Carta abierta a Florencia Guimaraes García

en Comunicados RyR/Novedades

Rosana López Rodriguez
Trece Rosas


La dirigente de Furia Trava Florencia Guimaraes García, como respuesta a una intervención política de mi parte, se ha referido a mi persona, por todas las redes sociales a su disposición, con una serie de acusaciones falaces y un conjunto de epítetos que no es necesario reproducir. Como no es mi costumbre responder mentiras con mentiras e insultos con insultos, y como creo que lo que hay de fondo amerita una exposición más amplia que una simple disputa personal, elijo esta forma, la de carta abierta, que combina el necesario relato de hechos vividos por ambas, con la exposición de las diferencias políticas que son de interés más general.

Quién es quién

Una de las formas más perversas de plantarse ante un debate es colocarse en posición de víctima de condición inferior, ajena a todo interés mezquino. Se logra así la lástima del auditorio, que no puede sino ponerse del lado de la pobre indefensa atacada por una “privilegiada”, dotada de todas las armas que provee el poder existente. Recurrís, Florencia, a esa estrategia en forma permanente: la sobreviviente trans, pobre, negra e ignorante, versus la profesora universitaria blanca clasemediera. Pero la realidad es muy distinta. Vos formás parte del kirchnerismo, es decir, del poder, adscripción política que negaste al decir que el PCA (partido al que aceptás pertenecer) “no es kirchnerista”. Sin embargo, cualquiera que haya mirado un poco de la política argentina de los últimos años, sabe que estás tirando la piedra y escondiendo la mano. El PCA, conducción Echegaray, fue y es K. Vos negás ese hecho en un intento vano de tomar a los que leen como idiotas y ocultar que estuviste a la sombra del poder político durante al menos la última década. Las pruebas de que el PCA se alineó con el kirchnerismo son tantas que no vale la pena citarlas. Solo señalaremos que, si bien el PC Congreso Extraordinario fue mucho más abiertamente enfático en su apoyo, el PCA dirigido por Echegaray sostuvo todas las medidas del gobierno K desde el conflicto del 2008, por lo menos. Todavía en 2014, Echegaray se quejaba (tibiamente) de que el candidato fuera Scioli y no otro, aunque llamó a votar por la fórmula Scioli-Zannini. Para los que quieran indagar en este punto encontrarán material más que suficiente con solo buscarlo.

“Yo no soy dirigente de nada”, decís. Una mujer del “llano” agredida por una autoritaria detentadora del poder social… Al margen de que en todos lados te presentan como “dirigente de Furia Trava, del Partido Comunista Argentino”, que yo sepa, integrar una lista y resultar electa secretaria de Igualdad de Género y Oportunidades, de la CTA (Matanza) dirigida por Hugo Yasky (ultra K), te constituye en dirigente. Y, oh casualidad, directamente en el corazón del kirchnerismo. Fuiste candidata de la lista 10, Lista Celeste, del oficialismo en La Matanza de Magario. Podés decir lo contrario, pero sos kirchnerista, Florencia. Una dirigente kirchnerista. De conciencia o de facto, pero sos K. Sos una dirigente que no tiene un programa anticapitalista y mucho menos revolucionario. Sos una burócrata de un sindicato oficialista de un gobierno que fue (y es, donde quiera que siga gobernando) completamente antiobrero y antifeminista. Vos sos parte del poder, no yo, que no tengo ningún cargo en ninguna organización que defienda intereses burgueses. Cuando hablás de derechos, hablás de los derechos que el kirchnerismo le dio a colectivos sectoriales como el que vos representás; las mujeres no estamos incluidas allí, al punto que, para tu vergüenza como dirigente kirchnerista, fue Macri el que habilitó la discusión sobre el aborto. Acordate del aborto, Florencia. Porque ahora resulta que la jefa (quien durante todos los años que estuvo en el poder, con el respaldo de tu partido, no apoyó esa legislación) lleva los dos pañuelos. Eso a vos no te molesta, no te hace ruido. Seguís de ese lado. Seguís del lado del poder. Vos no estás ni estuviste en los últimos años en el llano. No sos una pobre víctima.

El programa

Decís que tenemos una lucha en común, porque te declarás abolicionista. Y luego, por supuesto, es la blanca clasemediera terf la que es sectaria y no quiere ninguna alianza porque no sabe otra cosa que “odiar”. Ese es otro argumento retórico: los que no están de acuerdo en todo o en parte con vos no tienen, simplemente, otras ideas. Son mala gente. Gente que odia. No hay forma más perversa de sacar el debate de donde debe estar, descalificando a tu oponente antes de que se hayan expuesto datos y razones. Pero la realidad es otra. Te reclamás abolicionista. Pues bien, estás del mismo lado que Orellano, cuyo “sindicato” forma parte de la CTA Yasky, quien dijo muy suelto de cuerpo que desde la central que dirige “acompañamos la lucha para que un sector de trabajadoras pueda tener los mismos derechos de la clase obrera.”[1] ¿De qué lado estás, Florencia? No vas en una lista opositora, vas con el oficialismo, vale decir, vas con Orellano. ¿Sos abolicionista o solo vas a luchar ahí por el cupo laboral trava/trans de modo tal que esas identidades no estén en situación de prostitución? ¿Luchás contra la prostitución o solo contra la prostitución trans? No hace falta ser muy astuta para darse cuenta de que eso es sectarismo y misoginia, porque una vez conseguido tal objetivo, las mujeres pobres van a seguir en las esquinas, si vos no te oponés al regulacionismo. Y vos no te oponés: compartís el mismo espacio. No fuiste al 8M a disputar el lugar de Arraigada, a combatir a Orellano. No solo eso: te oponés a la criminalización del putero, porque eso sería “quitarle trabajo a las chicas”. Mientras no haya “proxenetas” ni “trata”… Es decir, estás de acuerdo con Orellano, porque ambas aceptan la prostitución “autónoma” (para las mujeres, claro, porque para las trans vos exigís trabajo asegurado en el Estado…). Ese es tu programa.

La violencia

Otra estrategia típica de tu forma de evadir el debate franco es colocarte siempre en la posición del que recibe la “violencia”. Pero con relación al 8M mostraste la hilacha. No estuviste presente en las asambleas, pero eso no te impidió defender a un golpeador. Nosotras sí estuvimos y vimos cómo un “no binarie” le pegaba a una chica antes de hablar. Eso es objetivo. Mientras tanto, vos, que no fuiste, regalándole la representación trans a las regulacionistas como Paula Arraigada y Melisa de Oro, sostuviste por las redes que la chica se lo merecía porque a ustedes las insultan… Qué bonito. Por un lado, equiparás la palabra a los golpes (y golpes de “no mujeres”, lo cual lo asemeja a la violencia machista común y corriente…). Lo que es peor, te ponés del lado de la persona que agredió físicamente. En lugar de tomar distancia, hacer un mea culpa colectivo, no. Al contrario, la chica se lo merece. Que ella estuviera por leer un documento en favor de la abolición de la prostitución y que quien la silenciara estuviera a favor de la regulación, tampoco significa nada para vos. Tendrías que revisar qué tan violentos y regulacionistas son tus aliados, a quienes bancás en aras de la identidad travesti/trans. Estos episodios dan cuenta, sin dudas, de que esa alianza existe, más allá de tus declaraciones de principios abolicionistas. Declaraciones que en ningún sector del transactivismo se han materializado en hechos, porque a la piba le pegaron mientras se coreaba “aquí está la resistencia trans”, porque después de ese episodio un sector del feminismo abolicionista se quedó afuera de todo acusado de fascista. Eso se debió no solo a las que pegaron y arengaron in praesentia, sino también a las que no fueron, a las que miraron para otro lado, a las que defendieron el golpe con excusas como la discriminación social o los supuestos insultos, o a las que apoyaron el interés jerárquico superior de una identidad particular en una asamblea de mujeres. Así fue cómo a las abolicionistas las/nos “echaron a patadas” del 8M, que fue cooptado a los golpes y con amenazas por el regulacionismo, el NUM y el transactivismo. No te hagas la desentendida. Sos una dirigente y tenés que hacerte cargo de tus acciones y omisiones políticas. Dijimos que allí hay una alianza K transregulacionista. Tendrías que fijarte si tus palabras y tus actos coinciden, Florencia. Vos sos abolicionista solo de palabra. En los hechos, no se nota.

El sujeto del feminismo

El título del artículo que escribiste para Sudestada es sintomático de tu concepción del “feminismo”: “Hay que luchar junto a las travas”; una reformulación de “Sin travas no hay feminismo”. Según vos, entonces, el feminismo no es un movimiento de mujeres, sino de las “disidencias”. En particular, de las trans. Cuando decimos entonces que pretendés expulsar a las mujeres de su propio movimiento, lo decimos con datos en la mano: tus propios dichos. La primera consigna es una expresión de autoritarismo: vos pretendés decirnos a nosotras cómo, con quién y para qué luchar, algo que, si nosotros hiciéramos, despertaría una nueva andanada de epítetos de todo tipo de tu parte. La segunda, un error histórico y político. Vamos por esta última. El feminismo es una historia de lucha que se ha construido sobre la base de un sujeto político, las mujeres. Esa lucha ha coincidido en distintas etapas con otras luchas y otros sujetos y se ha diferenciado otras tantas veces. Esa voluntad de alianza, que muchas creen hoy que es nueva (o que debe existir forzosamente, aunque haya intereses contrapuestos) es de larga data. Un ejemplo en el cual las feministas han sumado sus luchas a las de otros colectivos es el caso de las sufragistas en EEUU. Poco tiempo después de la Declaración de Sentimientos de Séneca Falls (1848), en la que se sentaron las bases del sufragismo, el feminismo se sumó a las luchas por la abolición de la esclavitud, que se logró en 1863. La Decimoquinta Enmienda (1870) provocó la ruptura definitiva entre esas feministas y el abolicionismo racial, cuando los varones negros obtuvieron su derecho al voto y se olvidaron del voto femenino. No fue sino hasta 1920 que las mujeres pudieron votar. Este episodio demuestra cómo las alianzas entre distintos sujetos pueden beneficiar solamente a una fracción de esos colectivos. Toda alianza implica intereses distintos (de lo contrario no sería alianza, sería identidad) y, por lo tanto, sus miembros tienen derecho a desconfiarse mutuamente: ¿conseguida la Ley Sacayán, qué incentivo tiene el colectivo trans para mantenerse fiel al abolicionismo? Se ve que poco, porque le permitió a Orellano expulsar a las abolicionistas del 8M.

El sujeto político de las luchas feministas somos las mujeres y ser mujer es una condición objetiva, que difiere de otros tipos de opresiones y subordinaciones. El peso de la reproducción humana, la feminización de la pobreza, las mutilaciones genitales, los casamientos infantiles, las violaciones, los femicidios, son problemas de mujeres. Cosas que otras “identidades” no vivirán nunca, desde las más graves hasta las, aparentemente, más sencillas, como el costo que implica el cuidado y la higiene durante la menstruación (que para las mujeres más pobres es prohibitivo además de dolorosamente invalidante). Algo que parece una nimiedad, porque esa es la perspectiva patriarcal que se nos ha impuesto (que hay que callarlo, que hay que esconderlo, que esas “cosas sucias” no nos pasan porque a ellos no les pasan, y ellos nos quieren así, como si no nos pasaran), le sucede a la mitad de la humanidad durante al menos tres días de cada mes de su vida.[2] Esos datos objetivos, no sometibles a opinión ni “autopercepción”, hacen que la mitad de la humanidad tenga esa configuración, más agravada o más llevadera según la pertenencia de clase y la sociedad de la que estemos hablando. Sin embargo, fundamentándose en la teoría queer (Butler, Preciado y otras), el sexo ha pasado a ser performativo y no tiene ningún fundamento biológico ni social. Entonces, el feminismo se empieza a vaciar de sujeto político. Si ser mujer es una performance, entonces cualquiera puede ser mujer, lo que es lo mismo que decir que la mujer no existe. Si a ello sumamos la operación posmoderna por la cual se ponen todas las determinaciones a la misma altura (“mujer” tiene la misma importancia que “trava”, aunque las travestis en Argentina no suman más de 10.000 y las mujeres más de veinte millones), peor.[3] Si le agregamos la pretensión de ocupar el mismo espacio a gente que ni es mujer ni se reivindica ni se percibe tal (“maricas”, “bisexuales”, “no-binaries”, “gordx”, “gente que anda en silla de ruedas”), mucho peor. Si encima sacamos de lo que va quedando lo que no hay por qué sacar (“lesbianas”), el resultado es un espacio vacío. O mejor dicho, lleno. Lleno de cualquier cosa menos de mujer. De esto se trata cuando decimos que el transactivismo y lo queer destruyen el sujeto político del feminismo.

