De caciques, policías y hacendados

Marina Kabat

Grupo de Investigación del Peronismo – CEICS

Documentos secretos del peronismo nos brindan una temprana evidencia de la proletarización de la población de origen indígena en el sur argentino y sobre las disputas programáticas en el seno de las comunidades.


 

Un cacique en la mira de los servicios de inteligencia peronista

Control del Estado es uno de los organismos de información peronistas menos conocido. Se creó para estudiar la corrupción en el gobierno, pero pronto pasó a ocuparse de fiscalizar la actividad política de todo tipo de empleados del estado. Vamos a analizar aquí el informe que este servicio de inteligencia confeccionó sobre Jerónimo Maliqueo, quien ocupaba el cargo de Director General de Protección al Aborigen.

El expediente se inicia en 1954 tras la celebración del día del aborigen. El acto es cubierto por radio del Estado. Maliqueo logra sortear la censura previa y consigue que dos personas de su repartición hablen fuera de programa. Estas dijeron que la dirección del aborigen por fin cumpliría con su misión, pues la dirigía un auténtico aborigen, precisamente, el cacique Maliqueo. Parece poca cosa, pero esto despertó la alarma de sus superiores, quienes ya venían recriminando a Maliqueo su accionar.

Gendarmería ya había hecho varias presentaciones contra Maliqueo, a quien le reprochaba inmiscuirse en problemas ajenos a su jurisdicción. Por ejemplo Gendarmería se quejaba de que Maliqueo le impartiera órdenes. En un memo Maliqueo solicitó a Gerndarmería que levantara el alambrado que un hacendado había instalado sobre las tierras de pastoreo de un poblador indígena. En su pedido, Maliqueo afirmaba que Perón le pidió “hacer respetar definitivamente los derechos indígenas pese a quien pese, de toda injusticia que se cometa contra ellos en que se tomarían severas medidas al respecto prohibiéndose terminantemente los desalojos”.1 Gendarmería, poco convencida por estos argumentos, eleva una queja, ofendida por el tono imperativo de la nota y porque considera que el asunto no le compete a Maliqueo, sino a la Dirección de Tierras.2

Maliqueo también promueve en distintos puntos del país petitorios de cesión definitiva de tierras a los aborígenes que las ocupaban. Los mismos decían: “Excelentísimo sr. presidente de la nación: Los abajo firmantes tenemos el alto honor de dirigirnos al más grande de los hombre argentinos y del mundo entero que es el padre de los pobre nuestro querido general peron que le solicitamo como indio que somos que ordene directamente para que el Director general de protección de aborigen don Geronimo Maligueo a venga envistigar nuestra tierra como asi mismo el despojo de la misma y le Felicitamos con toda sinceridad por lo aseptado que estuvo al nombrar como Director general a uno de nuestro origen autóctono y por lo que le proclaman a ud nuestro querido general peron como primer aborigen de esta noble y generosa nación de los bravos argentinos y que bajo la advocación gloriosa de nuestra inmortal compañera Evita seremo enbencible siendo la consigna de la hora tal cual como Ella lo expresara cueste lo que cueste y caiga quien caiga todo sea por el Engrandecimiento de nuestra gran nación impulsada y por el soplo vivificador de la doctrina peronista.”3

Ante estos hechos se inicia una investigación de Control del Estado. La misma indaga tanto la vida política de Maliqueo como el problema social en la zona de Comodoro Rivadavia, de donde este es originario. El informe de abril de 1954 expone la extrema pobreza de la población de origen indígena, afectada por el raquitismo, el hambre y la ausencia de ropa para enfrentar el frío. En esas condiciones, el 50% de los niños mueren entre el primer y quinto año de vida. Control del Estado justifica los desalojos que venían sufriendo: indica que ellos poseen tierras solo a título precario y que tales concesiones no conforman “títulos legales valederos”. El conflicto se había desencadenado porque la Dirección de Tierras, había adjudicado tierras ocupadas por indígenas. Según Control del Estado, los hacendados habían ocupado esas tierras introduciendo mejoras y alambrando, lo que generó quejas y reclamos. Pero, a juicio del organismo, la mayoría de los hacendados había pagado a los aborígenes las mejoras que existían dentro del perímetro adjudicado.4 Como consecuencia, de la adjudicación de las tierras a hacendados blancos, la población indígena quedó hacinada porque se recluyó en torno a los manantiales. El informe hace repetidas alusiones a la “despreocupación” del indígena, lo que termina culpabilizándolos de su situación.

A Maliqueo, en su carácter de funcionario público, se le achaca desmesura, falta de comprensión y previsión. Se juzgan sus palabras en reuniones indígenas como “ofensivas hacia las autoridades”. También se dice que las tierras que Maliqueo quiere restituir a los indígenas tienen planteles de ovejas y mejoras valuadas en cientos de miles de pesos, por lo cual se desaconseja la medida. El cacique es acusado de “exacerbar el ánimo de los indígenas recrudeciéndolo, al recordarles ‘que los blancos los habrían dejado desnudos’”, y hablarles mal de gendarmería y jueces. También se lo acusa de hacer política personal para que el indígena lo reconozca como único capaz de resolver sus problemas. El informe es aún más despectivo para con su secretario Benito Sarmiento, quien instigaba protestas aborígenes diciendo que Perón les devolvería sus tierras y que éste quería que cada indio tuviera su automóvil. Para Control del Estado ninguno de los dos podía desempeñar funciones públicas.5

Jerónimo Maliqueo, estanciero y su frustrada campaña por la vuelta al campo

La mayoría de la población de origen indígena en Comodoro Rivadavia vivía del trabajo temporal en las estancias lanares de la región. Según el informe “el indio tiene un poder de asimilación comprobada en varios casos; es el elemento más dócil y barato del hacendado de esta zona, que lo utiliza solamente en la época de esquila y bañado de ovejas”.6 Aun así se los acusa de “predisposición a la vida fácil, holgazanes y despreocupados”.7 En realidad se trata de un ocio forzado: al tiempo de trabajo en la esquila le siguen meses de desocupación. Anteriormente habían tenido parcelas, que se les ha dado en forma precaria en la década del veinte, pero en forma más reciente gran parte de esas tierras fueron adjudicadas a hacendados.

En ese cuadro general, Maliqueo constituye una excepción. Pertenece a un reducido grupo dentro de la comunidad formado por propietarios de tierras que desarrollan una actividad económica redituable. En Centro Rio Mayo, posee campos y ovejas. El informe señala: “Aunque en casos muy raros, hay aborígenes que son perfectos hacendados y aún, alambran con elementos de circunstancia, la tierra que ocupan, hacen piletas para bañar ganado, galpones de esquila, etc (Maliqueo, Copolque, Trafila, Cuñumil, Nill, etc)”8

Desde su posición privilegiada, Maliqueo reprochaba a quienes abandonaban la comunidad para ir a trabajar a la ciudad: “Cuando a través de sus discursos preguntó quienes tenían hijos o familiares empleados; a los que contestaron afirmativamente, les recriminó rudamente con palabras de desprecio.” Maliqueo ve en forma negativa que gente de su comunidad acepte empleos y trata infructuosamente de revertir ese proceso: “Se refirió a que muchos indios debido a la persecución de las autoridades y miserias debieron emigrar a Chile; que había que decirles que volvieran al país, que asimismo el sabía que había muchos aborígenes trabajando en Comodoro Rivadavia, en YPF, como agentes de policía, empleados etc., como también empleados de estancias, a ellos ‘mañana’ los echan del empleo y quedan en la calle, ‘él mismo se iría a encargar de que volviesen al campo, y les iba hacer dar tierra’ (Al paso por Colonia Sarmiento y Comodoro Rivadavia, fue a ver algunos aborígenes insinuándoles el regreso al campo. Por conversación con su secretario privado me enteré que los mismos se habían negado rotundamente a ello).”9

Los mapuches hoy: entre la RAM y su empleo en las fuerzas de seguridad

La vuelta al campo que propone Jones Hualas, no tiene el mismo programa que tenía Maliqueo más de 50 años atrás. Maliqueo creía posible generalizar su experiencia de pequeño burgués agrario vía adjudicación de tierras. Maliqueo no pensaba en términos de formas ancestrales de producción, como lo hace Hualas. Por el contrario, él reproducía las formas vigentes: alambrados, piletas para ovejas etc.. Como su situación privilegiada dentro de la comunidad no era reproducible, su discurso podía ser convocante entre la población que se mantenía dentro de la comunidad indígena, pero no atraía a quienes habían conseguido empleos y un mejor nivel de vida en las ciudades.

