CONDICIONES DE TRABAJO: Inestabilidad. La realidad de todos los días y la solución que nunca llega

Por Nicolás De Rosa

Desde la creación de esta Corriente Nacional Docente Conti-Santoro venimos estudiando los diferentes problemas del sistema educativo entrerriano. La tendencia a la degradación educativa se expresa en un sinfín de políticas educativas, de procesos y situaciones. Conocer la realidad para darse una intervención concreta resulta una tarea necesaria. La evolución del salario, las condiciones laborales, los problemas del currículum, los formatos de aceleración, déficits de infraestructura, los problemas del acceso a la vivienda y la función de la escuela son aspectos que preocupan a todos. Además del salario, hay una cuestión transversal que nos afecta que se discute mucho en las aulas, en asambleas y en capacitaciones: la inestabilidad laboral. Entendiendo como decíamos que, para intervenir hay que conocer, el año pasado elaboramos una encuesta/censo dirigida a docentes con el objetivo de conocer algunas características estructurales de la docencia en el Departamento. Nuestra encuesta alcanzó a más de 330 docentes. En esta primera nota presenta los resultados vinculados con la problemática de la estabilidad docente.

El viejo problema del docente taxi y la precariedad

Para empezar, los resultados recabados mostraron que menos de la mitad de los docentes (40,10%) logró concentrar sus horas en una sola institución educativa. La amplia mayoría de los docentes trabajan en dos o más escuelas y deben movilizarse diariamente entre una y otra. Una cifra nada despreciable (8% sobre el total) trabaja en más de cuatro escuelas ubicadas en diferentes partes del departamento o inclusive muchas veces las escuelas se encuentran en dos ciudades distintas o los docentes deben viajar del ámbito urbano al rural.

El problema se profundiza cuando analizamos la situación de revista de los docentes. Vamos a excluir a la modalidad de contratados a los que les dedicaremos una nota específica. La mayor parte de los docentes son suplentes: el 70% declaró vivir de suplencias. A su vez, las suplencias se dividen en tres grupos. La mayoría tiene horas suplentes a término fijo (41,6 %), apenas un 25,1% dispone de horas suplentes con titularidad vacante, el tercio restante alcanzan el nivel máximo de la precariedad: designaciones por artículo 80º y/o artículo 40º, es decir, suplencias que se renuevan anualmente.

Pero si trabajan cuatro horas, dirá alguno. Nada de eso. La encuesta revela que menos de un tercio (32, 5 %) trabajan en un solo turno frente a clase. La gran mayoría de los docentes (45,5 %) trabaja dos turnos. Como si eso fuera poco, poco menos de un cuarto de los docentes (22 %) trabaja tres turnos, en algunos casos cumpliéndolos en una misma jornada.

¿Cuál es el resultado de este cuadro? En primer lugar, la mayoría de los docentes debemos movilizarnos mucho entre nuestros lugares de trabajo, a lo que se suma la presión de no saber si podremos mantener nuestras horas cátedras o cargos ya que muy pocos tienen horas titulares. A ello se suma el acumular trabajo en turnos variados, en escuelas urbanas y rurales, en escuelas que se encuentran en distintos departamentos. El viaje en moto, a dedo en auto, caminando, en bicicleta forman parte de la realidad cotidiana de cientos de docentes, cuyas rutinas se renuevan año a año dada la precariedad laboral que domina en la actividad para un grupo nada despreciable de docentes. El resultado es claro: se dificultan las relaciones familiares, las posibilidades de formación y de estudio al renovarse anualmente las designaciones, se lesiona la salud por el viaje (la patronal no paga por el tiempo de vieja ni repone las condiciones reales en que el docente se traslada de una escuela a la otra) o la mala alimentación, entre otros factores.

Qué hacer

El sindicato no desconoce la situación de precariedad de cientos de compañeros. A comienzos de las discusiones paritarias agregaron como un punto de la agenda la “periodicidad de los concursos ordinarios y extraordinarios” (Comunicado de la Conducción de AGMER Colón, 22/2/2018), pero iniciada la discusión salarial rápidamente lo olvidaron. Está claro que la conducción celeste/integracionista no lo impulsa. Así nuestra estabilidad laboral parece estar dependiendo de los supuestos “compromisos” que asume la gobernación de la provincia. Recordemos que ya desde 2013, la sanción de la Resolución 1.000 (2013) estipulaba los plazos para la renovación de credencial de puntaje y realización de concursos ordinarios. Cinco años pasaron y aún siguen llegando confirmaciones de titularización anteriores a la sanción de dicha reglamentación. Así las cosas, si depende de la buena voluntad patronal y de la inacción sindical seguiremos esperando.

Hace dos años que no se entregan credenciales de puntaje y los concursos de titularización aún aguardan efectivización. Es hora de tomar el problema nosotros. Invitamos a todos los compañeros afectados a acercarse a la Secretaría de Organización del Departamento de Colón para iniciar una acción conjunta que impulse medidas de acción concreta que nos saquen de la inacción actual.

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