Cultivando la organización – Julia Egan

limon El cultivo del limón formó parte de la producción doméstica desde los  tiempos de la colonia. Sin embargo, es a partir de la década del ´70 que su  desarrollo colocó a la provincia de Tucumán como gran productor  mundial, registrándose la primera exportación en 1971.
Tras su  introducción en la economía Argentina, en el año 1961 se contaba  con 2.320 ha de plantaciones. Según Federcitrus1, el año 2008 contó con  unas contrastantes 43.844 has. plantadas, de las cuales 35.700 (81,4%)  corresponden a Tucumán, que aportó el 86,7% de la producción nacional.
El punto fuerte de la producción citrícola son las exportaciones. Mientras que, para 1980, el 29% de la fruta fresca estaba destinado al mercado interno y tan solo el 4,3% correspondía al mercado externo 2; en el período 1998-2008 las exportaciones no cesaron de crecer (a excepción del 2004 y 2006), representando en el último año 406.278 tn (29,82% de la producción nacional), por un valor de U$S 360.858.000. En este sentido, la importancia que adquiere el mercado externo implica una mayor exigencia en los requerimientos de cuidado y selección de la fruta. Dicha exigencia recae en los cosecheros, ya que si no se cumple con las pautas de selección gran parte de su cosecha puede ser descartada, con la consecuente disminución de su jornal diario.
Estos números implicaron que, para el período 2007-2008, Argentina se ubicase como el principal productor y exportador del hemisferio sur. Sin embargo, la situación de la clase obrera citrícola no da cuenta del crecimiento que el sector comenzó a mostrar desde la década de 1970.
En el proceso de producción citrícola, cuya campaña se extiende desde marzo a septiembre, se destacan la cosecha y el empaque. La primera es la actividad que demanda mayores volúmenes de mano de obra -específicamente de tipo estacional- ya que se trata de una tarea manual que por el momento no ha podido ser mecanizada. La fruta se obtiene mediante el corte a mano o con tijera y es trasladada en maletas de 20 kg., cuyo valor varía según la forma de corte. El tipo de pago estipulado por el convenio es a destajo, aunque se determina un jornal básico de $22,80, para el año 2009. Hoy en día tanto los pequeños productores como las grandes empresas tercerizan la tarea de cosecha a través de contratistas, debido a la necesidad de manejar grandes volúmenes de mano de obra estacional por un lado y, por otro, para flexibilizar las condiciones laborales (trabajo en negro, ausencia de cobertura social, falta de regulación legal, etc.).

De la finca al empaque

En la finca, la fruta es almacenada en bins3 que luego son trasladados a las fábricas de empaque en camiones cuya capacidad ronda en las cuatro toneladas. En esta etapa del proceso laboral, las exigencias y necesidades del mercado externo toman mayor importancia. De acuerdo con ellas “el empaque adquiere un rol distinto y dinámico, incorpora tecnología importada, aparecen nuevos puestos de trabajo y se amplía el volumen de trabajadores dedicados al acondicionamiento y embalaje de frutas”4. Al igual que la cosecha, el proceso de empaque requiere mano de obra transitoria. Un empaque típico puede variar entre trescientos y cuatrocientos empleados, procesan entre 15 y 30 toneladas por hora y pueden almacenar hasta 3 mil toneladas5. Aunque esta etapa se encuentra parcialmente tercerizada, cuenta con menos situaciones de clandestinidad producto tanto de su ubicación urbana como de la mayor concentración de trabajadores favorecida por la producción fabril, lo cual facilita la organización obrera.
En esta etapa, el proceso se divide: en el pre-empaque, se hace una primera selección de la fruta, donde se descarta la que no cumpla con los parámetros de calidad (como ser color, tamaño, forma, etc.) y que será destinada a la industria, mientras que la fruta aceptada se clasifica según tonos de color para su posterior desverdización, efectuada mediante una mezcla de aire y gas de etileno que provoca el cambio de coloración de la cáscara. En el proceso de empaque, se realiza el acondicionado de la fruta para que mantenga sus atributos hasta su llegada al consumidor. Para ello se trata a la fruta con funguicidas y se le aplica cera para evitar su deshidratación.

