CONICET: ¡Alarma!

Logo RyREn las últimas semanas, los investigadores del CONICET entramos en alerta. Aparecieron los primeros indicios de que no íbamos a escapar al ajuste en el Estado que ya dejó 25.000 empleados públicos en la calle. Como sucede en otras reparticiones, el ajuste no comenzó el 10 de diciembre. Los despidos que ahora son noticia son producto de la utilización de modalidades de contratación precarias en la administración pública, que permiten deshacerse de un plumazo de trabajadores a los que no asiste ningún derecho. En el caso de CONICET, esos trabajadores precarios son los becarios. Esta modalidad permitió al organismo mantener investigadores en la más absoluta precariedad durante 7 o más años: sin licencias, sin vacaciones, sin aguinaldo ni jubilación, y, hasta hace muy poco, sin siquiera obra social. Y lo que es más grave, sin ningún tipo de garantía respecto de su estabilidad laboral. Las becas tienen un período de duración. Terminadas, hay que concursar por nuevas becas, sin conocer los criterios de evaluación, que cambian año a año y no se hacen públicos. Al final del recorrido, cuando las becas se terminan y hay que ingresar a la Carrera de Investigador, la precariedad se agrava. Los cupos para el ingreso son muy inferiores a la cantidad de becarios que se postulan, lo que produce un cuello de botella por el que cientos de investigadores precarios (becarios) son despedidos. Ese fue el mecanismo del ajuste en los últimos 5 años.

Hoy se agrega un nuevo motivo de preocupación. Han aparecido más de una decena de casos de investigadores o personal de apoyo con concursos ganados en 2014 a los que no se les concede el ingreso. Más grave aún: se les había anunciado la toma del cargo entre diciembre y enero, y en los últimos días dieron marcha atrás. No hay ninguna comunicación oficial sobre estos casos, pero a todos los compañeros se les informó telefónicamente que sus altas se encontraban suspendidas y sin plazos ciertos para su incorporación “por motivos presupuestarios”. Más de uno había renunciado a su trabajo para asumir el cargo de CONICET y ahora hace más de tres meses que no percibe ingresos. Como es lógico, la situación movilizó a los becarios, investigadores y personal de apoyo que ganaron concursos en 2015: ¿si no hay presupuesto para efectivizar a los ingresantes de 2014, qué sucederá con los de 2015? Los “usos y costumbres” del CONICET respecto a los ingresos no ayudan a calmar los ánimos. Al no estar reglamentados los plazos para que los ingresantes asuman sus puestos, todo queda supeditado a la discrecionalidad del CONICET: en años anteriores, han demorado un año o más en conceder el alta a los investigadores con concursos ganados.  Lo mismo sucede con la continuidad de las becas posdoctorales: al existir un bache entre la finalización de las becas y los ingresos, el CONICET suele conceder una prórroga en las becas, hasta que salga el ingreso. Pero al no estar este procedimiento reglamentado, todo queda supeditado a la “buena voluntad” del directorio, que suele conceder las prórrogas a último momento. Por eso es normal que los becarios pasen el último año de sus becas buscando otros trabajos, “por las dudas”, en lugar de cumplir con la función por la que el Estado les paga: investigar. Y por si fuera poco, como aclaran en los documentos para el ingreso, el alta de cualquiera que gane un concurso está “sujeta a disponibilidad presupuestaria”. Siendo que ya hay problemas no solo con los ingresantes 2014, sino también con el pago de los plus por antigüedad e informe aprobado, y de los subsidios, ¿qué nos garantiza que el presupuesto va a estar para efectivizar a los nuevos ingresantes?

