la de San Telmo y, en el de este año, en la de Independencia. La zona afectada es prácticamente la misma. En cuanto al alcance del apagón, en el ‘99 fueron afectados 10 barrios de la capital (entre ellos Balvanera, Almagro, Monserrat, Boedo y Constitución). En marzo de este año, los barrios afectados fueron 8 de la misma zona, que podríamos caracterizar como predominantemente pequeño burguesa. Las consecuencias fueron similares a las actuales: subtes y semáforos sin funcionar, avenidas intransitables y, por sobre todo, cientos de comerciantes y particulares afectados en sus actividades cotidianas y millones de pesos perdidos tanto en mercadería como en lucro cesante.5

Ocho precoces años

Tanto en marzo de este año, como en febrero de 1999, los usuarios afectados acudieron a medidas de acción directa para llevar a cabos sus reclamos. En febrero del ‘99, el 82% de las acciones registradas correspondieron a cortes de calle, que en muchos de los casos fueron acompañados por cacerolazos y fogatas.6 Para el caso de marzo de 2007, Clarín menciona que “los vecinos volvieron anoche a tomar las cacerolas y otros utensilios de cocina para hacer ruidos. Y a esto le agregaron la quema de basura y objetos para protestar por el corte de luz que los afecta desde la noche del domingo. La imagen se repitió en varias esquinas de la Ciudad. Principalmente en los barrios de Almagro, Caballito y Boedo, en el centro geográfico de la Capital, e incluyeron, además, la quema de neumáticos y cortes de las principales calles y avenidas”.7 El diario La Nación también hace referencia a los piquetes: “Anoche, miles de personas que seguían afectadas por el gigantesco corte -el suministro comenzó a restablecerse a las 23:30- realizaron piquetes en la zona de Almagro. El fuego de las gomas incendiadas, los carteles con consignas contrarias a la empresa de energía y gritos de bronca se repetían en calles y avenidas”.8 Vemos entonces que, en ambos casos, la acción directa es inmediatamente puesta en marcha para exigir el reestablecimiento del suministro. Similares fueron, entonces, los métodos utilizados para expresar el descontento: corte de calles y asambleas de vecinos. En 1999, la reacción había sido más tardía: las manifestaciones se iniciaron el tercer día del apagón. Este año, las acciones comenzaron la noche siguiente al incendio…

Tan presente…

En las movilizaciones de este año de las cuales esta es simplemente un botón- muestra, en esta fracción de la pequeño burguesía, las mismas tendencias que las de 1999, que llegaron a su punto máximo en 2001. El paralelismo sería aún mayor si observáramos la movilización de la pequeña burguesía rural, por ejemplo. Aún más, en marzo de 2007 estos elementos presentan un mayor desarrollo. Como vimos, la acción directa se manifiesta y se extiende más rápidamente. Las medidas a tomar y las formas organizativas se transforman en “espontáneas”. Es decir, ya no se cuestionan porque están incorporadas como “naturales”. Al analizar la historia de la pequeña burguesía porteña, desde la instauración democrática hasta el 2001, es posible observar que ha operado en su seno un proceso de pauperización proletarización que la acerca cada vez más a la clase obrera.9 Los apagones e inundaciones10 no son “catástrofes” naturales, sino momentos de expropiación de los pequeños capitales, es decir, del avance del gran capital sobre el pequeño y, por consiguiente, de la pérdida de medios de producción y de vida que sufre la pequeña burguesía. Es este proceso de pauperización-proletarización el que genera las condiciones objetivas para el acercamiento político a la clase obrera. Sin entender este fenómeno, del cual los “apagones” son un ejemplo minúsculo, resulta imposible explicar la insurrección de la noche del 19 de diciembre de 2001 en la ciudad de Buenos Aires y su historia posterior.


Notas

1Clarín, 27-03-07

2Clarín, 27-03-07

3Clarín, 27-03-07

4La información referida al apagón de 1999 puede consultarse en Desalvo, Agustina: “Apagón. Buenos Aires, febrero de 1999”, en Razón y Revolución, nº 13, Ediciones ryr, Buenos Aires, invierno 2004.

5En el caso del apagón del ´99, Fedecámaras (Federación de Cámaras de Comercio) registró en concepto de pérdidas, entre el lucro cesante y los daños emergentes, 36 millones de pesos diarios. Clarín, 18-02-99

6Desalvo, Agustina: “Piquete y cacerola, la lucha es una sola”, en El Aromo, nº 17, diciembre de 2004.

7Clarín, 27-03-07 (cursivas en el original).

8La Nación, 27-03-07

9Este tema y sus consecuencias sobre la protesta de la pequeña burguesía serán analizados en un libro de nuestra editorial que pronto verá la luz.

10Véase Villanova, Nicolás: “La experiencia de la pequeña burguesía y su lucha”, en Razón y Revolución, nº 14, Ediciones ryr, Buenos Aires, invierno de 2005.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *