Creciendo para abajo – Por Joaquín Vázquez y Sebastián Cominiello

Creciendo para abajo. El ritmo de creación de empleo cae en forma sostenida.

Joaquín Vázquez y Sebastián Cominiello
Observatorio Marxista de Estadística-CEICS

 

Desde la devaluación posterior a la crisis de 2001, los indicadores laborales evolucionaron de manera positiva. Es común escuchar a los economistas K hablar de disminución del desempleo, para luego utilizarlo como argumento a favor de políticas patronales como la eliminación de la doble indemnización. Ahora bien, ¿estamos en una coyuntura de fenomenal mejora de los indicadores laborales? La respuesta es no. Por un lado, observamos que gran parte del crecimiento del empleo fue de la mano de un incremento de la industria apoyado en la utilización de capacidad instalada ociosa. Es decir, que la mayor parte de la caída del desempleo fue de rebote. De esta forma, podemos apreciar dos cuestiones que son pasadas por alto por los apologistas K. Por un lado, que el empleo se encuentra sujeto a una industria que viene dando muestras de desaceleración. Por otro lado, la inexistencia de un cambio estructural en las condiciones de empleo, que se manifiesta en niveles de trabajo en negro que no bajan del 40%.

 

Más ocupación,  igual informalidad

 

No basta con tomar las tasas de ocupación para conocer las características del empleo en Argentina. Es necesario tomarla en comparación con otros indicadores, como el índice de trabajo en negro. Así podremos evaluar qué características presenta el desarrollo del crecimiento de la ocupación. Porque más allá de que haya un descenso del desempleo, las tasas de empleo en la industria revelan un crecimiento menor cada año. Por lo tanto, el aumento del empleo está disminuyendo.

Ante todo, deberíamos definir en forma precisa con qué información vamos a trabajar. El Índice de Obreros Ocupados (IOO) en la industria, que elabora el INDEC, nos permite ver en qué grado cre- ce el empleo industrial y en qué ramas. Al compararlo con el índi- ce de trabajadores no registrados observamos que el empleo que se genera, en su mayoría, es trabajo en negro.

El primer dato que observamos en el IOO muestra que la ocupación del sector industrial, en los últimos tres años, creció un 25%. Ahora bien, el problema aparece cuando vemos que el crecimiento va estacándose. En el gráfico, se puede observar que la creación de empleo va disminuyendo desde 2004, con un 7% a un 4% en lo quevade 2007. Es decir, enpromedio viene disminuyendo un 2% anual. Lo cual nos plantea el problema de que en 2008 o en 2009 no se va a generar más empleo. A su vez, ya hay sectores que en los últimos dos años mostraron porcentajes negativos en la ocupación, como es el sector de talabartería, calzado y sus partes con un -3,1%. En lo que refiere al trabajo en negro, la situación no es mejor. El trabajo no registrado, desde 2003 hasta 2006, mostró un descenso de 9,7% quedando un 41% de trabajadores en negro. En principio parecería un dato alentador, pero no es así. Si nos remontamos a la década del ´80, el empleo informal rondaba el 20%. A principio de los ´90, el porcentaje ascendió a un 25% y el año previo a la devaluación a un 38%. El pico del empleo informal se dio en octubre de 2003 donde llegó a 49,7%. De esta manera, el porcentaje en que descendió la ocupación en negro no muestra mejoras destacables, sino que seguimos en porcentajes altísimos. Al mismo tiempo, esta cifra está muy lejos de los estándares de otros países sudamericanos como Chile, donde la informalidad alcanza, en la actualidad, el 25%. Este sector laboral no registrado está vinculado a fracciones de mano de obra intensiva, como la construcción, algunas ramas de la industria y los servicios. La razón de esto reside en que le ofrece al patrón condiciones de explotación más favorables. Por ejemplo, los ocupados en esta situa- ción perciben un salario promedio de $540, un 60% inferior al promedio de los que se encuentran registrados.

En conclusión, si bien durante los primeros dos trimestres del año, el trabajo en negro bajó, aún sigue en niveles elevados, ya que quedan 4.540.000 personas en esta situación, representando el 40,4% dentro de un total de 11.234.000. Además, sobre 31  ciudades  que releva el INDEC, con relación al primer trimestre de este año, la tasa creció en 11 ciudades: Rosario, Santa Fe, Mendoza, Río Gallegos, Ushuaia, La Plata, Corrientes, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Estos indicadores no parece estar en la agenda de los funcionarios K. De esta manera, se plantean dos problemas: por un lado el crecimiento del empleo va en vías de estancamiento en el mediano plazo; y por el otro, el nivel de empleo en negro permanece estable. Poco trabajo y malo, todo lo que tiene para ofrecernos la era K.

 

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