Cuenta Regresiva. El Brexit y el avance de la crisis en Reino Unido

en El Aromo n° 104

Nadia Bustos
Grupo de Análisis Internacional


En los próximos días tiene que definirse uno de los capítulos más difíciles de la crisis británica. Reino Unido debe concretar la salida de la Unión Europea el 29 de marzo, con o sin acuerdo. Ese divorcio fue la respuesta a una crisis generalizada. A nivel económico, fue el rechazo a la hegemonía alemana dentro del bloque. A nivel político, el nacionalismo se adueñó de la conciencia de la clase obrera, a falta de una alternativa revolucionaria al rechazo de las políticas de los conservadores y laboristas. El Brexit se convirtió así en uno de los principales problemas que la burguesía británica arrastra desde 2016.

Intereses encontrados

Si hacemos algo de memoria, el referéndum por la salida de la UE en 2016 fue motorizado por un partido marginal hasta ese momento (UKIP) y sirvió para acelerar la crisis política. Una fracción de los conservadores, liderada por Boris Johnson se plegó al reclamo y dejó al partido fracturado. Este grupo expresaba la oposición de una fracción de la burguesía británica al liderazgo de Alemania dentro de la UE, al control del sistema impositivo y a las leyes migratorias.

Con el avance del referéndum y la crisis, el resto de los conservadores, el laborismo y partidos más pequeños se plegaron detrás de la campaña del Brexit, encauzando así el descontento de la población. Sin embargo, esto no quiere decir que todos estaban de acuerdo en la salida del bloque.

El episodio que más evidenció estas diferencias fue el rechazo al acuerdo de May con la UE. La primer ministro británica negoció durante 2018 un acuerdo que estipulaba, entre otras cosas, un período de transición luego del 29 de marzo, en el cual Gran Bretaña permanecería dentro del mercado único del bloque y quedaba sujeto a sus normas hasta finales de diciembre de 2020, mientras se negociaba una nueva relación comercial.

El punto más conflictivo es el que involucraba la frontera con Irlanda. El acuerdo establecía una cláusula de “salvaguarda” o backstop para garantizar que la frontera entre Irlanda (miembro de la UE) e Irlanda del Norte (Reino Unido), permanezca libre de aduanas u otras barreras. También implicaba que Irlanda del Norte acate disposiciones adicionales del mercado único. 

Esto le valió a May la oposición del laborismo, el partido unionista de Irlanda del Norte, y, aún más importante, los diputados de su propio partido: el grupo liderado por Boris Johnson (77 diputados) y Jacob Rees-Mogg (26 diputados). 

¿Cuál es el problema con el backstop? Que permitía el libre movimiento de mercancías entre Reino Unido y la UE, a través de Irlanda, es decir, no modificaba sustancialmente la situación actual. Esto afectaba fundamentalmente a la pequeño y mediana burguesía británica, en particular, las manufactureras y agrícolas, que deben competir con el ingreso de mercancías más competitivas de la UE. 

Esta fracción, liderada por la Cámara de Comercio británica, reclama aranceles a las importaciones, una protección estatal para que la industria británica sobreviva a la crisis. 

Es por esto que necesitan sólo un acuerdo de libre comercio con la UE: les permite establecer sus propias condiciones al ingreso de productos, a la vez que negocian acuerdos comerciales con otros países. 

El Brexit, con acuerdo de libre comercio, es una de las principales pretensiones de los conservadores. Salvando las diferencias en torno al backstop, es la base de la alianza de los torys conel partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP).

En cambio, el laborismo está en la otra vereda. La oposición al acuerdo no viene por el backstop, sino por el proyecto en torno al Brexit. Corbyn lidera una fracción de 168 diputados que proponen una Unión Aduanera con el bloque. Esto es, un tratado comercial que elimine totalmente los aranceles entre los países miembros y establezca una política comercial exterior común.Una Unión Aduanera representa una integración mucho mayor al Acuerdo de Libre Comercio, ya que limita la autonomía de cada país para negociar tratados con otras naciones. Una forma de decir que no quiere salirse de la UE. 

Hay una fracción minoritaria del laborismo que quiere un nuevo referéndum. Estos son los diputados liderados por Yvette Cooper y una fracción del partido cercana a Tony Blair. Este grupo espera que una nueva consulta saque las negociaciones del atasco. En particular, porque varias encuestas muestran que el descontento en la población en torno a la gestión del Brexit va en aumento y podrían ser proclives a votar a favor de quedarse en el bloque. Corbyn se opuso varias veces a esta opción, por temor a perder apoyos de una las bases del partido. 

El Norte del país, el corazón del laborismo, se pronunció a favor del Brexit. Sin embargo, otra de las patas más importantes del partido (y donde más creció en el último tiempo) son los estudiantes, los cuales se pronunciaron en contra. De hecho, amenazaron con renunciar al partido si Corbyn no cambia de posición y apoya un nuevo referéndum. 

Mientras tanto, los sindicatos, de gran influencia en el partido, reclaman abiertamente la defensa de un segundo referéndum.El laborismo cuenta con el apoyo de la mitad del Congreso de Sindicatos, entre ellos, de tres de los sindicatos más grandes del país: UNITE, UNISON, Britains General Union (GMB). Todos ellos estuvieron presionando para un segundo referéndum.

La posición del laborismo (referéndum o en última instancia, la Unión Aduanera) muestra que nunca quisieron el Brexit. No lo quiere la burguesía más concentrada (nacional y extranjera), aquella que no puede resignarse a perder un mercado tan importante como el de la UE.

A modo de ejemplo, Airbus amenazó con irse y cerrar las plantas del país, en caso de un Brexit sin acuerdo. Esta empresa emplea a 14.000 personas en Gran Bretaña, 6.000 de ellas Gales y 3.000 en Filton. Nissan anunció que mudará la producción de Reino Unido a su fábrica en Kyushu, Japón. Así la automotriz reduce costos y aún mantiene el mercado de la UE, ya que el 1 de febrero se puso en vigencia un Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Japón. Honda también anunció su salida, mientras que Toyota, Ford y Jaguar anticiparon reducciones en los puestos de trabajo. Holanda, por su parte, reveló que más de 250 compañías están en contacto para mudarse al país debido a Brexit, entre ellas Sony y Panasonic. A esto se sumaron varias financieras inglesas que ya anunciaron mudanzas hacia Alemania.

Sobre esta posición orbitan también los partidos más chicos, en particular, el nacionalismo escocés, irlandés y galo. El Scottish National Party se opuso al Brexit desde un principio, ya que parte de sus industrias dependen de la UE. Si el intento del laborismo por lanzar un segundo referéndum fracasa, la ministra escocesa, Nicola Sturgeon, declaró que luego de que el Brexit se concrete, realizará un referéndum por la independencia de Escocia.

En el mismo sentido se pronunció el partido Plaid Cymru de Gales, el cual hizo campaña para permanecer en la UE. Luego del referéndum llamó a preservar el mercado único, fundamentalpara sostener los empleos galeses.

Sinn Fein, el partido nacionalista irlandés también estuvo en contra del Brexit desde el principio. No se presentaron a votar el acuerdo de May, pero quieren el backstop en Irlanda del Norte. Es decir, permanecer en la UE.

Las fuerzas en pugna

La cuestión se pone más interesante si analizamos la fuerza que tiene cada fracción. May ya tuvo una derrota importante al momento de negociar un acuerdo que nadie quiso (obtuvo un rechazo histórico de 432 diputados). El laborismo aprovechó la situación para presentar una moción de censura para llamar nuevamente a elecciones, pero no consiguió los votos necesarios. Esto le sirvió a May para juntar nuevos apoyos de la oposición y negociar un nuevo acuerdo con la UE, esta vez sin el backstop.

Si bien los conservadores tienen la mayoría dentro de la cámara (317 diputados) la aprobación de un nuevo acuerdo requiere del apoyo de 320. El DUP es el principal aliado del partido tory y posee 10 diputados. Sin embargo, el partido está lejos de gozar de una mayoría unificada. Una fracción de 16 conservadores está aliada a la fracción laborista de Cooper e impulsan un nuevo referéndum. 

El laborismo es el segundo partido más importante del país, con 257 diputados. Corbyn lidera una fracción mayoritaria, mientras los proclives a un nuevo referéndum alcanzan los 89 diputados. Estos tienen el apoyo del nacionalismo escocés (35 diputados), Plaid Cymuru de Gales (4 diputados), los Demócratas Liberales (11 diputados), el Partido Verde (1 diputado) y el recientemente creado “grupo independiente” de 7 diputados que rompieron con el laborismo. Es decir, suman un total de 163 diputados que sin el apoyo de Corbyn, no logran la mayoría parlamentaria.