La biología

Otro latiguillo puramente retórico, porque no se sostiene con nada, es la acusación de “biologi(cis)tas” a gente que, simplemente, afirma lo que la realidad muestra, la ciencia prueba y la historia confirma, a saber, que la mujer tiene características biológicas distintivas objetivas (hecho no sujeto a “opinión” ni “autopercepción”). Y que sobre esas características se han montado hechos sociales como el patriarcado y el género. No se trata simplemente de negar la realidad y querer tapar el sol con las manos para satisfacer una política trans (de las tantas que existen), a saber, aquella que construye su “identidad” expropiando a las mujeres de su realidad (todas sabemos que hay otras formas de concebir lo trans, bastante más amables para con las mujeres que este exclusivismo sustitucionista). Una realidad que ha sido y es la base de la política feminista (¿sobre qué base se asienta, si no, la lucha por el derecho al aborto, por ejemplo?). Eliminar esta base es lo mismo que eliminar el sustento mismo de toda política en defensa de nuestros intereses. Tal vez no lo entiendas, porque los embarazos adolescentes, la violencia obstétrica, el cáncer que producen los anti-conceptivos, etc., etc., es algo que nadie en tu colectivo puede experimentar, pero estos hechos, cuya base es biológica, están en el corazón de nuestros intereses. Claro, no de los tuyos. Tenemos intereses diferentes y prioridades diferentes, por más que haya un enemigo común (aunque solo parcialmente). Negar esto es oscurantista y reaccionario.

Veamos. El biologismo es la teoría filosófica por la cual todo comportamiento humano está determinado por la biología. La expresión “determinación” es ambigua. Por un lado, es obvio que estamos determinados por la biología: tenemos un cuerpo con ciertas características que otorgan ciertas posibilidades y otras no. Lo específico del biologismo no es esta “determinación” tan general, sino una mucho más estricta: que todo lo que los seres humanos hacen, todas sus conductas sociales y hasta individuales, está regido directamente por nuestra configuración genética (al punto, como en Dawkins, de considerar a los genes los verdaderos protagonistas de la vida humana). Esto no es así ni siquiera en los animales más desarrollados. La particularidad de los seres humanos consiste en el enorme desarrollo de nuestra “segunda naturaleza”, eso que solemos llamar “cultura”, que se apoya en la plasticidad de nuestra naturaleza biológica, la que nos permite un grado elevado de independencia relativa frente a ella. Esa es la razón por la que nos constituimos sobre la base de la interacción entre la condición natural y la construcción social. Así como no se puede negar la variabilidad y la diferencia, no se puede negar tampoco que ellas se producen dentro de límites determinados. Sostener que hay diferencias materiales entre grupos de personas no significa discriminar, ni explotar ni subordinar. Son hechos. No luchamos contra ellos, luchamos contra las configuraciones sociales que le otorgan a esos hechos una significación que, en sí mismos, no tienen. Por ejemplo, que tener vagina y poder parir no obliga a la mitad de la humanidad a aceptar un rango social inferior. Diferencia no debiera ser jerarquía, pero no podemos negar que esa diferencia existe y opera socialmente.

Paradójicamente, son biologístas quienes dicen no serlo. En efecto, resultan biologistas aquellas que sostienen que la biología no existe y que todo es cultural, que todo es construcción social. Son biologistas por omisión, dado que, al no reconocer que la realidad tiene determinadas características, sostienen el statu quo: la idea de que cualquiera puede ser mujer con solo desearlo, las lleva a la reproducción de todos los estereotipos patriarcales sobre el cuerpo feminino, desde posturas hasta intervenciones quirúrgicas. Resulta por lo menos gracioso que nos acusen de “biologistas” quienes a la primera de cambio se operan los pechos (¿qué es eso sino un reconocimiento de que el aspecto anatómico, es decir, la biología, determina la percepción?). Más que “autopercepción”, se trata más bien de una percepción muy patriarcal. El asunto no se detiene allí. Por el contrario, se extiende a la noción de “cuerpo equivocado” y a la operación de adecuación y la hormonación de por vida. ¿Quién dice que la biología “no determina nada”?

El insulto permanente

Ya dijimos que una forma típica que vos y tu colectivo utilizan para censurar cualquier diferencia que implique una crítica es la de victimizarse. Sin embargo, tus “argumentos” se limitan al insulto permanente. No me refiero a tu afirmación de que mis compañeros y yo somos “una mierda”. No. Me refiero a los extendidos usos de “CIS” y “TERF”. Cis es un insulto porque que otras quieran autodenominarse trans, no hace que puedan llamarnos a nosotras como se les dé la gana. ¿Quieren que les digamos trans? Pues les decimos. Pero nosotras no somos cis, porque eso pretende definirnos a partir de la “identidad trans”. Vale decir, uds. tienen derecho a nombrarse, a tener una identidad. Perfecto. Pero exigen también el derecho a nombrarnos, no como nosotras queremos sino como uds. quieren. Exigen un derecho patriarcal: nombrar a las mujeres. ¿Es una exageración llamar a eso misoginia? ¿No es coherente con la negación del sujeto político del feminismo? Tu “autopercepción” no solo vale más que la mía, sino incluso más que la misma realidad. Vos, Florencia, como toda trans, considerás un insulto que te nombren como no sos o no te autopercibís (por ejemplo, que te digan “macho disfrazado”). Está muy bien que te ofendas si alguien te trata de tal modo, haya una ley que te respalde o no. El derecho al nombre propio es el primer derecho o, al menos, uno de los más importantes y me parece bien que defiendas tu identidad, la sustentes en lo que sea que la sustentes. Lo mismo vale para mí. De esto último vos no te acordás. O no te importa. Nuestro “nombre” es el que vos nos ponés. De nuevo somos las otras. ¿Suena patriarcal o me parece a mí?

El insulto continúa, ya no en torno al “nombre”, sino a la posición histórica de la mujer y el deseo de un porcentaje muy elevado de ellas. Resulta que, al igual que los varones patriarcales, burgueses y poderosos, nosotras también somos “privilegiadas” y cómplices del patriarcado, es decir, traidoras. Nos sindican como “cómplices” porque dicen que nos acomodamos al sistema de géneros y que sacamos partido de ese sistema. Que tenemos privilegios que uds. no tienen. Sin embargo, las feministas (no al menos esas que vos y Peralta definen como “asqueantes y mentirosas, unas mierdas de personas”[4]) no estamos cómodas con esos estereotipos. No los elegimos, sino que nos los impusieron desde el nacimiento y podemos llegar a pasarnos toda la vida desandando ese aprendizaje. Eso se llama feminismo. En ese lugar de subordinación, ninguna feminista está cómoda. Nos insultás cuando nos llamás “cómplices”, porque nos transformás, de víctimas, en victimarias.

No es todo. Demos una vuelta más a la tuerca. ¿En qué consistiría ese privilegio? ¿En tener una historia de subordinación? Por otra parte, ¿a costa de quién obtiene qué privilegio la mujer “cis”? ¿Querés decir que más de veinte millones de mujeres viven “privilegiadamente” gracias al sometimiento de 10.000 trans? No solo no te da la contabilidad. Estás insultando a millones de mujeres obreras (la inmensa mayoría) que viven en las peores condiciones sociales por la explotación de clase agravada por el sometimiento de género. ¿Y vos te definís “marxista”? ¿Te das cuenta cómo tu política (existen otras, recordemos) para el colectivo trans lleva a considerar enemigo principal a las mujeres, sin cuya lucha no solo no existiría el feminismo sino tampoco las “disidencias” mismas? ¿Te das cuenta que tu política se asienta en una misoginia profunda y que esa misoginia es contraria a los intereses del colectivo del cual sos dirigente? ¿Qué va a pasar cuando las mujeres se cansen de los insultos y se vuelvan de verdad “transfóbicas”, como las que, seguramente, ya votaron a Bolsonaro en Brasil? ¿Recién entonces te vas a dar cuenta de que es necesaria una política trans no misógina?

