Brukman hoy. La lucha La lucha continúa… – Por Florencia Moreno

Después de 7 años de la ocupación de esta fábrica, El Aromo visitó sus instalaciones y entrevistó a sus trabajadores para conversar sobre el camino recorrido y las perspectivas planteadas. Los problemas de financiamiento y productividad en el eje de un debate sobre los límites de las cooperativas como solución a los problemas del capitalismo.

Por Florencia Moreno (Taller de Estudios Sociales – CEICS)

Pasó mucho tiempo ya desde que los trabajadores de Brukman iniciaron su lucha para recuperar lo que el capital les había negado, su puesto de trabajo. Esta empresa, como se sabe, es una de las tantas fábricas ocupadas del país. Cuando sus dueños dieron la muestra más ilustrativa de que la burguesía ya no puede cumplir su función social y abandonaron la fábrica, dejando en la calle a sus empleados, éstos tomaron la sartén por el mango. Así los obreros y obreras de Brukman mostraron que son los trabajadores los que deben tomar la dirección del proceso productivo.

Sin embargo, la experiencia Brukman, como todas las fábricas tomadas, muestra también los obstáculos y peligros existentes. Mucha agua corrió bajo el puente, algunas batallas se ganaron y otras se perdieron: los intentos de desalojo, la situación legal de la empresa, los problemas de financiamiento y productividad, el aprendizaje político. Cada uno de estos ítems presenta un problema a resolver y detrás de ellos hay un largo debate al respecto. Después de 4 años, El Aromo volvió a la fábrica y entrevistó nuevamente a sus trabajadores.1

Repasemos

En sus inicios, los Brukman manejaban tres compañías: Brukman Construcciones, Brukman Hermanos (de electrodomésticos) y Brukman Confecciones. Las dos primeras fueron las primeras en quebrar, sin pagar las deudas contraídas y dejando a los empleados en la calle. En 1999, cuando comienzan las irregularidades más serias en el manejo de la empresa de confección, se modificó su razón social por “Cebex Argentina S.A.”, para que no se relacionara a los Brukman con los manejos de las dos anteriores. En el transcurso de ese mismo año comenzaron los pedidos de quiebra contra Cebex. Finalmente, después de 18 pedidos y la clausura del establecimiento, en septiembre del 2000, se la declara en quiebra, siendo luego reconvertida en concurso preventivo en forma totalmente irregular.2

Como vemos la historia de Brukman comienza mucho antes de la crisis del 2001. Según los informes que reunió el equipo de abogados de los trabajadores, la empresa tuvo reclamos por no pagarles la obra social desde el ‘99.

Ese mismo año la AFIP-DGI le había reclamado más de 400 mil pesos por no pagar impuestos y la Aseguradora de Riesgos de Trabajo le rescindió el contrato por falta de pago en septiembre del 2001.3

Cuando esta situación explota, y los dueños cierran la fábrica, los empleados decidieron tomarla y reanudar las actividades productivas. La toma se realizó, el 18 de Diciembre de 2001, de ahí el nombre que lleva actualmente la Cooperativa. En seguida llegaron la represión y los intentos de desalojo, que fueron valientemente resistidos por los obreros, acompañados por organizaciones piqueteras, partidos políticos y asambleas populares. La situación legal siempre fue uno de los principales inconvenientes. Recién el 30 de octubre de 2003, la Legislatura, después de una lucha sin descanso, aprobó la expropiación parcial de Brukman y su entrega a una cooperativa constituida por sus trabajadores. Estableció también la cesión temporaria del edificio y la expropiación, que apenas cubre el 40% del valor de las máquinas. Terminado el plazo de dos años, la cooperativa debería comprar el inmueble y las máquinas.4

Hoy en día la fábrica sigue funcionando. El precario amparo legal que significaba la expropiación parcial ya venció y ahora se avecina una nueva y peligrosa lucha en ese ámbito. Por otro lado, puertas adentro, el propio proceso productivo también implica obstáculos. ¿Cómo trabajan? ¿A quién le venden? ¿Cuál es su viabilidad económica? En nuestro recorrido por la fábrica conversamos sobre estos temas con los compañeros.

Así es Brukman

En la fábrica actualmente trabajan 63 personas. Al momento de comenzar la lucha, había 135 trabajadores, de los cuales sólo se mantuvieron hasta el final unos 32. Brukman siempre se dedicó exclusivamente a la confección de ambos, es decir al conjunto de sacos y pantalones. No obstante, en la entrevista nos informaron que actualmente también están fabricando polleras o cualquier prenda que ciertos clientes le soliciten, pero en menor cantidad. El mismo día de la entrevista, por ejemplo, estaban confeccionando polleras para las empleadas del casino. Nos cuentan que la cantidad de ambos que producen mensualmente es alrededor de 1.200. Y que a veces sucede que sólo les traen 1.000 sacos y toda la fábrica trabaja con esta pieza. En este punto puede verse incluso un retroceso respecto de la cantidad de producción que tenían hacia 2004, cuando confeccionaban cerca de 80 sacos y 80 pantalones por día, lo que equivale a una cantidad aproximada de 1.700 por mes.

La fábrica produce, pero enfrenta serios problemas que son, en su mayoría, los mismos que tenía desde su nacimiento como fábrica tomada.

