¿Cuál es la política “cultural” de la SEA?

Eduardo Sartelli

Director del CEICS

Como afiliado a la SEA (Sociedad de Escritores y Escritoras de la Argentina), la pregunta que encabeza el título me preocupa. Como persona de izquierda, más todavía, en tanto la SEA vino a reemplazar a un organismo caduco, la SADE, y a perfilarse como uno, si no revolucionario, al menos “progresista”. Como votante de la actual dirección, compuesta de militantes de partidos de izquierda, directamente me asombran una serie de decisiones cuya razón no alcanzo a entender. La Feria del libro es una vidriera más que importante, qué duda cabe. La SEA tiene allí el privilegio de espacios gratuitos en los cuales permitir la presencia de sus socios. Va de suyo que una dirección de izquierda debiera privilegiar a quienes expresan la mayor distancia con el mundo del negocio editorial, si no por cuestiones políticas, lo que ya sería un argumento legítimo, al menos por una defensa elemental de aquellos socios más alejados de las simpatías del Big Business. Para mi sorpresa veo que de las cuatro mesas de la SEA en la Feria, una fue entregada a los grandes multimedios que dominan la “opinión” pública: Clarín, Página /12 y Perfil. Dicho de otra manera, el sindicato armó una mesa para que opinen sus patrones. Fantástico. Otra de las mesas dedicadas a la “cultura” no hace más que repetir la mesa del Café que se comenta en esta misma página, con la presencia, otra vez, de un escritor como Juan Terranova que, tal vez, debiera explicar qué quiso decir cuando escribió El Ignorante. También debiera explicar la dirección de la SEA cuál es el criterio con el cual se invita a alguien que pareciera alegrarse de que los desaparecidos hayan sido aplastados como insectos. Tal vez sea yo un mal lector, y Terranova pueda aclararme el sentido de su obra, pero no veo la diferencia entre eso y lo que dice Cecilia Pando. ¿Hizo alguna evaluación del asunto la dirección de la SEA? ¿Meditó ya acerca de la corrección de tener afiliados con ideologías de ese tipo? Las otras dos mesas están destinadas a la discusión política general, dejando esta vez sí algún lugar a la izquierda, en tanto en la dedicada a la mujer hay una militante conocida y en la otra está Altamira. Curiosamente (o no tanto), parece que la dirección de la SEA cree que sobre Literatura y Cultura la izquierda no tiene opinión, ya que se las deja a la derecha.. Seguramente alguno contestará que “el problema es que Eduardo se enojó porque lo dejaron afuera, a él que cree tener derecho a todo”. El problema no es a quién dejaron afuera, sino a los que dejaron adentro. El fondo del asunto es político: ¿la SEA, un sindicato conquistado por la izquierda, debe estar al servicio del kirchnerismo? Esa es una política que nosotros no vamos a avalar. No votamos a la actual dirección de la SEA para esto. La votamos para que haga política en el sindicato, como corresponde a todo revolucionario, para que conquiste para la política revolucionaria a aquellos compañeros que no ven más allá de la conciencia sindical. Para que haga sindicalismo burgués, no. Para eso está Moyano, que además es más vivo y nunca le otorga lugar al enemigo.

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