Chaco: ¿La lucha por el salario alcanza? – Por Coto Almeida

La provincia de Chaco entró en el listado de aquellas que resolvieron de forma más o menos sencilla las paritarias de
2016. El gobierno había anunciado su intención de llegar a un rápido acuerdo para dar inicio al ciclo lectivo con normalidad. El arreglo se movió entre los valores fijados por el gobierno nacional y se acordó que durante el primer semestre del año 2016: a partir del mes de marzo, un incremento del 20% al Valor del Punto (2,54005560); en el mes de abril se colocaría el incremento del Valor del Punto en 2,61625727; en mayo se sumaría un incremento del 2% más para alcanzar 2,66858241 de índice. Para alcanzar el piso de $7.800 y $8.500 fijados por el gobierno nacional se contemplaba incrementar 5% el Valor del Punto a partir del mes de agosto, acumulable al mes de junio, pasando el índice a ser de 2,80201153. Las sumas en negro y no bonificables también estuvieron a la orden del día. Para los meses de enero y febrero, se otorgó un monto fijo no bonificable y no remunerativo de $430 por agente y por mes, el que se abonó por planilla complementaria en la cuarta semana de marzo en un solo pago de $860, y al FONID se agregaron $400 a partir de febrero que se sumaron a los $510 que ya se percibían; alcanzando así los $910, fondo al que se agregaban 300$ a partir de julio. La mayoría de los sindicatos docentes, que participan de la Comisión de Política Salarial y Condiciones de Trabajo Docentes, acató la propuesta y decidió arrancar el ciclo lectivo 2016 aun cuando la negociación final insumió parte del mes de marzo. Solo ATECH y SITECH FEDERACIÓN (los sindicatos opositores, no integrados al gobierno, que cuentan con la mayor cantidad de afiliados de la provincia) rechazaron la propuesta por considerarla insuficiente y convocaron a un paro.
Al igual que en el resto del país, las sumas a la baja fueron aceptadas con la “promesa” de reapertura y efectivamente, la relativa tranquilidad del primer semestre comenzó a quebrarse en la segunda mitad del año. Ya sabemos, el
ministro Esteban Bullrich dijo “no haber motivos para la reapertura de paritarias”, pero su par chaqueño anunció una nueva propuesta salarial para el segundo semestre. Recordemos que la provincia se encuentra a la cola, de acuerdo al salario nominal de sus docentes. La propuesta del segundo semestre incluyó un 4% de incremento al valor del índice para el mes de octubre, elevando éste a 2,91409199. Además, una bonificación remunerativa, no bonificable otorgada desde octubre a diciembre de 350 puntos, que será aplicada de la siguiente manera: 100 puntos en octubre, calculable con el nuevo valor del índice de ese mes; 100 puntos en noviembre; y 150 puntos
en diciembre. Y por último una bonificación remunerativa, no bonificable por título, cualquiera sea la situación del
trabajador, “ésta será aplicada por agente y será liquidada por sólo un título (el agente que posea más de un título sólo percibirá por uno)”. Redondeando, el salario del segundo semestre ascienda a unos 9.152$. La suma por título lleva, además, el plus ideológico de “reconocimiento” a la labor docente, lo que parece ser una estrategia nacional de mostrar una gestión que premia la eficiencia.
Como ya se habrá dado cuenta el lector, sacando las cuentas, las sumas no remunerativas “en negro” inflan el mentado “gran aumento” otorgado, y todo ello con el “esfuerzo” que significa para las pobres cajas provinciales, intentando convencer al resto de los trabajadores y padres de nuestros alumnos diciendo “¿y que más quieren?”. Por lo que el salario apenas supera el tope del 25% fijado a principio de año, y teniendo en cuenta que la inflación interanual supera el 50%, el acuerdo es miserable. Migajas, no muy distintas a la de todos los trabajadores docentes a nivel nacional. Recordemos que, en el mes de agosto, una familia tipo en Chaco, necesitaba para no caer en la pobreza, por lo menos 9.700$.

No luchamos solo por parches

Como lo venimos planteando desde la Corriente Nacional Docente Conti–Santoro, la lucha por el salario es fundamental, el primer escalón. La patronal nos entrampa cuando discutimos porcentajes y no pensamos, por un lado, cuanto necesitamos para vivir en el contexto de lo específico de nuestra tarea. Por eso, lo central de nuestra pelea no debe ir solamente en esa dirección. Debemos tener en cuenta que nuestros ingresos, ayer y hoy, al medirse con la Canasta solo alcanzan para la reproducción biológica (comer, dormir, vestirnos). No. Si queremos incorporar componentes de nuestra vida humana – cultural, el salario de un docente que recién se inicia debe equivaler a por lo menos dos canastas básicas totales. Debemos exigir cláusula gatillo para indexar automáticamente nuestro salario de acuerdo a la inflación.
El gobierno ya prometió que las tarifas seguirán ajustándose y ya conocemos la perspectiva sobre nuestros salarios. La paritaria 2017 debe arrancar ya y debe ubicarse en ese contexto. Además, debemos incorporar en dicha paritaria (y para elevar la conciencia política de nuestros compañeros) la discusión sobre la vivienda, condiciones laborales, salud, precarización, etc. Pero nuestra lucha debe incorporar también la lucha político-ideológica: es nuestra tarea combatir la degradación educativa de los últimos 50 años a la que nos han llevado los distintos personales políticos de la burguesía argentina, es decir, contra la “Fineslización” del sistema educativo argentino que en nuestra provincia tiene múltiples manifestaciones.

• Por la unificación del salario docente (básico, antigüedad y cargo), y dejar solo librado a particularidades las variables correspondientes a zonas desfavorables por geografía.

• Por un sindicato nacional docente, unificado.

• Por una escuela científica, homogénea, socialista.

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