Como es lógico, la situación generó alboroto entre la comunidad de ciencia y técnica y obligó a nuestras direcciones sindicales a pronunciarse. Se multiplicaron las reuniones y los comunicados. Pero la línea que suele predominar en ellos (ver los comunicados de ATE-CONICET / Saavedra 15, Jóvenes Científicos Precarizados y Científicos y Universitarios Autoconvocados) es la de “llevar tranquilidad” y “no generar alarma”, explicando las irregularidades más visibles (los ingresantes 2014 que no pueden tomar posesión de sus cargos) como “casos excepcionales”. En alguno de estos comunicados se llega a decir explícitamente lo que en otros aparece implícito: los ingresos 2015 no corren peligro (por lo menos por ahora), porque estamos dentro de los “plazos normales” que se toma el CONICET para dar las altas. En asambleas y reuniones se nos dio otro motivo de “tranquilidad”: que el presidente del CONICET, Ceccatto, informó en las reuniones que mantuvo con los dirigentes gremiales que en el organismo que preside no habría despidos y que los ingresos se efectivizarían. ¿Si es así, por qué Ceccatto no lo hace público y esquiva la tormenta que se está levantando? ¿Por qué no resuelve inmediatamente la situación de los ingresantes de 2014? ¿No hay presupuesto para dar de alta a 15 ó 20 investigadores? Pero Ceccato en público dice otra cosa.  En una entrevista reciente sentenció que la estructura actual del CONICET es “inviable”, en clara referencia a la cantidad de investigadores, y señaló que en la próxima década no se va a incorporar personal al ritmo de la anterior (becarios que no entran a Carrera). O sea, anunció abiertamente un ajuste. Si esto es lo que dice en público, ¿por qué se descarta tan livianamente que los problemas con los ingresantes no son un primer sondeo para empezar a echar investigadores?

En distintos debates públicos, nuestras direcciones sindicales nos han acusado de “alarmistas” por señalar lo evidente. El ajuste en CONICET empezó hace rato y su presidente anuncia públicamente que va a continuar en la misma línea. No podemos sentarnos tranquilos a esperar que el CONICET vaya concediendo las altas para los ingresantes en sus plazos. Frente a cada problema nos van a decir que se trata de “casos particulares”, porque todos lo son. Si nos “tranquilizamos” como nos piden, podemos encontrarnos a mediano plazo con que la sumatoria de “casos particulares” devela una estrategia como trasfondo: la del ajuste en CONICET. La “tranquilidad” con que machacan solo contribuye a desmovilizar lo que empieza a moverse. Es hacerle un enorme favor a Macri, Barañao y Ceccatto, que podrán avanzar con el ajuste sin resistencia. Es una propuesta derrotista, porque nos piden que reaccionemos solo cuando nos echen, aceptando que ahora nos dividan en una sumatoria de individuos con “casos particulares”, que no deben organizarse para enfrentar colectivamente este avance desde una posición de fuerza.

Se nos ha acusado de “alarmistas” por estos planteos y tienen razón. Somos alarmistas. Es preferible ser alarmistas y equivocarse, a no hacer nada y equivocarse. En el primer caso, habremos perdido algo de tiempo entre asambleas y comunicados. Pero en el segundo, muchos de nosotros podemos quedarnos sin trabajo. Por eso estamos impulsando la organización de la “Comisión de Ingresantes a Carrera de Investigador, CPA y Becarios con designación pendiente”, nacida en la asamblea de JCP. Invitamos a todos a sumarse y a participar de la asamblea de ingresantes que se realizará este jueves 18/2, a las 19 hs. en el edificio viejo de la Facultad de Sociales de la UBA (Marcelo T. de Alvear 2220, aula 300).

Y, ante la situación descripta, exigimos:

-Designación inmediata de todos los ingresantes 2014 y 2015.

-Que se reglamenten los plazos para la efectivización de los ingresantes con concursos ganados.

-Que se reglamente la continuidad automática de las becas posdoctorales para todos los que tengan concursos en trámite.

Razón y Revolución

Para comunicarse con la “Comisión de Ingresantes a Carrera de Investigador, CPA y Becarios con designación pendiente”:

Mail: comision_ingresantes_cic2015@yahoo.com.ar

Grupo yahoo: comision_ingresantes_cic2015@gruposyahoo.com.ar

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