Conceptos básicos: Estado, Régimen y Gobierno

logo-conceptos-b__sicosLos Macri, los Pérez Companc, los Blaquier, Mercedes Benz, Ford y un sinfín de etcéteras nos vienen gobernando hace décadas. Les vino bien la dictadura militar y también todos los gobiernos democráticos: Alfonsín, Menem, la Alianza, Duhalde, el kirchnerismo y ahora el propio Macri. Con todos, amasaron fortunas y de todos sacaron sus ventajas.

La pregunta surge inmediatamente: entonces, ¿es lo mismo la democracia que la dictadura? No, claro que no. Pero hay que poder encontrar el hilo de continuidad entre una y otra. Hay algo que los períodos militares y democráticos tuvieron que tener en común para que los “afortunados” sean siempre los mismos. O mejor dicho, tal vez exista la posibilidad que dictadura y democracia en realidad sean dos caras de una misma moneda.

Esa moneda es el Estado capitalista. Un par de números atrás, explicamos qué es el Estado. El Estado no es de todos, dijimos. Es un instrumento al servicio de la dominación de una clase sobre otra: la burguesía que domina y explota a la clase obrera. De ese modo, su funcionamiento normal apunta a garantizar que todos sigamos viviendo bajo el capitalismo, donde los intereses generales son los intereses de la burguesía. ¿Cómo lo va a hacer? De varias maneras y con varios personajes ejerciendo el poder en su nombre: defendiendo la propiedad privada con la fuerza de la ley y la “justicia”, reprimiendo con su fuerza de seguridad huelgas e ideologías que considera peligrosas. Pero también garantizando condiciones mínimas de vida, si la clase obrera logra imponérselo como estándar para hacer su existencia más llevadera.

Ahora bien, la cabeza del poder político del Estado puede tomar varias formas. Y esas varias formas dependerán del curso que tome la lucha de clases entre la burguesía y la clase obrera. En otras palabras, el Estado no es un aparato que atraviesa indemne la historia que viven los hombres de carne y hueso. Sencillamente porque el Estado es una creación humana. Es un reflejo de la vida social. Y su existencia no transcurre en el aire.

Entonces, dictadura y democracia son dos formas diferentes en que se organiza el poder de la cabeza del Estado capitalista. Son dos regímenes para un mismo Estado que se mantiene al servicio de la misma clase social.

Si la clase obrera se organiza y cuestiona no solo su mal pasar económico, sino la vida capitalista en su conjunto, el Estado probablemente responda de una manera. “Probablemente” porque no todos los casos son necesariamente iguales. En el caso argentino, concentró su poder en pocas personas -el Ejército pero también políticos patronales-, a las que la burguesía le encomendó la tarea de “pacificar”. O sea, liquidar todo lo que sea políticamente peligroso. A eso dirigió la dictadura sus esfuerzos: militantes políticos, obreros y estudiantes combativos, etc. Y lo hizo siendo sistemático: prohibición de ideas revolucionarias, tareas de inteligencia, campos de tortura, secuestros, desapariciones.

Sólo una vez que se logró derrotar a la clase obrera, la burguesía comenzó a agitar la palabra “democracia”. Y ahí sí, “con la democracia se come, se cura y se educa”. Dicho de otro modo, cuando ya nadie iba a cuestionar el sistema capitalista, la burguesía le confió a la población el derecho de votarla. Así, los representantes del pueblo iban supuestamente a “gobernar para todos”. Pero desde entonces, sólo se gobernó para la misma burguesía. Es decir, el esclavo le dio consentimiento a su amo para ejercer la dominación. Es el grado de poder máximo de los capitalistas. Naturalmente, también se permitió la legalidad de la izquierda, los derechos de protesta y movilización. Pero siempre a condición de que nadie se “exceda” ni “se cometan los mismos errores”. Claro que los palos no dejaron de existir…

¿Y los gobiernos? Los gobiernos son el personal que ejerce la conducción del Estado. Son sus pilotos. Naturalmente, cada gobierno puede plantear políticas que avancen más o menos sobre nuestras condiciones de vida, o concedan más o menos a la clase obrera. También depende de la organización y fuerza de los trabajadores. Pero créanos, que no hay una salida diferente bajo estas relaciones sociales.

Más de cuarenta años después de la dictadura, a quince del Argentinazo, a casi treinta de la hiperinflación, la pobreza creció, los salarios están debajo de lo necesario para una vida digna, la educación y la salud son lamentables, los trenes no tienen frenos, empresarios entierran plata robada, otros se perdonan deudas o tienen cuentas en Panamá. Y con eso, un sinfín de etcéteras que cada lector conoce muy bien.

Esta vez hay que ser claros. Para revertir esto, no hay que cambiar de gobierno, “armar un partido y presentarse a elecciones”, ni luchar por un cambio de régimen. La salida es el Socialismo. Es decir, el cambio de la sociedad misma, de arriba abajo y de abajo arriba.

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