Cuando canta el patrón

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Sobre el significado de la obra de los Chalchaleros

Mara López
Grupo de investigación en Literatura Popular

 El grupo folklórico Los Chalchaleros nació en 1948 en Salta, donde realizaron sus primeras presentaciones. La última formación estaba constituida por Juan Carlos y Facundo Saravia, Polo Román y Pancho Figueroa. El éxito del grupo no sólo atravesó las fronteras salteñas sino también las de la Argentina: realizaron presentaciones en diferentes países de Latinoamérica, Europa, Estados Unidos e, incluso, Australia. Recibieron varios premios entre los que figuran el Camín Cosquín (1968), el Konex (1984) y el Santa Clara de Asís (1994). A lo largo de sus 54 años de existencia, editaron más de 50 discos. Su última aparición pública fue en el año 2002. Examinaremos aquí las causas del éxito masivo y extendido del grupo a lo largo del tiempo, atendiendo al contenido de las letras, un elemento superestructural solidario con las explicaciones políticas coyunturales.

Una mano amiga

Juan Carlos Saravia nació en la capital de Salta, en 1930. De parte de su madre, era nieto de Policarpo Ruiz de Los Llanos quien poseía una importante finca en el valle Calchaquí. El abuelo de Policarpo, don Bonifacio Ruiz de Los Llanos, había sido coronel de Martín Miguel de Güemes. Cuando la situación de los abuelos de Saravia desmejoró, su padre, Félix Saravia, comenzó a trabajar como empleado en la jefatura de policía. En 1936 pasó a ser comisario en la localidad de Orán para luego convertirse en jefe de policía de la provincia. Muy cercano al partido conservador, es retirado de su cargo por la Revolución del mes de junio de 1943. A través de una hipoteca, la familia de J.C. Saravia compra una finca llamada Pucará y Cardones en el valle Calchaquí. A partir de ese momento, la situación económica no hizo más que mejorar.
Como anticipamos, el grupo se formó en 1948: Juan Carlos y Aldo Saravia, Víctor José “Cocho” Zambrano y Carlos “Pelusa” Franco Sosa decidieron juntarse después del festejo del día del estudiante que ellos mismos habían propuesto se realizara en la Sociedad Rural de Salta. Los músicos solían hacer sus recitales para el ministro de cultura provincial.
En 1950 ganaron el primer premio otorgado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Córdoba. Carlos Emeri, ministro de Agricultura de la Nación y conocido del ministro de Cultura salteño, les facilitó su avión para que pudiesen viajar a Buenos Aires. También los puso en contacto con Nicolini, ministro de Telecomunicaciones, quien les otorgó un espacio en Radio del Estado para que cantaran. Cuando regresaron a Salta, el director de LV9, Félix Aleard, les propuso cantar en Radio Belgrano de Buenos Aires en cadena para todo el país. Uno de los auspiciantes del evento fue Chibán, de la firma Chibán, Salem y Torelli, el negocio de electrodomésticos más importante de Salta. Sin embargo, el verdadero salto comercial del grupo vendrá con la edición de las primeras placas: Ruiz Luque, ejecutivo de la discográfica RCA Víctor, los oyó cantar y les ofreció un contrato por tres placas. De esa época es la versión de “Lloraré” que pasará a ser un clásico del repertorio.
En ese momento, de hacer giras por el interior de Salta pasaron a la Capital Federal y a la provincia de Buenos Aires. En 1953, mientras estaban en Salta, Juan Carlos Baggini, dueño de las heladeras Sigma, les ofreció un contrato en Radio Splendid de Buenos Aires, donde siguieron cantando durante nueve años ininterrumpidos. En 1955 cantaron en Uruguay y, en 1957, en Chile. Ese año viajaron a Europa como representantes de Sudamérica. Hacia 1965, fueron por primera vez a Estados Unidos, llevados por Alfredo Pierri, tío de Alberto. Pierri había organizado un festival folklórico en Los Ángeles, donde el grupo ganó el primer premio que incluía un viaje a Disney. Entre los espectáculos que el grupo compuso, Malón Ranquelino (1954) y Todo es Folclore (1964) figuran entre los más importantes. Para festejar los 25 años realizaron un show en el Luna Park, evento propuesto por Julio Márbiz. En 1973, se presentaron por primera vez en España, viaje que repitieron en cinco ocasiones. En 1976, Juan Carlos Saravia se entrevistó con Videla para felicitarlo, según dice actualmente, “porque iba a terminar con la Triple A”.1 En 1978 recibieron el Disco de platino y el Nipper de oro por el 30º aniversario de la formación. En 1995 saludaron personalmente a Carlos Menem.2 En la actualidad, J.C. Saravia afirma estar a favor de la Mesa de Enlace: “¿Qué puede saber Kirchner de campo, si en la Patagonia hay ovejas? Se pone en contra del campo y al campo lo aniquila. No deja vender algo que está sobrando, no lo entiendo”.3
Como podemos apreciar, las relaciones políticas que tejió el grupo le permitió colocarse como referente en la escena folklórica nacional. No es ésta, sin embargo, la única razón de su éxito. Para poder explicarlo debemos analizar las canciones que constituyen su repertorio.

