Conceptos básicos. Burocracia sindical

¿Qué es un burócrata? ¿Acaso es un eterno traidor? ¿Acaso son empresarios? Estas preguntas surgen en todo lugar de trabajo. Y es importante saber responderlas, para entender por qué el movimiento obrero se inunda de burócratas.

Para eso, primero, hablemos sobre el sindicalismo. Una organización sindical permite construir la solidaridad de clase y la conciencia de intereses comunes de los obreros, sobre todo en aspectos económicos o “corporativos” (salario, condiciones de trabajo, etc.). Sin embargo, eso no significa necesariamente que los obreros se vuelvan revolucionarios: incluso organizados, los obreros pueden entender que sus intereses pueden conciliarse con sus patrones en los marcos del capitalismo. Así surge el “sindicalismo reformista”: se trata de un sindicalismo que se limita a buscar las mejores condiciones de la clase obrera, dentro de los marcos del capitalismo.

Como se ve, el reformismo es un programa burgués, aunque sea tomado por los obreros. ¿Por qué? Porque representa los intereses de la burguesía en un sentido general. No cuestiona al capitalismo sino que mantiene la dominación de clase, manteniendo los intereses de la burguesía. Presenta al capitalismo como un sistema “mejorable”. Es en este marco que surge la “burocracia sindical”. ¿Por qué decimos “en este marco”? Porque su programa es precisamente “reformista”. Así, la burocracia representa los intereses de la burguesía dentro de la clase obrera (porque mantiene el capitalismo) y representa los intereses secundarios de la clase obrera (salarios, condiciones de trabajo, etc.) dentro de la burguesía. De ese modo, la burocracia hace política en los sindicatos: política reformista y burguesa, impidiendo que surja una conciencia política revolucionaria (clasismo) en el movimiento obrero. Pensemos solamente: ¿a cuántos actos K llevaba la burocracia del neumático (Waseijko) a sus afiliados? ¿Cuántos cursitos de capacitación negociaba Tomada (Ministro de Trabajo en el kirchnerismo) con Pedraza?

¿Pero entonces los burócratas representan algún interés obrero? Sí. De hecho, cuando la clase obrera adopta el programa reformista, la dirección que mejor expresa ese programa es la propia burocracia sindical. Por eso mismo, no siempre la clase obrera se enfrenta a la burocracia. Incluso esto significa que la burocracia puede luchar y dirigir luchas obreras.

Hay muchos ejemplos: las tomas de fábricas de Vandor, la lucha contra la reforma laboral por parte de Moyano en los ’90, la carpa docente de CTERA… Sin embargo, esas luchas tienen grandes límites: no tanto porque hayan sido “traicionadas” o no sean “consecuentes” en los planes de lucha, sino porque el programa reformista con las que fueron dirigidas fue un programa de conciliación.

Así, la burocracia usa dos elementos: la coerción, sí, pero también el consenso. Si la lucha de clases se agudiza y una fracción de la clase obrera adopta un programa revolucionario (como en los ’70), la burocracia acentuará la tarea represiva. En ese momento, el reformismo se vuelve contrarrevolucionario. Pero una vez derrotadas dichas corrientes revolucionarias, la burocracia puede consolidar su poder. Eso significa que puede contar con el apoyo de la mayor parte de las bases. Es el momento de mayor derrota de la clase obrera (como en los ’90). Y es precisamente cuando la burocracia más se afianza, justamente porque tiene consenso entre las bases.

Claro que para esa estrategia de colaboración, el Estado puede jugar un rol clave, discriminando qué organizaciones sindicales va a reconocer, a quién le va a otorgar derecho de huelga, con quién se va a sentar a negociar una paritaria, con quién y cómo va a negociar la plata destinada a las obras sociales, etc. La ley de Asociaciones Profesionales fue lo que permitió esta regulación por parte del Estado. Y hay que decirlo: fue una invención del peronismo.

Ahora bien, entre los burócratas sindicales, hay ciertas variaciones. Hay casos en los que los sindicalistas comienzan a acumular riquezas y se convierten en burgueses que explotan trabajadores (Pedraza, Moyano, Cavalieri), tal cual lo explicamos en LHS nº 10. Incluso puede ocurrir que se vuelvan patrones de sus propios afiliados. Ahí estamos en presencia de un burgués que dirige un sindicato obrero. En esta categoría aparecen los “gordos” de la CGT. Como sea, contra todas ellas debemos combatir, porque en última instancia, se trata de un asunto de programa (socialista) y conciencia (revolucionaria).

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