De Lula a Rajoy. La izquierda argentina y los “golpes de estado” selectivos

A Lula se lo procesó por un escándalo de corrupción, lavado de dinero y obstrucción a la Justicia. Estamos hablando de un candidato, que si bien tenía una importante intención de votos, juntaba un gran rechazo de la población y, por lo tanto, no sobreviviría un balotaje. En esa oportunidad la izquierda salió a defender a Lula, contra un supuesto “golpe de estado”.

El caso de Rajoy no es muy lejano al brasileño. La justicia española cuestionó la credibilidad del presidente al prestar declaración sobre el caso Gürtel, causa en la que está involucrado gran parte del Partido Popular (PP). Se trata de una investigación que logró probar la existencia de un sistema de coimas para que diversos funcionarios otorguen a empresarios excepciones a los códigos urbanísticos y medioambientales, y de esta manera, llevar adelante emprendimientos inmobiliarios. El líder de la trama era Francisco Correa, empresario ligado desde hace mucho tiempo al PP y condenado a 51 años de prisión1. Tanto Rajoy como el PP negaron la existencia de coimas o una caja paralela dentro del partido.

Lo interesante del caso es que la investigación comienza con la denuncia de uno de los propios miembros del PP, José Luis Peñas Domingo, ex concejal de Majadahonda. Peñas puso a disposición de la Fiscalía Anticorrupción casi 80 horas de conversaciones entre los cabecillas de la red. Sin embargo, este no fue el único síntoma de la crisis del PP2.

La presidencia de Rajoy arrancó con varios problemas sobre la mesa. Primero, por la dificultad de formar gobierno. Luego de dos intentos fallidos y dos días antes de que llegue la fecha límite para llamar a elecciones por tercera vez, Rajoy logró un acuerdo. Para ello fue fundamental el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria y la abstención del PSOE.

A los pocos meses, se dio a conocer un nuevo escándalo de corrupción: el Caso Lezo, que involucraba al ex presidente de la comunidad de Madrid, Ignacio González, por el pago de sobreprecios para el desvío de fondos hacia cajas particulares de miembros del PP. Se acusó además al ministro de Justicia, Rafael Catalá, y el fiscal jefe de lucha contra la corrupción, Manuel Moix, de intentar proteger a González de la investigación.

Con el avance de las causas, el fantasma de la moción de censura comenzó a correr por el parlamento. Podemos hizo un intento el año pasado, pero no consiguió los votos suficientes y fue rechazado por el 76% de los diputados.

Sánchez y una fracción de la burguesía española se adelantaron a una crisis mayor. Entre ellos estaba Podemos, ERC, PdeCat, PNV, Compromís, Eh Bildu y Nueva Canaria. Sánchez negoció con los vascos mantener el presupuesto 2018 tal cual estaba a la vez que prometió dialogar con el independentismo catalán y establecer relaciones con el presidente Joaquín Torra. Así logró aprobar la moción de censura.

La propuesta de Sánchez aparece en un momento en que la crisis política estaba profundizándose. Por un lado, con el aumento de movilizaciones y reclamos, fundamentalmente de los trabajadores del transporte de ómnibus, ferroviarios, controladores aéreos, pilotos, tripulantes de cabina, metal asturiano, Amazon, H&M. A ellos hay que sumar las marchas durante mayo por la derogación del sistema de pensiones establecido en 2011 y 2013, el aumento del presupuesto educativo, reclamos contra la sentencia de la manada y el fin de la precariedad. A pesar de que muchas de estas movilizaciones estuvieron encabezadas por la UGT y la CCOO, es todo un síntoma que el descontento social va en aumento.

Otra muestra de ello es que el 53,1% de los españoles pensaba que la gestión de Rajoy era mala y el 30% la calificaba como regular3. Sin embargo, con la llegada de Sánchez el panorama no cambia: solo 11% de los españoles respalda el gobierno del PSOE, y un 47% de se inclinaba por ir a elecciones nuevamente4.

Si la izquierda fuera consecuente, debería defender a Rajoy tal como lo hizo con Lula y caracterizar un golpe de Estado. Sin embargo, a lo único que ha podido atinar es a callarse la boca. Para el PTS lo grave de la situación es que el gobierno de Sánchez no respetará la “plurinacionalidad” y el derecho de autodeterminación. Mientras que el PO e IS no pronunciaron palabra al respecto.
Ninguno tiene capacidad de intervención, porque no logra comprender la tendencia mundial hacia la crisis política, hacia la ruptura de lazos que unían a la clase obrera con la clase dominante. Tampoco logran ver la descomposición de ese Estado, expresado en la incapacidad de ponerse de acuerdo entre las propias fracciones de la misma clase gobernante.

La clase obrera, en Brasil, España y Argentina, no necesita aliarse con ninguna fracción burguesa para defender sus intereses, ni con la burocracia sindical. Es necesario poner en pie una política independiente y plantee la lucha por el Socialismo.

NOTAS

1 Ver https://goo.gl/4H93xa
2 En esta nota se puede encontrar un análisis más extenso de la crisis de la burguesía española: http://razonyrevolucion.org/de-la-moncloa-a-podemos-por-na…/
3 https://goo.gl/ECwXGZ
4 https://goo.gl/w8vaqz

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