Todos juntos a trabajar

El repertorio de Los Chalchaleros está atravesado por los siguientes ejes: el desengaño amoroso, (con una visión reaccionaria de la mujer), la reivindicación de la religión y la patria, una perspectiva patronal del trabajo y la añoranza del pago (que suele asumir un contenido regionalista de defensa de ciertas provincias o costumbres particulares).
Entre los temas del primer eje se encuentra el clásico “Lloraré” donde el varón no sólo reivindica el sufrimiento, la soledad y el llanto frente a una mujer que no lo corresponde en su amor sino que también incluye una perspectiva del amor como propiedad privada cuando dice “Lloraré toda la vida (…) si la que amo tiene dueño”. Otra de las canciones que aparece en este mismo plano es “Engañera” donde la mujer es presentada como un ser inescrupuloso, capaz de engañar al varón aunque él la ame sinceramente. Como vemos, el sentimiento del hombre que añora se resuelve en la pena por sostener el recuerdo de algo que ya no será. Uno de los temas que reproduce la ideología religiosa es “Tristeza de Navidad”: un pastor le entrega regalos al niño Jesús para celebrar su Nacimiento.
Y si de nacionalismo y sentimiento patriótico hablamos, la mayoría de las canciones con este contenido aparecen después de 1983 y en plenos años ’90. Un clásico de esta época y con esta temática es “La hermanita perdida” (1983),4 un lamento por la derrota en Malvinas. Por su parte, “La Argentina que yo quiero” (1986) destaca los sentimientos nacionalistas que a todos debieran encontrarnos unidos bajo una misma bandera (“Todos argentinos, compartiendo glorias / en el gran encuentro que uniendo a su pueblo”). En ocasión del indulto menemista elaboraron una canción llamada “Juntando sueños” (1991) donde encontramos versos que aluden a la “reconciliación”, es decir, a un apoyo de las medidas tomadas: “Quisiera que este sueño durara mucho tiempo, / para que sin rencores podamos descansar”.
En cuanto a la temática laboral, observamos que se presenta explícitamente desde una óptica patronal: “Póngale por las hileras” (“Póngale por las hileras / sin dejar ningún racimo. / Hay que llenar la bodega, / ya se está acabando el vino”) y “Sueño vendimial”, un elogio de la cosecha, momento en el cual la provincia de San Juan se dispone al festejo. La canción “De alpargatas y chupayas” también se refiere a la cosecha con la misma óptica de clase.
Tanto la añoranza del pago como la perspectiva regionalista se encuentran ligadas, pues se elogia el pago al que no se puede volver. Por ejemplo, en “Añoranzas” el protagonista vive llorando sin poder olvidar su pago, Santiago: “Los años ni la distancia / jamás pudieron lograr / de mi memoria apartar / y hacer que te eche al / olvido, / ¡ay mi Santiago querido / yo añoro tu quebrachal!”. “Adiós Tucumán” es otra canción que reproduce la añoranza y la angustia. Se habla de la pena futura para cuando esté lejos del pago, al que nunca más volverá: “¡Qué mala será mi pena, / que sólo sabe penar! / ¡Cómo me duele esta pena, / de irme tan lejos de mi Tucumán!”.
Esta temática de la añoranza se relaciona directamente con la coyuntura en que se difundieron estas canciones, a fines de los ’50 y principios de los ’60. Por aquellos años, la concentración de capitales obligaba al capitalista a acrecentar su eficiencia. El aumento de la productividad, que se llevaba a cabo mediante la mecanización parcial del proceso de producción, tendía a expulsar mano de obra. Si observamos el caso de la región del noroeste (en especial Salta y Jujuy), veremos entonces que no estaba en condiciones de ofrecer más fuentes de trabajo y tendía a expulsar su población: grandes contingentes de clase obrera del noroeste argentino llegaron a Buenos Aires con la esperanza de un futuro laboral. El migrante se ubica entre las fracciones más pobres de la clase obrera del litoral, en particular en la construcción. No resulta extraño que, en esta situación, el migrante añore el “pago”, al mismo tiempo que rechaza el retorno porque las condiciones en el litoral son mejores que en el interior. En este marco, la temática de la añoranza viene a decirle al migrante que el destino es más poderoso que la voluntad.
El repertorio musical de Los Chalchaleros construye un programa que responde a la burguesía agraria y tiene su correlato en las alianzas y el personal político que combatieron no sólo la revolución sino también la salida reformista. En ese sentido, sus canciones buscan ocultar las diferencias de clase y refuerzan la falsa conciencia en el seno de la clase obrera ayudando a convencer al migrante interno de que su destino es inexorable, así como también por la vía de la reivindicación de la religión, el nacionalismo y el patriarcado.
Como podemos ver, el grupo no se mantuvo alejado de los enfrentamientos de clase de la historia argentina: fueron activos constructores de la contrarrevolución de los años ’80 y ‘90. No resulta extraño que en la actualidad Saravia adopte el lugar de la patronal agraria. Aunque no tenga un campito y viva de las regalías de SADAIC.

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1 Entrevista a Juan Carlos Saravia, 1 de abril de 2009, en poder de la autora.
2Ídem.
3Ibídem.
4Cabe recordar que el autor y compositor de la canción es Atahualpa Yupanqui, quien en 1982 grabó un disco con ese título. El disco lleva como subtítulo Homenaje a las Malvinas argentinas e incluye dos versiones de este tema que también grabaron Los Chalchaleros: una, del autor y otra, de Ariel Ramírez y Lolita Torres.

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