Graciela, una de las obreras entrevistadas nos advierte que “hace 6 años que estamos peleándola y en realidad en vez de ir para arriba vamos para abajo. Porque yo te puedo decir no, que está todo bárbaro, vendemos a todos y no es así. Porque vos llegas al fin de semana y te llevas 2 pesos… Es una cuestión política, creo que en el capitalismo las cooperativas no funcionan”.

Para entender el por qué de esta afirmación tan aguda es necesario repasar las características de la empresa y su forma de funcionamiento. Algunos obstáculos, como la provisión de materias primas se agravaron con el tiempo. Graciela nos cuenta que toda la producción es a fazón, es decir a partir de materia prima entregada de antemano por los clientes: “Estamos peleando para poder comprar nosotros, pero por ahora todo es a fazón. (…) Uno de los clientes nos trajo un material malísimo y de pronto vos decís, puta madre, es de marca y traen esta baratura, que te da muchísimo más trabajo para que quede bien”.

El problema de la producción a fazón es la dependencia que se genera respecto del cliente, que puede llegar a convertirse en una especie de patrón. Además, limita la posibilidad de ganancia ya que se paga sólo la mano de obra. Esto les impide despegar, aumentar la producción. Este problema empeoró en los últimos años ya que en el 2004 no dependían por completo del trabajo a fazón como ahora. En esta situación deben aceptar las condiciones que sus propios clientes les proponen ya que no tienen posibilidades de adquirir los insumos ellos mismos. Los obreros de Brukman son conscientes de esta difícil situación:

“El fazón es como tener un patrón, donde trabajas y eso da mucha bronca, produce mucho malestar porque entregas el fazón y no te pagan o porque te entregan cheques a 90 días. Ellos manejan como quieren. Los pequeños grupos que traen 200, 300 ambos o ahora las polleras que trajeron para el bingo, son cosas chiquitas, que te pagan en efectivo pero es muy poca plata”.

La empresa tiene en total alrededor de 200 máquinas, de las que sólo 140 están en funcionamiento. “Tenemos bastantes máquinas que a lo largo de los últimos 4 o 5 años de trabajo se han deteriorado mucho; se desgastan. Además, como las telas que traen a fazón son malas, las máquinas sufren mucho más. Entonces hay muchas máquinas que son nuestras que también hay que cambiar. La mayoría de las máquinas son electrónicas y tienen un ciclo de vida. Tenemos una zig zag que anda “medio-medio”, ahí salvándola, ahora hay qué ver que resulta.”

Justamente esto hace que la capacidad productiva utilizada no supere el 50% aproximadamente. Además, como una de las obreras entrevistadas nos aclara, no cuentan con compañeros capacitados para reparar las máquinas, razón por la cual tienen que llamar a técnicos que les cobran mucho dinero: “Hay dos compañeros que se dedican al mantenimiento de maquinas, pero no saben mucho, tienen que llamar a un técnico y nos sale caro”. Por otro lado, la fábrica no puede adquirir nueva maquinaria, más sofisticada, que les permita aumentar la productividad:

“Necesitamos máquinas más tecnológicas, claro, pero para eso necesitamos más presupuesto. Necesitamos una máquina que hace un trabajo especial, se llama Riff, pero ¿cuánto puede salir? Alrededor de 30.000 euros; y hay otra de 42 o 45.000 dólares. Después hay una que hace las mangas, ésa está 28.000 euros y otra, una zigzag, esa está más barata, 7.000 dólares, más barata en comparación a las otra, ¿no?”

Cooperativas y capitalismo

La verdad no se oculta en Brukman. Se ve claramente la importancia de la lucha que llevaron y siguen llevando adelante los trabajadores. La defensa que realizan sin cesar de sus puestos de trabajo es una mínima pero valiosa muestra de las ganas, las agallas que aun hoy mantienen, al enfrentar la situación a la que se exponen diariamente. Estos luchadores y luchadoras demuestran todos los días que se puede sin los patrones, que no se los necesita para poder subsistir. Son capaces de llevar adelante un establecimiento productivo, de encargarse de la producción y de la organización que se necesita para tales tareas.

Sin embargo, queda a la vista también que el mayor problema es el tamaño del capital. En el sistema capitalista, los pequeños capitales no pueden crecer, no pueden invertir, simplemente no pueden competir. Ante este panorama, los obreros de Brukman no pueden hacer magia. Aislados del sistema de crédito, dependiendo de sus clientes como de sus proveedores, les resulta imposible, al igual que a cualquier pequeña empresa, crecer en este contexto. A esto se suma su precaria situación legal puesto que el plazo establecido en la ley de expropiación transitoria ha vencido y los obreros deberían comprar a Brukman el resto de la empresa o llegar a un nuevo acuerdo.

La realidad de Brukman muestra claramente que la experiencia de las ocupaciones de fábrica no puede considerarse como una solución en sí misma. No puede, por lo tanto, aislarse de la lucha más general por la gestión obrera y por la transformación de las relaciones sociales capitalistas.

Notas

1 Pascucci, Silvina: “Brukman por dentro” en El Aromo, nº 14, Año II, Septiembre de 2004.

2 http://www.ainfos.ca/03/may/ainfos00400.html

3 http://www.geocities.com/lospobresdelatierra/nuestramerica/brukman.html

4 Ibídem.

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