Corte y movilización

Al comienzo de cada temporada, los trabajadores citrícolas hacen oír sus reclamos, que giran principalmente en torno a los salarios y los planes interzafra6. Estos últimos presentan un mayor nivel de conflictividad y negociación ya que dejan al descubierto el principal problema de los obreros de la rama en cuestión: producto del carácter estacional de su trabajo, la mayor parte del año se encuentran desempleados. Además se presentan otros casos de flexibilización, como el de los trabajadores en negro que -al no estar registrados- no tienen derecho a percibir este tipo de ayudas.
La movilización y organización de los trabajadores del limón generó una ruptura en mayo de 2005, cuando a raíz de la decisión unilateral del gremio (UATRE) de firmar un nuevo convenio por tan solo un 10% de aumento salarial, los trabajadores los instaron a desconocer el aumento y declararon la huelga general7. Durante una semana hubo cortes simultáneos y permanentes en distintas rutas de la provincia y, según Prensa Obrera8, en muchas zonas los cortes estaban organizados por trabajadores citrícolas de base. A mediados de mayo, la patronal y el gobierno cedieron, ubicando el básico en $875, por lo cual UATRE levantó el paro sin previa consulta en asamblea o plenario de delegados. Ese mismo año también se llevó a cabo una importante lucha por 20.000 planes interzafra, su correspondiente aumento de $150 a $350 y la extensión de un mes más de pago, a partir de noviembre. Durante seis días hubo cortes, marchas y acampes en la plaza Independencia. Finalmente, el sindicato llegó a un acuerdo por 14.000 planes de $150 y un subsidio para 2.000 de los 6.000 trabajadores excluidos.
En 2006, el sindicato comenzó a negociar un aumento del 20%, que elevaría el básico a $1.050. Sin embargo se terminó obteniendo un básico de $965. En cuanto a los planes interzafra, de los 20.500 planes reclamados, Nación otorgó 13.500 beneficios (de $150, por tres meses), situación que provocó la reacción de 1.500 obreros que marcharon hacia la Casa de Gobierno. Tras no obtener una respuesta, hubo cuatro días consecutivos de cortes de ruta y movilizaciones en reclamo de 7.000 subsidios, por lo cual la provincia acordó aportar 1.800 planes más, que según UATRE serían transformados en 3.600 de $75 por mes. En 2007, UATRE negoció un aumento del 13%, porcentaje por debajo del tope que había impuesto el gobierno nacional. A fin de año hubo cortes durante dos días en reclamo de 8.000 planes interzafra adicionales. Finalmente, para 2008 y luego de tres días de piquetes en las rutas, se obtuvieron 17.500 planes de $225, de los cuales 15.500 fueron cobrados a partir de noviembre y los 2.000 restantes a partir de diciembre.
El 2009 arranca con un panorama “especial”, ya que este año las empresas retrasaron la incorporación de personal de cosecha con el argumento de que se atrasó el plan de exportación.9 Sin embargo, los obreros del limón continúan organizándose y reclamando por mejores salarios, en este caso para pasar de un básico de $1.375 logrado en 2008 a uno de $1.875. El conflicto comenzó cuando UATRE desconoció el mandato del plenario de delegados -que pidieron realizar una contraoferta de $500 al básico-. Ante esta actitud, los primeros en reaccionar fueron los trabajadores de los tres turnos de la citrícola San Miguel, que bloquearon el ingreso a la fábrica para reclamar que el aumento sea para todos los jornaleros, y no sólo para los que cumplen los 25 días al mes. Este requerimiento para cobrar el aumento es generalizado y casi imposible de cumplir, principalmente por las condiciones climáticas que a veces impiden el trabajo. La UATRE no apareció y, unos días después, llamó a levantar el paro. Luego se sumaron los trabajadores de Citrusvil, acompañados por un sector de la San Miguel y cosecheros del Chañar, que marcharon directamente a la sede de UATRE. Dichos trabajadores reclamaban que el decreto de 2005, que estipulaba el valor del bulto en $0,55, pase a sueldo, ya que sólo cobran este monto por los primeros 100 bultos. El secretario general de la UATRE les respondió que el acuerdo ya estaba firmado y no se podía hacer nada y, durante un segundo escrache al sindicato, respondió lanzando una patota que golpeó e insultó a los trabajadores. A mediados de mayo, UATRE acordó un aumento de tan sólo $275 no remunerativos que afectó a 26.000 trabajadores. En el caso de los jornalizados, se logró un aumento de $11.
No caben dudas de que la UATRE actúa en contra de los intereses de los trabajadores, incentivando la desmovilización y la desorganización. Ante cada conflicto, los dirigentes sindicales llamaron a “conservar la paz social”, lo que claramente significa negar la lucha obrera, argumentado que es posible la conciliación de unos y otros intereses. Sin embargo, ante la falta de respuestas por parte del sindicato, los trabajadores citrícolas han transitado un proceso -que aún no ha finalizado- durante el cual su capacidad organizativa ha crecido, alcanzando un nivel importante en estos últimos años pero que no ha podido desplazar a una dirigencia sindical con mucho poder en la CGT y que responde a los intereses de las patronales y el gobierno tucumano.

