De la doble moral al carnerismo – Por Romina De Luca

pez_BYNLa posición del PTS en el Encuentro en Defensa de la Educación de Adultos acerca del Plan Fines 2

Para el PTS la educación de la clase obrera es inútil. Detrás de la “poco importante” discusión sobre la presencialidad lo que está en juego es la erosión mayor del nivel cultural de la clase obrera, su cúmulo de conocimientos, su mayor embrutecimiento. El PTS se presta a rifar el capital cultural del proletariado argentino.

Por Romina De Luca (Grupo de Investigación de Educación Argentina-CEICS)

El Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) a través de su corriente sindical -la 9 de Abril- interviene activamente en la Coordinadora de Docentes del Plan Fines, especialmente en Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A partir del lugar que ocupa en ese espacio, participó del primer encuentro que realizamos en el mes de mayo a propósito del Plan FinEs 2, preparatorio de la reunión del 9 de agosto, y también lo hizo del Encuentro en Defensa de la Educación de Adultos. Como relatábamos en El Aromo nº 79, para nosotros, ya en ese primer momento, resultaba clara su postura de defensa del Plan, aunque no lo reconocieran en forma abierta. Por eso, luego de la primera reunión se declaró desaparecido en acción: no respondieron ni un solo correo de los que enviáramos de cara a consensuar un documento para el Encuentro del 9 de Agosto. Finalmente, en el Encuentro quedaron claras las diferencias.1

La posición del PTS

Ya en su primera intervención en la presentación plenaria, el PTS dejó en claro su posición: “Nosotros estamos intentando organizar a los docentes del plan (…) a los docentes y a los estudiantes, denunciando la precarización laboral”. Aunque aclaró que su denuncia no excluía otras cuestiones, a la hora de explayarse sobre el asunto, el compañero que llevaba la voz cantante por el PTS, Hernán, no supo añadir nada a las reivindicaciones puramente sindicales. Según los compañeros, la principal tarea política y el principal desafío es, precisamente, la organización sindical. Por eso, señalan: “no creemos que haya que hacer una denuncia generalista de los problemas que coincidimos tiene el plan” sino más bien denunciar al gobierno nacional que crea planes “precarizados”. Pero el PTS se niega a rechazar el Fines 2, que es, precisamente, el epítome egregio de esos planes “precarizados”.

El PTS no sólo se niega a rechazarlo, lo aplaude como una salida pedagógica adecuada para la clase obrera más pobre. En particular, el PTS no considera importante la reducción de los días de clase que promueve el Fines 2 porque:

“si no entramos en el discurso de que se pierden dos, tres días de clase y ése es el problema de la educación, cuando sabemos que el problema de la educación son las condiciones de enseñanza-aprendizaje. Creemos que es un debate secundario en ese sentido qué cantidad de horas. Entendemos sí, que la reducción de horas que el plan tiene en Provincia de Buenos Aires y en otros lugares afecta claramente a los contenidos y hay que denunciarlo, pero creemos que no es un eje central en este sentido.”

Para los compañeros no reviste importancia la calidad de la educación que reciben los obreros. La cuestión central es puramente sindical. Pero en este caso, de un sindicalismo ciegamente oportunista. El PTS ve la oportunidad de entrar en un terreno dominado por el PO, la docencia, y no le importa que el Plan Fines 2 implique la reducción del plantel docente necesario a la mitad. Con tal de, demagógicamente, hacer pie en el gremio, está dispuesto a tirar por la borda el estatuto mismo del sindicato que pretende conquistar y someter a los docentes a las condiciones pauperizadas a las que la burguesía quiere llevarlos.

La mimetización del PTS a los planes del imperialismo para la educación mundial, sancionados en las últimas CONFINTEAS, financiadas por organismos internacionales como las Naciones Unidas y el Banco Mundial, llega al punto de celebrar la fragmentación y descentralización del currículum que opera el Plan FinEs 2. Confrontando con nuestra consigna que brega por la centralización del currículum, destacan:

“Nosotros no creemos que tiene que haber un currículum centralizado que baje desde el Ministerio (…) creemos que tienen que ser los propios docentes organizados en sus sindicatos y los estudiantes, en los centros de estudiantes, los que definan el currículum, los programas, las reglamentaciones.”