Tranquila, que todavía falta. Otro insulto aparece cuando nos acusan de “cómplices” del patriarcado mientras uds. reproducen todos sus mandatos. Uds, Florencia están cómodas con lo trans, lo han elegido como política, lo han buscado. Están en su derecho. A lo que no tienen derecho es a reproducir voluntariamente todos los estereotipos de género de manera voluntaria y pretender que eso es ser “mujer”, porque eso entra en contradicción con nuestra lucha. Precisamente, las feministas hacemos el recorrido inverso: tratamos de deshacernos de esos estereotipos que, uds, Florencia, buscan y repiten. Aunque pretendan que escapan al binarismo, no escapan, lo potencian. Del binarismo se escapa tratando de no reproducir esos estereotipos, no operándose o pintándose como una puerta cuando nadie te metió en la cabeza y en el corazón que si no hacés eso no servís como mujer. Pero que insistas con que, quienes combatimos eso que nos ha oprimido desde hace milenios, somos “transfóbicas”, es otro insulto. E implica, además, no reconocer los intereses de aquellas con las que buscás una alianza.

Pero hay más. A las que somos heterosexuales se nos acusa de traidoras. ¿Cómo es eso de que nosotras “perpetramos el régimen de la heterosexualidad obligatoria”, Florencia? Más biologismo, salvo que invertido. Porque ¿cómo se sabe con quien tener relaciones sexuales “no obligatorias”, según este criterio que planteás? El régimen de la heterosexualidad no es obligatorio y lo que sostiene el patriarcado no es con quienes tenemos relaciones sexuales (la orientación), sino el hecho de que las relaciones genéricas son jerárquicas. Por lo tanto, si una trava tiene relaciones con un varón también estaría sosteniendo la sexualidad de un macho. Es preocupante que creamos que en vez de construir relaciones no jerárquicas, sea con el sexo, con el género y con la orientación que sea, estemos pensando que el patriarcado se derrota con la inversión de la heterosexualidad. Lo cual en lugar de ser una liberación resulta ser una nueva imposición: ¿el deseo heterosexual de las mujeres no es un “derecho”? Dejemos de lado que la reproducción humana entraría en serio cuestionamiento, ¿qué se deduce de esto? Una cárcel. ¿En la que las trans meterían a quiénes? Como sos una mina inteligente supongo que te habrás dado cuenta: sí, señora, a las mujeres. ¿Misoginia? ¿Fascismo? Hasta diría tontería, porque en esa cárcel para heterosexuales habría que meter también a toda trans que se “autopercibe” mujer y convive con un varón… Soy mujer. Para no ser “traidora” no tengo que desear a un varón. O sea, ¿vos me decís a mí a quién debo desear? Suena a patriarcal, ¿no?

Otro insulto. Las feministas que creemos que el sujeto político del feminismo es la mujer no consideramos que haya que excluir a las trans del feminismo. Pueden ser feministas. Deben serlo, como cualquier ser humano que pretenda una sociedad mejor. Pueden acompañar las luchas, pueden ser aliadas en algunas. Pero tienen su movimiento propio, al cual acompañamos si corresponde, pero no pretendemos dirigir. El movimiento LGBTTIQ+ tiene sus propios intereses y su propio sujeto político. ¿Por qué pretenden dirigir el nuestro? Entonces ¿a santo de qué TERF? Si no les entregamos el feminismo somos fascistas, si les discutimos algo o no coincidimos en algo, somos travaodiantes, si no aceptamos que nos echen del movimiento que construimos históricamente y que con aliados circunstanciales ha llegado hasta hoy y tiene aun muchas luchas por delante, somos nazis. Se nos acusa de “deshumanizar” a las travas, cosa que ninguna de nosotras ha hecho, cuando, justamente, la construcción del “enemigo público mujer como nazi” es la mejor manera de objetivar y deshumanizar. Están creando de nosotras un enemigo social al que hay que destruir. Así son los nazis, así los fascistas, así Videla (Wayar dixit). ¿Nosotras odiamos a quién?

En lugar de reconocer que son tus compañeras las que nos deshumanizan por la vía de llamar al exterminio de supuestas “transfóbicas”, decís en tu muro lo siguiente:

“Sus argumentaciones reduccionistas se basan en la deshumanización y en la cosificación de travestis y trans, por el solo hecho de tener pene. Sin embargo, la construcción de esta identidad de género como hecho político y revolucionario, aceptando nuestra genitalidad y cuerpos disidentes, se sustentó en el feminismo. Así nos constituimos como feminidades.”

Lo único bueno de esta expresión tuya, Florencia, es que al menos reconocés que sin feminismo no hay travas. Y sí, a veces se te escapa la tortuga, quiero decir, la verdad se te cuela por algún lado. Lamentablemente, no entendiste el núcleo del problema feminista: “Constituirse como femineidad” no es un logro, sino una reivindicación del estereotipo.

María Luisa Peralta, otra que, al igual que vos se dedicó a repartir insultos personales sin discusión política alguna, escribió un texto contra las radfem que vos reivindicaste.[5] De ese texto, Florencia, publicado en una revista kirchnerista regulacionista, aplaudiste lo siguiente:

“Hoy, las radfem dicen que la donación de óvulos es una forma de explotación de las mujeres, y que por eso se oponen. ¿La donación de espermatozoides no es una forma de explotación o es que está bien explotar a los hombres? Las gametas no se donan en sentido estricto, como la sangre, sino que siempre hay una compensación económica. (…) La peor parte está cayendo sobre la surrogación. Las radfem están de punta con este tema y una gran parte del resto del feminismo también. Algunas se refieren a “compraventa de niñxs”, una distorsión severa de lo que realmente sucede en esos acuerdos. Hablar de “vientres de alquiler”, como suelen decir, tiene la misma finalidad alarmista. No estamos hablando de cocheras, espacios huecos que están ahí disponibles, sino de úteros que están en cuerpos que son personas, con sus historias, sus deseos, sus decisiones. (…) En esta discusión es donde se evidencia una de las características de las radfem que también permea al feminismo: su intensa homofobia. (…) entre los artículos menos conocidos de las leyes de identidad de género y de reproducción humana médicamente asistida están los que reconocen los derechos reproductivos de las personas trans y facilitan los medios para salvaguardarlos. (…) En el terreno de la reproducción, las personas lgtb y muchas personas cis heterosexuales estamos desacoplando una serie de procesos biológicos y sociales que solían pensarse como inexorablemente ligados unos a otros. Abrimos nuevas posibilidades biológicas, vinculares y sociales.”