Hasta aquí, ninguna fracción logró imponerse sobre la otra y la crisis se perpetúa.Las negociaciones de May en la UE están empantanadas (ver más abajo), mientras que la fracción que impulsa un nuevo referéndum gana cada vez más apoyos y presiona sobre Corbyn para que cambie de opinión.

En el marco de esta crisis generalizada, la izquierda británica podría haber aprovechado para sentar una posición independiente a los partidos patronales y a la UE. Sin embargo, 

la mayoría está apegada al nacionalismo del Brexit (Socialist Workers Party), apoyando al laborismo contra la derecha (Communist Party of Great Britain, Socialist Party) o impulsando el independentismo escocés (Solidarity-Scotland’s Socialist Movement). Los que no quieren el Brexit (Alliance for Workers’ Liberty) luchan en un frente liderado por los partidos de la burguesía (Left Against Brexit de Another Europe Is Possible). Es decir, hay una ausencia total de independencia política.

Todo o nada

Desde Bruselas, trataron de mostrarse poco preocupados ante la posibilidad de un Brexit sin acuerdo. Explicaron que, en 2018, la Comisión publicó 78 avisos sobre los preparativos para el Brexit y un paquete de 14 medidas para amortiguar el impacto en las actividades potencialmente más afectadas, como el transporte o las finanzas.

Por otra parte, se mostraron a través de distintos voceros, poco proclives a renegociar el acuerdo. Angela Merkel, instó a May a aclarar qué tipo de acuerdo buscaba con la salida de la UE, mientras que Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, declaró que aquellos impulsores del Brexit sin ningún plan merecen “un lugar especial en el infierno”. Por último, horas antes de reunirse con May, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró la UE no está dispuesta a renegociar el backstop. En su lugar, señaló que Londres puede pedir un retraso del Brexit si hay un motivo para ello o incluso cancelarlo.

En primer lugar hay que señalar que la UE nunca quiso el Brexit. El conjunto del bloque, y particularmente Alemania, pierden un mercado importante con la salida de Reino Unido. Para hacerle frente a esta situación, pidieron una investigación sobre las futuras relaciones con Reino Unido, donde se evalúan las consecuencias de un Brexit sin acuerdo, un Acuerdo de Libre Comercio o la Unión Aduanera. Esta última fue la opción más favorable y conveniente para el grupo. Es decir, la posición que Corbyn impulsó en el último tiempo cuenta con el apoyo del conjunto el bloque.

Es por este motivo que Alemania no está dispuesta a renegociar el acuerdo de May. La apuesta es profundizar la crisis. Esto puede derivar en que el laborismo junte los apoyos necesarios para imponer la Unión Aduanera, o lo más probable, que el brexit sea cancelado. Es por este motivo que en todas las declaraciones, se ocuparon de dejar en claro la existencia de esta opción.

Alemania tiene en claro que ninguna fracción de la burguesía británica aceptará un Brexit sin acuerdo. Por este motivo aún tiene expectativas de presionar para cancelar el proceso u obtener un acuerdo favorable como el del mercado único.  

Penumbras

El Brexit nació como expresión de una crisis generalizada y derivó en un proceso de descomposición paulatina de la política británica. Al cierre de esta nota, el acuerdo de May está en un punto muerto. En Bruselas no están dispuestos a realizar modificaciones sobre la cláusula backstop, mientras que los breexiters siguen inflexibles en torno al tema. 

Paralelamente, la convocatoria a un nuevo referéndum está cobrando más fuerza en el laborismo y presiona sobre Corbyn para que lo apoye. En particular, luego de la ruptura de diversos diputados para formar un “grupo independiente” contra la política del dirigente. 

Este estancamiento de la política burguesa ofrece una oportunidad única a una intervención revolucionaria. La organización de una izquierda socialista a nivel internacional podría acelerar la formación de grupos locales y de cuadros políticos, tan necesarios en este momento. 


Notas

1Un análisis más extenso puede verse en “¿Nace un gigante? Alemania, el brexit y la crisis en Europa” en El Aromo N°91. Disponible en https://bit.ly/2IjG4rm.

2https://reut.rs/2LS7Nxh, https://bit.ly/2rKGdJq.

3https://bit.ly/2tsC0KY.

4https://bit.ly/2SDVN4c.

5https://bit.ly/2V3WlSP.

6Parlamento Europeo (2018) “Future trade relations between the EU and the UK: options after Brexit” disponible en https://bit.ly/2EpA2jS.

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