NOTAS

1Ver Federación Argentina del Citrus: La actividad citrícola argentina 2009, en www.federcitrus.org.
2Aparicio, Susana: “Mercados, cadenas productivas y trabajadores rurales”, en Les intégrations régionales: quelles dynamiques transfrontalières et transnationales? Les enseignements du Bassin de la Plata dans le Mercosur, Université de Toulouse Le Mirail, Toulouse, 2004.
3Cajas de plástico con una capacidad aproximada de 200 kg.
4Aparicio, op. Cit.
5Molina, N. Ivaldi, J.: Economía del sector citrícola. Costos de empaque en Tucumán. Campaña 2006-2007, EEA BELLA VISTA–SERIE TÉCNICA Nº 23, 2007.
6Plan exclusivo para trabajadores azucareros, citrícolas y gastronómicos de la provincia de Tucumán. Actualmente el beneficio es de $225 mensuales y es percibido por aquellos trabajadores que tengan entre 2 y 9 meses de aportes, a cambio de una contraprestación de servicio de 40 hs. mensuales en la comuna o municipio a la que pertenecen.
7Prensa Obrera, 19/05/2005.
8Idem.
9La Gaceta de Tucumán, 14/04/2009.

 

Evolución de salarios en el sector citrícola
Año Salario Aumento (%)
2002 $ 280,00
2003 $ 375,00 33,93
2004 $ 750,00 100
2005 $ 875,00 16,67
2006 $ 965,00 10,29
2007 $ 1.090,00 12,95
2008 $ 1.375,00 26,15
2009 $ 1.875,00 36,36
Fuente: La Gaceta de Tucumán
Planes Interzafra
Año Planes Variación Monto
2002 1.833 $ 150,00
2003 3.868 2.035 $ 150,00
2004 3.800 -68 $ 150,00
2005 14.000 10.200 $ 150,00
2006 15.300 1.300 $ 150,00
2007 11.000 -4.300 $ 225,00
2008 17.500 6.500 $ 225,00
Fuente: La Gaceta de Tucumán.
Año Días en conflicto* Tipo de acción
Corte de ruta Movilización Paro
2002 2 1 1
2003 2 1 1 1
2004 1 1
2005 17 13 6
2006 5 2 4
2007 3 3
2008 3 2 1
Total 33 23 13 1
*Los días en que los conflictos se dieron de manera consecutiva fueron 10-15/05/05; 24-27/10/05;14-15/11/07 y 14-15/11/08
Fuente: La Gaceta de Tucumán y Prensa Obrera.

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