Como se ve claramente, lo que es explotación de la capacidad reproductiva de las mujeres es presentado como forma de liberación. ¿“Liberación” de quién? ¿Cómo puede ser que defiendas el alquiler de vientres y la donación de óvulos, Florencia? ¿Será porque sabés que eso se consigue solamente en determinadas biologías y que esa biología no es la tuya y que como no es la tuya, te tiene muy sin cuidado que la explotación de mujeres pobres se convierta en ley? ¿Quiénes apelan al cuerpo biológico de las “cis mujeres” a pesar de que dicen que el sexo biológico es un invento? ¿Será que en esa contrucción del enemigo público “nazi” el paso que sigue es explotarlas cual si fueran animales de granja? Después de todo, sería una buena manera de sacarse de encima al supuesto enemigo y usarlo en favor de la causa propia. ¿Quién es la biologista? ¿Quién acepta lógicas completamente antiobreras basadas en biologías reales? Nosotras no. Nosotras somos abolicionistas y coherentes. Así como no queremos que nos expropien en tanto obreras de nuestro derecho al placer con la prostitución, tampoco queremos que les suceda eso a las travas/trans. Así como no queremos que nos expropien la capacidad reproductiva.

¿Sobre esta base querés tener una alianza con nosotras, sin nombre, vacías de contenido, sin soporte material, condenadas a ganado parturiento? ¿Viste El cuento de la criada? Repasalo. Otra vez, tu propuesta no solo es misógina sino profundamente anti-obrera. ¿O te creés que las burguesas van a “alquilar” su vientre? ¿Y vos te considerás “marxista”? Va quedando todo más claro: para las trans, empleo en el Estado; para las mujeres, prostitución, alquiler de vientres y venta de óvulos. Y todo esto nace de tu biologismo. Un biologismo innecesario, si de querer ser padre o madre se trata. No es necesario el biologismo extremo que significa la perpetuación genética individual a costa del sometimiento de la mujer, para amar a un ser humano y ayudarlo en el proceso de desarrollo de su vida (eso es, en última instancia, ser “madre” o “padre”). ¿O acaso tener un hijo/a biológico es la única vía por la que un ser humano puede ser padre/madre? ¿O acaso la diversidad de las formas familiares las inventaron los LGBTTIQ+? Levi Strauss y Mariela Muñoz se revuelven en sus tumbas.

Miente, miente…

Me han acusado, por estos días, de “transfóbica”, “transodiante”, “TERF”, “troska” (¿?)… Estoy esperando los argumentos, porque el adjetivo es fácil. Lo difícil es lo sustantivo. Por si faltara poco, además de “mierda”, Florencia, me trataste de “mentirosa”. Cuando recordé, en otra intervención, que tu participación y la de Furia Trava en el Congreso Abolicionista Internacional, fue puramente parasitaria, que figuraste en todos lados pero no hiciste nada ni pusiste un solo peso, te justificaste (aceptando el hecho) con que yo no te dejé hacerlo. Bien. Tengo la costumbre de guardar todo, así que no vamos a aceptar que nos difames con argumentos del estilo “nos usaste” o “quién las financia” o “no me dejaron hacer nada”. Lamento tener que contar ahora lo que, en nombre de no exponer al abolicionismo, durante casi un año me guardé entre pecho y espalda. Pero una cosa es ser leal a una causa y otra, muy distinta, es dejar que quienes la destruyen, mientan con impunidad.

El primer paso que dimos hacia vos fue la invitación a la cátedra en la que yo trabajo, el único espacio abolicionista en todo Filosofía y Letras, que es abrumadoramente regulacionista. Tuviste toda la libertad para decir lo que quisieras. Y, por supuesto, coincidimos en el abolicionismo y en la necesidad de las alianzas entre mujeres y trans. Está registrado en el video. Para no abundar con los datos, solo dejo aquí el texto que publicamos en El Aromo.[6]

El siguiente momento en que nos acecamos a vos, fue la organización del CAI. Como te acordarás, el CAI surgió, hacia octubre de 2017, de la exclusión a las que nos sometió Alika Kinan a todas las que queríamos colaborar en el Encuentro Nacional Abolicionista que ella estaba armando. Recordarás que yo fui la que propuso que las que no teníamos cabida allí (a las que la propia Alika había tratado de “inútiles”) podíamos armar otra cosa. Hubo una reunión en AMADH donde estuvieron muchas organizaciones que, a la hora de poner manos en la masa, fueron bajándose rápidamente. Por mi parte, mis compañeras de Trece Rosas y yo organizamos una página con todas las participantes de la reunión inicial. Fue exactamente el 30/10/2017 cuando te consulté si te agregaba a la página, a la que había dado el nombre de Frente de Lucha Abolicionista, con la intención de iniciar la organización del Congreso. También te pregunté, cuando tenía que preparar la presentación para la facultad, si Furia Trava quería formar parte de las entidades que organizaban, igual que lo hice con otras organizaciones que se acercaron, de las cuales solo quedó RATT Argentina. Esa página del FLA funcionó para subir las novedades y canalizar las dudas. El 12/12/2017 escribí en la página del FLA:

“Compañeras: Subo el texto de la primera circular para las Jornadas. Tenemos que empezar a hacerla circular ya porque así vamos dando a conocer la actividad y se puede incorporar la mayor cantidad de gente posible.

Algunos pedidos: 1) a Graciela Collantes: Gra, chequeame porfa, que sean las quintas jornadas.

2) necesitamos una compañera que traduzca la circular al inglés.

3) otra compañera responsable de armar una página o algo así y distribuir en redes.

4) Aportar grupos y personas a las que se pueda enviar circular e invitar ya sea para exposiciones, testimonios, performances, presentaciones.

5) Fondos para viajes y estadías: se escuchan ideas.

6) Difusión.”

Todavía estoy esperando que me contestes en qué iba a consistir tu colaboración. Después de todo, representabas a una de las entidades convocantes. A cambio de eso, el 19/12 me escribiste para decirme que querías presentar tu libro en el Congreso. Así fue. Pediste que agregáramos a la circular lo de Lohana Berkins y Diana Sacayán. Lo hice. Me dijiste que agregara a las compañeras de Revolución abolicionista a la página y lo hice. El día 29/12 le escribí a Caro Ibarra preguntándoles qué tenían ganas de hacer en el marco del Congreso. Todavía estoy esperando la propuesta. El 30/12, te quejaste de que el flyer provisorio no era de tu agrado:

“Compañeras quería comentar que no nos parece pertinente el dibujo ultilizado para el congreso ya que de entrada es un cuerpo único, blanco, Delgado y de genitalidad CIS lo cual nos invisibiliza a muchas de nosotras y particularmente a las identidades travestis-trans. Estaria bueno podamos reunirnos personalmente para poder construir el encuentro entre todxs. Saludos”.

