Confrontación ideológica en la Ciudad de Buenos Aires. Mitristas versus guevaristas

a67danieldesantisDaniel De Santis
Coordinador de la Cátedra Ernesto Che Guevara

El diario La Nación publicó una editorial escandalizándose por la existencia de la Cátedra Libre Ernesto Che Guevara, en la Facultad de Ciencias Sociales, conducida por Daniel De Santis. Las acusaciones expresan un ataque al marxismo, al conocimiento y a la militancia revolucionaria. Aquí, la respuesta de De Santis.

La edición impresa del Diario La Nación del lunes 14 de mayo de 2012 con el título “Apología universitaria de la violencia” le dedica su Editorial I a la Cátedra Ernesto Che Guevara, motivada por el curso de 12 clases que estamos desarrollando en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA1.
Que el matutino porteño, de amplia circulación en la Capital (con un promedio de unos 130.000 ejemplares diarios), haya utilizado su columna más importante y leída, desde la que baja línea política, para atacar al revolucionario más destacado y querido del continente y a nuestra Cátedra nos habla de la trascendencia de las ideas del Che Guevara, ya que de ello tratan nuestros cursos.
Pero quizás el principal ataque sea la posibilidad de que la pluralidad ideológica se extienda en la UBA y con una arrogancia propia de patrón de estancia quiere indicar cómo deben pensar hasta sus oponentes ideológicos: “Que una cátedra de la Universidad de Buenos Aires lleve el nombre del ‘Che’ Guevara deja a las claras cuán endebles son las manifestaciones de la izquierda argentina en esa casa de estudios, respecto de su carácter democrático y de su compromiso con los derechos humanos”.
Pese al pretendido estilo sobrio que acostumbran a usar los dueños del poder, no pueden ocultar su ira porque el partido de Santucho, a quién se intentó borrar de nuestra historia, siga concitando interés entre las clases populares: “más allá del nombre emblemático, el tema por desarrollar es la historia del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y de su brazo armado, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)”.
Entre los muchos errores y tergiversaciones que comete el editorialista de La Nación se desliza una que no dejó de sembrar en la conciencia de nuestro pueblo la Dictadura contrarrevolucionaria cívico militar al afirmar que “El Ejército Revolucionario del Pueblo, para quienes no lo recuerden, fue una de los tres organizaciones subversivas que se arrogaron el derecho -en consonancia con la ideología marxista que había abrazado- de matar a sus enemigos acusándolos de ser parte del ´empresariado oligárquico´, de la ‘burocracia sindical’ o del ‘ejército mercenario’”, ya que el ERP no realizó ningún ajusticiamiento de los miembros de esas instituciones por el hecho de serlo. Precisamente, por su ideología marxista leninista, no consideraba correcto realizar acciones de ajusticiamientos contra explotadores o burócratas. La explotación se extinguiría por la revolución social y a los burócratas los debían remover sus propias bases.
El ERP utilizó la represalia contra empresarios o burócratas sólo en algunos de los muchos casos en que estos actuaron como asesinos o entregadores de obreros para ser asesinados. En cuanto a las instituciones armadas, lo que realizó fueron acciones militares del tipo asalto o emboscadas, que son dos formas clásicas de acciones militares. Una sola vez realizó acciones de ajusticiamientos indiscriminados de oficiales del Ejército como respuesta o represalia al asesinato de 14 militantes del ERP, en agosto de 1974 por parte de esa fuerza en Capilla del Señor, Provincia de Catamarca. Recientemente, la justicia ha probado que, tal como informara el propio PRT en su momento, los asesinatos se produjeron cuando los guerrilleros se rindieron al quedarse sin municiones.
Pero llama la atención la dislexia de Bartolomé Mitre, tataranieto del genocida exterminador del pueblo paraguayo entre 1864 y 1870, cuando acusa al ERP respecto a que: “nada tenían sus miembros de democráticos, y no trepidaron en asaltar las instituciones de la República cuando el pueblo argentino eligió, en elecciones impecables, al peronismo para dirigir los destinos del país”, porque el ERP no asaltó las instituciones de la República y sí lo hicieron ellos, dando sostén ideológico, en reiteradas ocasiones, a las fuerzas armadas para que defendieran los intereses de su clase.
Se equivoca Mitre cuando afirma que “en rigor, lo que tenemos no es una cátedra universitaria” porque el rigor científico de las misma está probado pero, acierta cuando concluye “sino una cátedra revolucionaria”. Esto, nunca lo hemos ocultado, sino que lo hemos exaltado desde que dimos la primera clase, hace ya 9 años. Creo que Mitre no se confunde pero sí que engaña, ya que no se puede asimilar ideología burguesa conservadora a ciencia social e ideología revolucionaria con agitación política. Esas dos vertientes ideológicas, la conservadora y la revolucionaria, realizan unas veces ciencia y, otras, agitación. Pero es claro que estamos ante una acción de legitimación de la ideología dominante recubierta de objetividad científica. Estas ideas las habíamos discutido muchas veces con distintas vertientes de la academia universitaria. Hoy nos tocó hacerlo con los dueños del poder. Porque como decía nuestro compañero Jorge Ricardo Massetti: “Somos objetivos, pero no imparciales, porque no se puede permanecer imparciales entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto”.

La respuesta de Daniel De Santis que no publicó La Nación

Buenos Aires, miércoles 16 de mayo de 2012

Director del Diario La Nación
Señor Bartolomé Mitre.

La edición del lunes 14 de mayo del diario que usted dirige publicó una nota editorial crítica con nuestra Cátedra Che Guevara. Reciba la presente que, en uso del derecho a réplica, debería ser publicada en el mismo lugar y con la misma extensión.
La Cátedra fue fundada, junto a mí, por estudiantes de la Universidad de La Plata. El Presidente de ésta, Dr. Alberto Dibbern, envió sus felicitaciones a la clase inaugural que se realizó el día 30 de agosto de 2003 en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Obtuvo el reconocimiento académico de la misma Facultad y fue aprobada como seminario curricular en la Facultad de Trabajo Social. Desde el año 2008 desarrolla cursos en las Facultades de Ciencias Sociales y de Filosofía y Letras de la UBA.
Impartimos tres materias: El pensamiento y la acción de Ernesto Guevara, Historia de las Revoluciones en América Latina y La historia del PRT-ERP. Ni un solo peso de los contribuyentes es gastado en esos cursos, ya que todas sus actividades son ad-honorem, por lo que sus reiteradas referencias al pago de los impuestos evidencian lo poco que nos conoce.
Respecto al rigor histórico que vuestra nota impugna, el historiador Luis Brunetto afirma que: “Fuera de la lógica interna que rige el proceso de interpretación de los fenómenos históricos, lo único que puede exigírsele a una investigación historiográfica es la prueba de veracidad de los hechos en que apoyan sus explicaciones. Y, en lo que se refiere a La historia del PRT está claro que el cuerpo documental reunido por el autor cumple acabadamente con este requisito”.
Nos pide que hagamos lo que usted no hace: nunca hemos tenido la oportunidad de exponer sobre estos temas en su diario. En este sentido, le recordamos que el más fecundo pluralismo fue la coexistencia de diversas escuelas en la Grecia Antigua que culminó con el ingreso de nuestra especie en el pensamiento científico.
En cuanto “a los valores de la democracia, la libertad y el Estado de Derecho” que dice defender, le recuerdo que fueron ustedes responsables ideológicos de los bombardeos a la población civil en la Plaza de Mayo en junio de 1955, y en septiembre de “asaltar las instituciones de la República”, por medio de un golpe que llamaron “Revolución Libertadora”. Con “el arma sobre el brazo” y “mil veces una muerte argentina”, como clamaba la Marcha de vuestra Libertad en aquellos días, se fue tornando en fusiladora. También ustedes aportaron al derrocamiento del Presidente radical Arturo Illia el 28 de junio de 1966.
La Universidad de La Plata fue ocupada el mismo 28 por las tropas del dictador Onganía. Los estudiantes fuimos reprimidos y perseguidos, entonces, ante la inoperancia de la dirigencia, muchos buscamos como aliados a los obreros sindicalizados para enfrentar juntos a los dictadores. ¿Cuánto valía el Estado de Derecho en esos años? Nada. La lucha contra la dictadura nos acercó al Che, del que nos hicimos sus discípulos en los días posteriores de recibida la noticia de su muerte por asesinato de vuestro “Estado de Derecho”.
Desde la Cátedra Libre Ernesto Che Guevara y la Juventud Guevarista estamos empeñados en la batalla de ideas contra la explotación de los trabajadores y la descomposición ética de las clases dirigentes. Para llevarla al terreno de la práctica política, con la Unión del Pueblo, por nosotros fundada, venimos participando en las elecciones y no dudamos que el pueblo acompañará con su voto y participación nuestras propuestas como lo ha comenzado a hacer en los últimos comicios. Nuestro propósito: ¡ganar las elecciones! En esos días veremos nuevamente quiénes son los democráticos. Mientras tanto educamos a las nuevas generaciones en el ejercicio de la memoria, porque no olvidamos vuestra vocación fusiladora en el 56, en Trelew en el 72 y los miles de desparecidos de la Dictadura del 76, que ni el coraje para fusilarlos tuvo.
No somos partidarios de disfrazarnos de corderos porque creemos que la verdad enaltece a las personas, a las organizaciones y bien educa a nuestro pueblo.
Ernesto Che Guevara es querido por los pueblos de América Latina y del mundo por su honestidad y entrega, nosotros hace años tomamos su bandera y se la llevamos a las jóvenes generaciones para que vean que no todo es lucro, egoísmo, individualismo, que los seres humanos podemos construir una sociedad justa y solidaria. El capitalismo ha fracasado en ello. Nuestro socialismo, el del Che, sigue siendo la utopía posible para el futuro de la humanidad.

NOTAS

1 El editorial completo de La Nación se puede leer en http://www.lanacion.com.ar/1472967-apologia-universitaria-de-la-violencia.

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