China juega con fuego. Los intentos de “blindaje” ante la crisis norteamericana

a62_chinaBruno Magro
OME-CEICS

En la visita del vicepresidente de los EE.UU. a China, en agosto pasado, se resume gran parte de las características de la fase actual de la crisis. Dócil, el enviado estadounidense tuvo que escuchar como el gobierno chino le pedía, en tono enérgico, que haga cumplir sus “compromisos internacionales”. Es que China es el principal acreedor externo de la deuda yanqui. Esta falta de confianza en la capacidad del gobierno estadounidense de pagar sus deudas, o en términos más directos, el miedo a un default, no es sólo discursivo, por lo que dista de ser un simple detalle protocolar.

Las dudas chinas sobre la credibilidad estadounidense son previas a la descalificación de la deuda realizada por la consultora Standars & Poors. En los últimos meses, China empezó a comprar menos bonos del tesoro. Como señalábamos, el gobierno chino acumulaba reservas en dólares aunque, en lugar de billetes, lo hacía en título de deuda emitidos por la Reserva Federal.1  Este procedimiento implicaba financiar a la débil economía estadounidense. Pero además, funcionaba como una aspiradora de dólares al interior del mercado chino y de esta forma era esencial en el sostenimiento de una moneda subvaluada y competitiva. ¿Por qué? Al cambiar los dólares por bonos del tesoro y girarlos hacia los EE.UU., se genera una menor masa de billetes verdes en relación a la moneda china (Yuan). Esta escasez hace más caro al dólar y abarata al Yuan, lo que conlleva a un abaratamiento generalizado de los costos chinos. En síntesis, la acumulación de reservas en Bonos del Tesoro promovía por dos vías la política exportadora. Por un lado, garantizaba el consumo estadounidense financiando al Estado y, por el otro, hacía competitivo al Yuan.

El resultado del freno en la compra de Bonos por lo tanto implica poner en riesgo esta doble base del desarrollo chino, que no tardó en hacerse sentir. Como muestra la nota de Damián Bil en este mismo suplemento, el déficit de los EE.UU. está lejos de poder resolverse, ya sea por la vía de aumentar los impuestos o a través del recorte de gasto pactado. En 2009, ante la crisis hipotecaria, la salida estadounidense fue aumentar el endeudamiento externo y financiar la recuperación por la vía de expandir el gasto tanto social y en subsidios directos al capital. Detrás de esta maniobra, se encontraba la decisión china de seguir comprando bonos del Tesoro. A pesar de ello, no pudo evitar una recesión que le implicó una fuerte caída durante 13 meses consecutivos de sus exportaciones y cuyo promedio fue de 12% entre noviembre de 2008 y noviembre de 2009. Aunque sí logró atenuar los efectos y, en 2010, el panorama pareció ser mucho mejor.2  Sin embargo, como todo se sostenía en más deuda (se pasaba de la deuda hipotecaria al déficit fiscal) se trataba de un paliativo poco eficaz.

Conscientes de esta debilidad estructural, esta vez lo chinos empiezan a tratar de independizarse de los EE.UU. Una estrategia en este sentido (analizada en la edición anterior) fue diversificarse e invertir en África.3  Pero, como advertimos, aunque creciente, es un negocio muy menor al lado de las exportaciones a EEUU. Esta diversificación también se dio en el destino de las exportaciones a esta potencia, que de representar el 38% en 2001 bajó a un 23% en 20104  y a un 17,52% entre enero y julio de 2011.5  Sin embargo, si consideramos que aquellos países a los cuales China les vende (como Hong Kong o Taiwán), son un nexo para exportar a EE.UU., no estamos ante una reducción de la dependencia de la economía china de la estadounidense.

Dado que las relaciones comerciales y financieras siguen fuertes, una nueva recesión estadounidense tendrá duras consecuencias para la acumulación de capital en china. Con el agravante de que el colchón que propició China en 2009 se presenta con resortes muy desgastados, por lo que el rebote que puede generar es mucho menor. En definitiva, los tibios intentos del gigante asiático por independizarse agravan todavía más los problemas. Aunque todavía no se trata de una ruptura definitiva con los EE.UU., los riesgos asumidos ya muestran duras consecuencias.

Notas
1 Ver, entre otros, Bruno Magro: “Abonado al dólar: China y su aparente recuperación económica”. El Aromo nº56, 2009.
2 Ídem.
3 Bruno Magro y Viviana Rodríguez: “China for Africa. Los límites del boom de inversión directa en el continente africano como salida a la crisis”. El Aromo, nº 61, 2011.
4 Elaboración propia en base a datos publicados por The US-China Business Council (USCBC): www.uschina.org/
5 Elaboración propia en base a datos publicados por la aduana de China (ETCN: www.e-to-china.com/customsinfo/latestdata/ )

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