Mi respuesta fue la siguiente: “Mandanos propuesta, Flor! Así podemos cambiar imágenes! Es fácil! O hacete vos un flyer!!” Ese mismo día nos dijiste: “Superrrr compas. (…) una conpa esta diseñando alguito”. Todavía estoy esperando “alguito”.

Mientras tanto, las compañeras de Trece Rosas capeábamos el temporal de enero, en el cual vos y Kinan se dedicaban barbaridades por las redes (lo cual no colaboraba para nada en la realización del Congreso). Durante ese y los tres meses siguientes, llevamos adelante la batalla contra Kinan y las radfem (incluyendo una que murió y resucitó) que se encargaban de informar a todas las invitadas internacionales que no tenían que venir porque era un congreso pro queer. Al mismo tiempo, pagamos los pasajes y salimos a conseguir otro lugar para el evento, porque Kinan fue a la Facultad con Fernando Mao para impedir que nos dieran allí el aval (fue así como tuvimos que alquilar el Centro Cultural San Martín para garantizar la actividad). Durante todo ese tiempo no recibimos la más mínima ayuda de tu parte. Eso sí, los palos los ligamos, por sostener contra viento y marea una alianza con vos y tu “espacio”…

Como ya dije, ese flyer que propusiste nunca llegó. A mediados de abril me contacté con Romina Ferrer para proponerle que hiciera uno. El 2/5 me llegaron los dibujos con la consigna que le tiré a Romina: Nuestro deseo tiene valor, no tiene precio. Hicimos pines y banners. Organizamos las mesas de toda la gente que se acercó. Fuimos a Ezeiza, idas y vueltas para buscar y llevar a las invitadas. Soportamos amenazas y que Julie Bindel, a instancias de la alianza que nosotras estábamos sosteniendo, no viniera.

Armé un grupo de Messenger (el 1/2) y otro de Whatsapp (el 27/2) donde después de muchas intervenciones mías y de Caminos, recién preguntaste cómo iba todo el 19/4, a un mes del Congreso. El 29/4 preguntaste cuándo nos podíamos reunir. Quedamos el viernes 11/5 en Filo. Nunca llegaste. Evito mencionar los argumentos por los cuales no concurriste a la reunión. De más está decir que, regularmente, les enviaba información de las tareas que se estaban haciendo: flyers, escritura y traducción de circulares, alojamientos, pasajes, eventos en FB, responder a los interesados, hacer certificados, responder mails, buscar un espacio para hacer el congreso, recibir ponencias y distribuir entre relatores, armar la grilla de distribución, hacer banners, certificados, carpetas, pines, organizar filmación y tarea de prensa, conseguir traductora para Kraus, traducir el libro de Hanuka Lohrengel, etc. etc. Tengo todo guardado. No me obligues a citar.

En el grupo de Messenger ya había preguntado por la necesidad de colaboración económica entre las tres organizaciones convocantes. Solo Viviana respondió diciendo que no contaba con disponibilidad de fondos. Vos, nada. El 9/2 envié un resumen de lo hecho hasta el momento. Vos, nada. Tampoco respondías a las propuestas de reunión con día y fecha. Casi al borde de mi paciencia y mi militancia, el 27/2 les escribí:

“Hola, compañeras, habida cuenta de que la hostilidad va creciendo con respecto al Congreso, siento que, finalmente, me puse al hombro muchas tareas. Por un lado, todo parece que tiende a empeorar. Por otro, no he recibido respuesta alguna a mis inquietudes ni nada por parte de uds. Sé (sabemos) que esto no es fácil y los ataques no podemos tomarlos como de índole personal. Me pregunto si, en efecto, quieren seguir adelante con esto o si soy yo que quiero creer que uds quieren seguir. De hecho, mi última sorpresa es que ninguna de uds compartió la segunda circular. Flor, ayer Maffia me planteó que si Alika no estaba era para conflicto. (…) ¿Cómo la vamos a convocar si el enfrentamiento está puesto sobre la mesa y parece irreconciliable? (…) me dice que si esa es la situación, entonces prefiere no intervenir.”

No solo no interviniste tratando de convencer a tu amiga Maffia, de que depusiera su actitud, sino que luego, en la presentación de tu libro te apareciste con… Diana Maffia. Y no para que participara del congreso, sino para que estuviera en tu mesa. Y vos decís que yo te usé…

Nada hubiera sido para mí más fácil que desprenderme del principal obstáculo que bloqueaba la participación de otras organizaciones y personalidades mucho más importantes que Florencia Guimaraes y Furia Trava. De la misma manera, nada sería más fácil para Trece Rosas hoy que sumarse al coro violento que llama al asesinato de radfems y obtener, de ese modo miserable, una pequeña “venganza” por el vacío que algunas de las organizaciones radicales nos hicieron durante el Congreso, amén de las calumnias y mentiras de más de una de sus “referentes”. Jamás vamos a convalidar que se golpee a una mujer en una asamblea de mujeres. Más aún cuando el que lo hace es alguien que ni es mujer ni tiene por qué estar ahí. Jamás vamos a convalidar que se estigmatice a una corriente histórica, que se ha ganado su lugar en la lucha, por más que no estemos de acuerdo por completo con sus ideas. No nos interesa esa forma de hacer política. En su momento, no pensamos en nuestra conveniencia ni en nuestra pequeña ventaja. Pensamos en las necesidades del abolicionismo y en que un colectivo en el cual el 80% de sus miembros se prostituye en las peores condiciones, no podía estar ausente. De la misma manera que ahora pensamos que la lucha feminista no avanza en la Argentina expulsando a las radfem. Todo lo contrario, retrocede. Y nos produce una enorme felicidad que precisamente las que protagonizaron aquellos hechos de sectarismo, las que calumniaron y boicotearon, son las que se han quedado fuera del nuevo abolicionismo feminista que está surgiendo, protagonizado por jóvenes mujeres, con diferentes programas y orientaciones, desde radfem hasta socialistas, pasando por humanistas, de la diferencia, independientes, etc., que se concentran no en vanidades personales sino en las necesidades de la lucha. Fue un honor, para Trece Rosas, marchar con ellas este 8M. Vos no estuviste ahí. Vos preferiste aplaudir a Arraigada y al golpeador. No te importó para eso terminar del mismo lado que Orellano. Vos creés que así representás mejor al colectivo trans. Te equivocás. Esa gente representa todo lo que hace sufrir a tu colectivo.