Durante las últimas décadas la expansión del desempleo ha sido el principal factor estructural que ha impulsado el renacimiento de los movimientos indigenistas. Al ser expulsados del mercado de trabajo, la identidad obrera se diluye y reaparece la identidad indígena asociada a nuevas estrategias de supervivencia. Un obrero de YPF rechazaba la propuesta de Maliqueo, pero un desocupado hoy puede escuchar con simpatía la propuesta de Hualas, aunque este ofrezca mucho menos que lo que prometía en su momento Maliqueo.

Jones Hualas interpela a una población que ya no tiene empleo, o a la cual le quedan muy pocas alternativas para conseguirlo. Por eso la incidencia creciente del empleo de personas de origen mapuche en las fuerzas de seguridad. Consultado por su opinión sobre un policía de origen mapuche –José Aigo- muerto en un contexto en que desarrollaba actividades represivas, Jones Hualas, dijo: “Es muy triste que la mayoría de los mapuches sean policías. Ese hombre eligió defender los intereses de los capitalistas. Yo prefiero hacer cualquier cosa antes que ponerme ese uniforme”10

Entre la población de origen mapuche observamos las mismas elecciones que son típicas de las fracciones más pauperizadas de la clase obrera en todo el país: el empleo en distintas fuerzas de seguridad. Esto nos muestra dos hechos importantes. Uno, la población de origen indígena comparte la misma suerte que el resto de la clase obrera a la cual pertenecen, y dos, las bases de las fuerzas de seguridad están formadas por obreros que pertenecen a las fracciones más empobrecidas de la clase obrera. Su empleo en dichos organismos no anula su condición obrera. Por eso mismo es factible realizar un trabajo político con este personal que debe comenzar por su sindicalización.

El conflicto mapuche nos brinda un ejemplo de que esto es posible. El año pasado una de las mujeres de origen mapuche herida por la Prefectura en la zona del lago Mascardi, pertenecía a una fuerza de seguridad del Estado argentino. Micaela Johana Colhuan, era soldado voluntaria de la Escuela Militar de Montaña, hasta que el día 24 de noviembre del año pasado no se presentó más a trabajar. Según refirió su madre, había “tomado una decisión y se encontraba escondida en la montaña”.11 Los policías, gendarmes y soldados son obreros. Está en nosotros realizar el trabajo político apropiado para que, llegado el momento, ellos tomen la decisión de no reprimir a sus hermanos de clase.

Notas

1Nota de Gerónimo Maliqueo, Director general de protección al aborigen a Sr. comandante de Gendarmería Nacional de Ñorquiño, Río Negro, Bs. As, 12/2/54,  AGN AI, FNRP, com. 31, caja 17, expte. 100737, fs. 7.

2Dirección Nacional de Gendarmería Nacional, al sr. Director Nacional de Migraciones, abril de 1954, expte. 100737, op. cit., fs. 8.

3El Zapallar, Provincia Presidente Perón, 18/3/1954. Siguen 230 firmas. Expte. 100737, op. cit., fs. 5. Se respeta la ortografía original.

4“Informe producido por Juan Pedro Gasparini, funcionario de Control del Estado designado para integrar la comisión que visitó a los aborígenes que tienen asiento en jurisdicción de zona militar de Comodoro Rivadavia”, dentro de carpeta cuya primera hoja lleva la leyenda: “Estrictamente confidencial y secreto”. Expte. 100737, op. cit., fs. 20.

5Ídem, fs. 24-26.

6Ídem, fs. 21 y 22.

7Ídem, fs. 17.

8Ídem., fs. 22.

9Ídem, fs. 24.

10TN, 9/8/2017, https://bit.ly/2IOFLV8

11Clarín, 26/11/17, https://clar.in/2sfxped

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *