Buenos Aires: Las idas y vueltas en la Jubilación Automática Docente

Por Emiliano Greco

Había una vez en la provincia de Bs. As. un sistema previsional para los docentes que tardaba mucho en beneficiar a sus causantes debido al tiempo que demoraba la Dirección general de Cultura y Educación (DGCyE) en confeccionar la certificación de servicios (código jubilatorio). Por lo cual el Instituto de Previsión Social (IPS) implementó en el año 2006, por medio de la Resolución 18/6 un procedimiento para automatizar el proceso jubilatorio y, por ende, brindar inmediatamente los beneficios de la jubilación de manera transitoria mientras se iba gestionando la jubilación definitiva1.
Por entonces, quienes contaban con los requisitos legales establecidos por el Decreto-Ley Nº 9650/80 (Régimen Previsional) podían optar entre dos formas de jubilarse: por cese definitivo o por cierre de cómputos. En el primero de los casos, el docente cesaba en su actividad y pedía un anticipo del 60% (por mes, claro) del último sueldo mientras tramitaba la certificación de servicios en la DGCyE. Tal anticipo vendría a ser como un préstamo que le otorga la DGCyE al docente, y una vez obtenida la jubilación definitiva se le descontaba, del retroactivo que percibía, el 60% por cada
mes que hubiera cobrado. El problema era que el anticipo (que no olvidemos, consistía en el 60% del último sueldo) quedaba congelado hasta que finalizara el trámite jubilatorio, es decir, por espacio de dos o tres años. Se producía entonces una pérdida de capacidad de compra del haber jubilatorio anticipado del docente ya que su salario no tomaba como referencia el valor fijado con posterioridad en las paritarias.
En el segundo de los casos, el docente debía continuar trabajando hasta obtener la jubilación definitiva y podían pasar ¡hasta 4 años! El problema estaba en que al hacerse el cierre de cómputos el docente, que todavía estaba en actividad, dejaba de sumar aportes y se encontraba imposibilitado de ascender de cargo laboral durante todo ese tiempo de espera. Un congelamiento relativo de su salario, pero por otra vía, con el agravante de que seguía trabajando. Así, en 2016, surgió la Jubilación Automática Docente ( JAD) a través de la Resolución 18/06 del Directorio del IPS. La JAD vendría a ser un mecanismo procedimental de parte del IPS para solucionar los problemas antes mencionados. No es jurídicamente una Jubilación sino un procedimiento para obtenerla. Consiste básicamente en que una vez que el docente cesa en su actividad y luego de que presenta la documentación pertinente en el IPS en los tiempos acordados, comienza a cobrar al mes siguiente una jubilación provisoria (igual al último sueldo en actividad) de manera transitoria (durante 3 años de trámite) hasta obtener la jubilación definitiva. La JAD es para los docentes que ejercen su labor completa en la provincia de Buenos Aires y para quienes se jubilan allí pero hayan ejercido servicios laborales (y por ende, hayan hecho aportes de previsión) en otras jurisdicciones. Este nuevo mecanismo jubilatorio no surgió de la nada ni fue un favor del Estado a los trabajadores de la educación. Fue la docencia movilizada la que protagonizó una serie de jornadas de lucha e impulsó su implementación y aplicación. Pero la endeblez con la que se reguló el nuevo mecanismo deja sujeta la jubilación automática a la correlación de fuerzas entre las partes. El episodio del pasado julio, es un claro ejemplo.