Pero volvamos al chusmerío, lugar al que nunca hubiera querido entrar y del que trato de rescatar lo que puede ser de interés más general. Mi comentario seguía:

“RyR decidió poner en esto un dineral y estoy con todo encima. Ligando palos de otros conflictos que no me involucran directamente y tratando de hacer entender que el abolicionismo está antes, que tenemos aliadas en la opresión, que los personalismos no importan. Pero la gente se escapa y yo sigo laburando y soy responsable por un evento en el que ponemos mucha guita. Díganme uds en que posición están con respecto al Congreso y sabré a qué atenerme.”

Solo respondió Caminos explicando por qué no compartía la circular del Congreso en todos lados y diciéndome que habláramos por teléfono (en esa conversación me dijo que era de la idea de seguir adelante). Vos, Florencia, nada. Solo agregaste al final de la conversación tu teléfono de línea. Estaba bien clara tu preocupación por la realización del Congreso: si lo hacen otros, fantástico. Si tengo que poner algo yo, se acabó mi amor.

No volví a tener noticias tuyas, ya que tampoco compartiste en tus páginas ni en tu cuenta de TW los flyers del Congreso ni de las mesas, hasta unos días antes del 17 de mayo. Esa vez vi con sorpresa que habías armado un flyer de la presentación de tu libro y lo habías subido a tu muro de FB. En tanto organizadoras, ni siquiera tuviste la deferencia de centralizar información, a diferencia de lo que venía haciendo yo. Cada vez que tenía una circular, tanto vos como Viviana estaban al tanto. No hiciste ningún aporte. Preocupada porque no podíamos llevar gente al Centro Cultural San Martín sin el correspondiente seguro (que tuvimos que pagar nosotras, otra vez…) tuve que insistirte para que me pasaras los datos de las personas que habías invitado. Recién el 13/5 me dijiste que se iba a comunicar conmigo Romina Pereyra para pasarme esos datos. Dos días después Pereyra se comunicó conmigo, casi al filo del congreso, con todas las tareas que teníamos encima.

Pues bien, como corresponde busqué un espacio para tu presentación (como me pediste), en medio de decenas de ponencias y de muchas mesas. Como te correspondía, por formar parte de una de las entidades convocantes, te incorporé en la mesa de apertura. Te pregunté si estabas de acuerdo con la declaración que íbamos a leer (el 15/5). Como correspondía, cuando tuvimos que cerrar, te invité a participar de la mesa. No pensaba que íbamos a estar de nuevo allí, pero como no vino ninguna de las diputadas invitadas, lo más adecuado era que nosotras estuviéramos. Claro que no te negaste. Antes muerta que descuidar algún espacio, sobre todo si otra te lo sirve en bandeja. Y vos me decís que yo te usé…

Curiosamente, en ese momento no preguntaste quién nos financiaba, quién pagaba todo. Esa pregunta se te ocurre ahora, en el momento de la mentira y la calumnia. No es ningún secreto, Florencia. Te lo dije varias veces durante la preparación del Congreso, como queda claro más arriba. 13 Rosas es el frente feminista de la organización política Razón y Revolución. Nosotras, 13 Rosas/RyR, pagamos todo. De nuestro bolsillo. ¿Cómo se mantiene RyR, de dónde saca sus ingresos? No es ningún secreto: como toda organización política obrera, sus miembros aportan voluntariamente y según su capacidad económica. El grueso, sin embargo, viene de nuestra editorial. Es decir, de nuestro trabajo. Editamos libros que representan nuestras ideas. Se venden mucho. Por empezar, porque son muy baratos. Pero, por sobre todas las cosas, porque no cobramos el trabajo de escribir, corregir, editar, diseñar, publicitar, distribuir, etc. Todo eso es trabajo militante. Con esa diferencia, sostenemos nuestras actividades. Y hasta nos damos el lujo de ayudar materialmente a gente a la que vos insinuás que “usamos”: Delia Escudilla, por ejemplo, acaba de recibir por su libro, la mitad de la edición (500 ejemplares). Multiplicá eso por el precio del libro y después contame qué autor argentino, que no sea Felipe Pigna, recibe algo parecido. Puede que a vos no se te ocurra otra relación con las personas que el interés personal o de pequeño grupo. A nosotras sí.

Tú política y la nuestra

Tratemos de volver al núcleo verdadero de la discusión: ¿cuál es el sujeto del feminismo y cómo entran (o no) las travas allí? Como ya quedó claro, para nosotras el sujeto del feminismo es la mujer y ser mujer implica una materialidad vinculada a su naturaleza biológica. ¿Alguien que no cumple con estos criterios puede considerarse mujer y exigir que se la trate como tal? Sí, por supuesto, no hay problema. Pero, de allí a serlo hay un trecho: lo plantee como lo plantee, esa persona no va a tener los mismos problemas ni los mismos intereses que las mujeres. Por lo tanto, no puede dirigir el movimiento feminista. No puede pretender, como se hizo en el último 8M, ocupar un espacio a la misma altura. Cuando eso pasa, sucede lo que acaba de suceder: la lucha social más importante de los últimos años y la más urgente para las mujeres, la del aborto, quedó completamente diluida en el mar de “identidades” que poblaron el palco y el documento final. En lugar de ser un instrumento para potenciar y desplegar la batalla más urgente, este 8M la sepultó. No estamos mejor que antes. Estamos peor. Una política que produce eso debe ser rechazada. La dirección que la lleva adelante, también.

¿Cuál debe ser la vinculación del colectivo trans/travesti con el feminismo? La que corresponde a una alianza. El primer paso es reconocer que no somos iguales, ni por características, ni por peso numérico, ni por historia. El segundo, abandonar la intención de colonizar parásitamente un movimiento ajeno. Tu participación en el CAI es una imagen en miniatura de lo que es tu política hacia las mujeres: que nosotras pongamos la masa y vos te subas al palco; que nosotras pongamos la movilización, pero el puesto privilegiado en el Estado sea para las trans; que nosotras perdamos nuestros espacios seguros para que vos no tengas que pelearselos a los varones. Eso no es una alianza. Eso es una política de colonización parasitaria, ventajera. Esa es tu política y es eso lo que rechazamos. Nosotras, Trece Rosas, rechaza esa política, no rechaza la alianza con las trans. Ya quedó claro en la experiencia del CAI que contamos más arriba. Va de suyo que hay otra política trans, una que implique una alianza no misógina. Una que sea respetuosa para con las mujeres. Existen muchos ejemplos de esa política posible, no hace falta que te cite a Miranda Yardley. Y creo que una política de ese tipo sería buena para todas, para trans y mujeres. No te olvides que, aquí, somos más de veinte millones y en el mundo, 3.500. Una política trans misógina es suicida. No porque nosotras te vayamos a amenazar con lo mismo que uds. nos amenazan: la expulsión y la muerte. No. Si el feminismo hubiera hecho eso, las “diversidades” sencillamente no existirían. Somos socialistas, es decir, pretendemos superar el fanatismo corporativo ciego. No pretendo decirte lo que tenés o tienen que hacer. Te digo lo que nosotras podemos aceptar o no. Tenemos derecho a rechazar una “alianza” que no nos conviene. Creemos, es una opinión, que para eso deberías abandonar toda la imaginería queer que sostiene esa misoginia y al partido político burgués y anti-obrero que la impulsa con toda la energía posible, el kirchnerismo. Si es que sos lo que decís que sos, feminista, obrera y socialista, deberías pensarlo. Seguramente es más fácil soltar una nueva retahíla de insultos, agravios y mentiras. Seguramente es más fácil culpar al cartero. Pero una verdadera dirigente sabe que si la línea es equivocada, el resultado va a ser, tarde o temprano, un fracaso. Un fracaso no para vos, sino para tus representadas. Una verdadera dirigente piensa primero en las necesidades de sus “bases”. Sos una dirigente. Pensalo.