Cuando marcamos estas cosas, incompatibles con una posición, no ya revolucionaria, siquiera reformista, salieron a acusarnos de “mala fe”, de academicistas (¡cuando no!) y de querer “explosionar espacios de encuentro”. Aclarando para oscurecer, destacaron que lo de un día más o menos de clase les parecía menor pero “no tiene que haber recorte de horas de docentes, defendemos la cantidad de horas de docentes”. Aquí el sindicalismo lisa y llanamente se despreocupa (por decirlo elegantemente) en la educación de los trabajadores escudados en la misma filosofía que el Banco Mundial: Paulo Freire. Sus argumentos evidencian un claro desprecio al problema del conocimiento, situación que saldan evocando alguna cita suelta como de Marx sobre el Programa de Gotha. Más claro imposible.

Adoptando la pedagogía de Macri, el PTS cree que la presencialidad es innecesaria, una exigencia inútil. Desconocen que lo que les falta a todos los que tienen una escolaridad incompleta y fragmentada es, precisamente, autonomía de estudio y que esta se consigue tras mucho tiempo de trabajo intelectual. Banalizando los problemas pedagógicos, el PTS cree además que la escuela no es un mejor lugar de estudio que las precarias condiciones de vivienda de la clase obrera argentina. Que la socialización que se desarrolla en un ámbito educativo colectivo es un asunto completamente neutro. No saben nada de pedagogía elemental y da vergüenza ajena escucharlos y pensar que se dicen “de izquierda”. La única razón por la que no apoyan la secundaria online del jefe capitalino debe encontrarse en que todavía no pudieron hacer pie en Adultos 2000. Cuando lo hagan, ya podrán los docentes saborear el “clasismo” del PTS…

Mejor que La Cámpora…

A esta altura, nos queda claro que los compañeros del PTS solo están dispuestos a organizar sindicalmente a los trabajadores del Fines 2, a pedir por el mejoramiento de sus condiciones de trabajo y a luchar por más nombramientos de docentes en el Plan. Todo lo demás les parece secundario, menor, poco importante. Priorizan su mezquino crecimiento sindical en esa fracción de los trabajadores docentes en detrimento del conjunto de la clase. Es por eso que combaten una consigna o una descripción de los problemas que trascienda la inmediatez y no se adecúe al nivel de consciencia existente. ‘Cómo voy a decir ‘no al plan fines 2’ si yo trabajo ahí’, ‘me quedo sin trabajo’, ‘qué le digo a mis alumnos que ahí estudian’, ‘yo doy mi mejor esfuerzo, enseño y el que quiere aprender lo hace y me pide más material’ son algunos de los argumentos que aparecen a menudo en estas discusiones. Pero el debate y la edificación de una política revolucionaria no puede priorizar para su construcción un razonamiento que no supera el sentido común individual. La tarea del partido es la de clarificar y hacer avanzar la conciencia, tomando la energía de las masas, reconducirla, evitar que se disipe. También el anticipar.

Bajo la excusa de que hay compañeros con intereses y necesidades elementales que organizar y satisfacer el PTS no puede mirar más allá de la Coordinadora del Fines. Y mientras tanto, objetivamente y más allá de los intereses individuales de cada quien, se enfrentan dos fracciones de la clase obrera docente. El gobierno utiliza a la fracción más débil (docentes de Fines) para degradar las condiciones de trabajo del conjunto (docentes de adultos y del resto del sistema). En lugar de batallar contra esa situación desde un inicio, se mira para el costado y cuando el problema adquiere magnitud, se organiza a los precarizados. Como bien dijo en el Encuentro el compañero de Neuquén, para no llegar a esa trampa, hay que oponerse desde un inicio. Llegados al estado actual, por lo menos, no ofrecer consignas vacilantes.

