CHACO – La situación de los comedores escolares

Por José Almeida – No es novedad que Chaco está entre las provincias con los peores índices de pobreza e indigencia, es decir, con una población pauperizada que vive al borde de la subsistencia. Hace un tiempo viene siendo noticia la situación dramática que viven los comedores y merenderos escolares cuyo sostenimiento es responsabilidad del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia. En esta nota, usted se va a enterar de las cifras irrisorias que se destinan a algo tan básico como alimentar a los niños.

Meses de atraso y raciones miserables

En 2016, el Ministerio de Educación de la provincia destinaba por alumno para aquellos colegios con jornada completa los siguientes montos: $ 2,60 para refrigerio, $3,80 para almuerzo y $8,25 para financiar las cuatro comidas diarias para los alumnos que concurren a escuelas albergues. En la actualidad, el aumento fue del 30%: $3,38 para refrigerio, $4,32 para almuerzo y $10,72 para las cuatro comidas diarias en las escuelas albergue. Se trata de un aumento insignificante que no llega a cubrir ni por asomo la disparada de los precios de góndola.

Para peor, las partidas de sostenimiento vienen con un atraso de más de 4 meses y no contemplan tampoco al listado real de chicos a los que la escuela va a atender. Por ejemplo, en la E.E.P. N° 138 de Villa Río Bermejito en la zona de El Impenetrable, se enviaban raciones para 300 chicos donde hoy comen 600. Directivos y profesores son los que salen a pedir fiado a los negocios para poder garantizarles los alimentos a sus alumnos. Como eso tampoco alcanza, suelen poner también de sus propios bolsillos. El ejemplo de Villa Río Bermejito se multiplica por doquier a lo largo y a lo ancho de toda la provincia.

De mano en mano

Los fondos destinados al financiamiento de los comedores escolares y comunitarios provienen de Nación (60%) y de la provincia (40%), ambos destinados a población indigente. La Nación pone la mayor parte pero sus fondos llegan con atrasos que suelen acumular hasta seis meses. En el ínterin alguien se hace cargo: sí, una vez más, los docentes y la comunidad escolar en promedio absorben un atraso de hasta seis meses hasta que los fondos lleguen. Actualmente, quien maneja casi la totalidad de los bienes y servicios del sector público es la Fiduciaria del Norte S.A., financiera estatal que incumple todos los procedimientos de control financiero establecido por la Ley 4.787. La empresa se encuentra en el ojo de la tormenta por corrupción, principalmente por la causa de “Lavado I” por la que están imputados y detenidos una gran parte de los funcionarios de Peppo.

Como si esto fuera poco, por medio de la Disposición 030/18 resuelta por la Subsecretaría de Equidad y Calidad Educativa, Educación se desvincula de la obligación de asistencia alimentaria a los alumnos. Con lo cual los fondos pasarán a ser administrados por el Ministerio de Desarrollo Social, área que tiene a su ex ministro Roberto Lugo preso por la causa “Lavado I”. En suma, lo más podrido de esta sociedad capitalista agotada son los que se hacen cargo de las viandas de los alumnos. Lo cierto es que, mientras discuten los mecanismos para garantizar y continuar con los refrigerios y comedores escolares, las raciones para los alumnos están suspendidas y nada hace pensar que su calidad vaya a mejorar con el cambio administrativo.

El problema en nuestras manos

Mientras se destina una cantidad enorme de recursos para financiar la Bienal Internacional de Esculturas 2018, y mientras Peppo declara que el Chaco se muestra al mundo, lo que esconde es la situación de una clase obrera cada vez más pauperizada viviendo en condiciones miserables. Ya las escuelas ni siquiera funcionan como comedor, más bien reparten la miseria entre sus alumnos. Esta es una muestra más de cómo la patronal degrada la educación, la adapta a la miseria social ambiente y con ella degrada a sus principales protagonistas: docentes y alumnos.

Frente a quienes nos proponen ser agentes de la miseria, hay que tomar el problema en nuestras manos. Debemos organizar un relevamiento con las necesidades nutricionales de nuestros alumnos y sus familias. Debemos pelear por comedores en las escuelas atendidos por personal específico. A pequeña escala, la atención que reciben nuestros alumnos implica cómo se va a distribuir la riqueza que generamos nosotros, los trabajadores. Por eso, los docentes que integramos la Corriente Nacional Docente Conti – Santoro, insistimos en la convocatoria de un Congreso Educativo para tomar el problema en nuestras manos junto a padres y alumnos y elaborar un plan de lucha donde decida, entre otras cosas, cómo gastar los recursos generados por los propios trabajadores.

– Por una resolución urgente de los recursos de los refrigerios y comedores escolares

– Por una educación socialista, laica y científica

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