No te vayas JAD…

La Resolución 18/06 es una resolución interna del IPS que está contenida en la Ley 9650. Tal Ley previsional, como cualquier otra, requiere de otra ley para poder introducir modificaciones. El chiste es que la 18/06 establece las condiciones de este procedimiento jubilatorio y al ser una resolución interna el IPS puede derogarla internamente sin intervención alguna del poder legislativo. Esto no es inocente en absoluto. Se trata de dejar libre el camino para vulnerar todo tipo de derechos a los trabajadores de la manera más impune. Y precisamente esto acaba de ocurrir el 18 de julio pasado cuando se introdujo sin aviso ni consulta alguna a los trabajadores, una modificación en la “Documentación necesaria y obligatoria para Iniciación del Trámite”, la cual establecía que para acceder a la JAD “se contemplarán sólo los servicios trabajados en la carrera docente”. Entre otros, los docentes que tuvieran aportes por fuera de la docencia, no habrían podido tramitar su jubilación mediante la JAD y por lo tanto se hubieran quedado sin el beneficio del pago transitorio anticipado del haber jubilatorio. Dicha modificación alteraba la ley de fondo ya que modificaba los requisitos mismos para acceder a la jubilación. Modificaba a la Ley misma, por lo cual no solo se trataba de una cuestión injusta para los trabajadores afectados (retrotraía el circuito jubilatorio a un mecanismo menos beneficioso) sino que, además, era ilegal.
Al día siguiente de producirse tal descaro por parte de las autoridades del IPS, el SUTEBA y la FEB realizaron medidas de rechazo a tal modificación logrando a los pocos días que tal atropello quedara sin efecto. A su vez, el 27 del mismo mes, los mismos sindicatos realizaron nuevas medidas de reclamos. El Suteba por su parte interpuso una denuncia a la Directora de Coordinación de CAP’s del IPS, Celina Alessio, “ante los intentos de burocratizar el acceso a la JAD” ya que “se han observado en el transcurso de tan sólo cuatro meses varias modificaciones en estos requerimientos” (los requisitos para el inicio de tramites de JAD). Y la FEB se reunió con la dirección del IPS donde “se discutieron tiempos de ejecución de trámites, de información, de comunicación, de interpretación de las distintas jurisdicciones, a fin de agilizar y aunar criterios para obtener todos, la misma respuesta”, y presentó “propuestas de trabajo con otras direcciones, como manera de mejorar los procesos y procedimientos para acortar tiempos y mejorar la metodología.” O sea, dicen
defender a los trabajadores pero lo único que hacen es conciliar y negociar con la patronal una “mejora de los tiempos” y demás cuestiones aisladas, en lugar de luchar por los verdaderos intereses de sus representados.
Si bien las medidas de repudio por parte de la burocracia fueron positivas para el conjunto de los trabajadores docentes, no dejan de ser insuficientes: no se cuestionó ni denunció el carácter flexible del marco legal de la JAD ni se exigió por el correcto y ágil funcionamiento de todos los procedimientos jubilatorios, los cuales demoran años; ni se pidió por la implementación y aplicación de la JAD en todo el país. Ni hablar de las sumas de los haberes jubilatorios y otras tantas cuestiones más de fondo como la calidad educativa y las características de la misma, etc. que llevaría a discutir también cómo llegan física y mentalmente, los docentes, a la hora de jubilarse.
Los trabajadores de la educación debemos construir un sindicato docente que defienda realmente nuestros derechos y tome urgentemente todas esas tareas.

En este sentido abogamos por:

• Consolidación y correcto funcionamiento de la JAD en la provincia de Buenos Aires.

• Aprobación y aplicación de procedimientos jubilatorios seguros y eficaces para beneficio de todo el conjunto de los trabajadores en todo el territorio nacional: nacionalización de la jubilación automática docente.

• Recomposición salarial docente con inicial equivalente a por lo menos dos canastas básicas totales para que el haber jubilatorio salga de la línea de pobreza actual.

• Dirección y control de la clase obrera sobre las instituciones responsables de gestionar el sistema previsional, así como sus fondos.

Notas

1 La modalidad más parecida a la JAD es la jubilación Ejecutiva, la cual se gestiona vía on line. El problema es que no todos los trámites pertinentes a cada situación particular pueden realizarse por este procedimiento. Además la DGCyE envía el código jubilatorio directamente al IPS sin permitir corroborar que todo esté correctamente realizado. Tampoco permite corregir y/o reclamar ante posibles (y muy frecuentes) errores, teniendo que esperar hasta la jubilación definitiva para poder
hacerlo

1 Response

  1. Emiliano Greco dice:

    Fe de erratas: en “Así, en 2016, surgió la Jubilación Automática Docente ” el año correcto es 2006.

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