El oportunismo llega a tal punto que cuando los que reclamamos el cierre del Fines 2 aclaramos que eso significa que deben crearse tantos CENS como sean necesarios, en todos los lugares que sean necesarios, y que todos los docentes de Fines 2 tienen que ser incorporados a esas estructuras, el PTS mira para otro lado. En lugar de plantear una consigna superadora, que unifique los intereses del conjunto de los docentes, el PTS estimula el temor de los compañeros de Fines 2 de quedarse sin trabajo. Se aprovecha de la división que crea la burguesía entre los trabajadores, la estimula y la utiliza con intereses deleznables, como es el crecimiento de su propio aparato. La Cámpora no lo haría mejor.

¿Y la conciencia?

Para el PTS la educación de la clase obrera es inútil. La precarización y el enfrentamiento intra clase que habilita el Plan Fines 2 trascienden las condiciones de trabajo de los docentes. Detrás de la “poco importante” discusión sobre la presencialidad lo que está en juego es la erosión mayor del nivel cultural de la clase obrera, su cúmulo de conocimientos, su mayor embrutecimiento. Recordemos que el nivel cultural de la clase obrera rusa era una preocupación del mayor nivel para los dirigentes bolcheviques. El PTS se presta a rifar el capital cultural del proletariado argentino. Escribir, leer, comprender lo que se lee nos abre las puertas al pensamiento científico. No deberíamos tan livianamente afirmar que nos da lo mismo que se avance aún más en el embrutecimiento de las masas. El conocimiento permite transformar. El que los compañeros argumenten que uno o dos días menos de clase no es una discusión fundamental, porque esos son los argumentos del gobierno frente a las huelgas implica que, o bien no entienden la magnitud del recorte o no comprenden la posición oficial. Muestras de que el gobierno no está preocupado por la educación lo constituye el Plan Fines 2. Un plan que frente a los 190 días de clase por año, que dicen obsesionarlo, crea una estructura paralela con apenas 72. ¿Realmente piensan los compañeros del PTS que en 72 días los docentes pueden darle una educación equivalente a la clase obrera que en casi el triple de tiempo? Que la burguesía utilice el argumento de los días caídos para enfrentar a la clase obrera (padres vs. docentes) no es un argumento válido en esta discusión.

Algo similar ocurre en relación a la discusión sobre centralización-descentralización del currículum. Resulta curioso que a los compañeros tengamos que recordarles algo que ellos mismos escribieron: la descentralización degrada a la educación y dificulta la organización docente, fragmenta a la clase. La centralización sería, según los compañeros, una consigna regresiva porque implicaría que el Estado nos diga qué enseñar. Una muestra más de que el PTS no entiende de lo que habla. Históricamente, la descentralización curricular permitió el vaciamiento del currículum, su mejor adaptación a las necesidades del capital y, en particular, la entrega de la educación de las masas a la Iglesia Católica y a otras entidades de la vida civil, es decir, burguesas. ¿O cree el PTS que la descentralización significa que el Estado burgués queda anulado? El Estado burgués argentino lleva años descentralizando el sistema. ¿Está dirigido por militantes del PTS y no lo sabemos? Tontería o ingenuidad, no sabemos, pero da lo mismo.

¿Y dónde está el FIT?

El PTS debería asumir que el Plan FinEs 2 no tiene arreglo. A su mejoramiento se encamina la propia burguesía que identificó, producto de las discusiones, que la creación de docentes de primera y de segunda era un problema y busca ahora darles plena cobertura del Estatuto. Valga de ejemplo, la reforma de la modalidad de adultos en provincia de Buenos Aires. De cara al futuro encuentro del mes de octubre y al 3º Congreso Nacional de Educación organizado por las fuerzas sindicales en lucha, los compañeros deberían reflexionar sobre lo aquí planteado.

Notas

1 Publicamos el balance del Encuentro en el suplemento GES de este mismo número.

 

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