Notas

[1]http://www.ammar.org.ar/Se-creo-Frente-politico-por-la.html

[2]No estaría de más recordar aquí el exabrupto de Camila Sosa Villada en Twitter, refiriendo a “la mierda que chorrea de sus vaginas podridas”. ¿Será “transfóbico” decir que Villada es misógina?

[3]Esta megalomanía con la que una porción ínfima de la población se arroga el derecho de dirigir a la mayoría absoluta, se percibe fácilmente en la pretensión de Marlene Wayar  de un cupo electoral de 33% para mujeres, 33% para hombres y 33% para trans. https://web.facebook.com/MarleneWayarOficial/posts/873499222821111?__tn__=K-R Hay mucha diferencia entre excluir a alguien y resistir el avallasamiento…

[4]FB, muro de Florencia Guimaraes García, 6/3/2019.

[5]https://latetera.com.ar/2019/02/26/radfem-alianzas-con-lxs-antiderechos-y-disfusion-de-sus-logicas-en-el-feminismo/?fbclid=IwAR2psxh_AyRtLHnkITMsKCDeJvU6zqhXLcbx-N3jq5PD6L69jCQxbAgtRvA

[6]http://razonyrevolucion.org/tu-cuerpo-deja-de-ser-tuyo-cuando-el-tipo-pone-un-billete-y-te-dice-arrodillate-asi-charla-sobre-la-prostitucion-en-argentina-en-el-marco-del-taller-abierto-de-gen/

4 Comentarios

  1. …»Tratemos de volver al núcleo verdadero de la discusión: ¿cuál es el sujeto del feminismo y cómo entran (o no) las travas allí? Como ya quedó claro, para nosotras el sujeto del feminismo es la mujer y ser mujer implica una materialidad vinculada a su naturaleza biológica. ¿Alguien que no cumple con estos criterios puede considerarse mujer y exigir que se la trate como tal? Sí, por supuesto, no hay problema. Pero, de allí a serlo hay un trecho: lo plantee como lo plantee, esa persona no va a tener los mismos problemas ni los mismos intereses que las mujeres. Por lo tanto, no puede dirigir el movimiento feminista.»… Es en serio este pensamiento o se lo dijo irreflexivamente. Que diría Simone de Beauvoir de semejante perla «intelectual»

  2. Dan tanto asco. Nadie las lee. Cuando tengan la militancia del PC y de las compañeras que estan alli poniendo el cuerpo hablen. Mientras sigan siendo abolicionistas de congresos solamente!
    Aguante Flor, viva Lohana Berkins y aguante Patricio Echegaray!!!!!

  3. Disciento en varios puntos fundamentales acerca de lo que manifiesta Rosana Lopez Rodriguez , la concepcion del género no es biologista. De hecho hasta Ortega y Gasset menciona : «Yo soy yo y mi circunstancia». Y Simone de Beauvoir: «Mujer no se nace , se hace». Y desde el punto de vista fáctico está mas que claro que cuando una criatura nace se le impone el nombre , rol de género , de manera performativa , como dice el dicho ajo y agua.La ley de identidad de género establece que el género es una experiencia de autopercepción. Por lo tanto estar de culo al la ley , a la ciencia no es obvio , es desafiante . Tampoco es obvio confundir genitalidad con genero, rol de género .
    Evidentemente Rosana deja en evidencia su desconocimiento e ignorancia sobre aspectos fundamentales de la teoria de género . Y tambien sobre la vivencia de personas trans. A Rosana le digo que en lo que va del añotenemos mas de 40 travesticidios/transfemicidios y que a nosotras tambien nos matan por cuestiones de odio. Y tambien nos explotan .
    Que el biologicismo no es una excusa para despuntar la competencia ni para desgregarnos o separarnos .
    ha demostrado mas de 30 variaciones genéticas correspondiente al gen del sexo de un ser humano , por lo tanto el biologicismo xx-xy tampoco es un fin y no puede demostrar la supremacía de dos roles de género . Sería lamentable que los prejuicios de Rosana , confundan a un sector del feminismo , espero que el error de una no se comvierta en el error de muchas , ni que el odio o la competencia por un género que fue asignado , impuesto o performado , sean motivo de sentimientos de invación del territorio de género. Las personas trans no presentan la problemática de cupo por el género , pero si por un cupo laboral , la posibilidad de poder trabajar , que al menos el Estado nos abra las puertas despues de décadas de exclusión y que la prostitución , los travesticidios y los crímenes de odio dejen de ser la respuesta de un Estado Prostitutente y Reglamentarista.

  4. Rosana , por otro lado te cuento que la palabra cis como desambiguacion de la palabra cisgenero (wikipedia ) fue acuñada en 1991 por el psiquiatra y sexólogo alemán Volkmar Sigusch. No es una palabra creada por el colectivo travesti/trans. para definir a les que no sean como elles. Creo que sería prudente leer informarse de seguir afirmando falacias , para no seguir exponiendo tu inorancia e intentado justificar tu prejuicios cargados de odio y transfobia , no tema nadie va a arrebatarte el espacio de mujer y tampoco el biologismo , ni el biologicismo son condiciones suficientes para ser mujer . Los varones trans. pueden explicartelo mejor que yo.
    Te manifiesto tambien que no existe una unica forma de ser mujer , cada mujer es diferente y se expresa de maneras diferentes , mujeres que usan vestidos y polleras y mujejes que no usan vestido ni polleras , mujeres que no se pintan y mujeres que se pintan , mujeres que realizan tareas que suelen hacerla mayoritariamente varones , por lo tanto cada mujer es libre de definirse a si misma y lo que deberia y no debería hacer una mujer, cae en saco roto . Mira , según lo que resume nuestro código civil es que los derechos de una persona terminan justo donde empiezan los derechos de otra .
    Lamento la mala experiencia que tuviste en la organizacion de la Marcha con Flor . Estoy en una organizacion y se lo que significa organizar una marcha , un congreso . Pero no todas las travas/trans somos iguales y es lamentable que debido a una mala experiencia con una compañera , paguen tod@s , es injusto .

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