Bandera Roja. La Universidad K

Hace unas semanas María Eugenia Vidal hizo una declaración que disparó una fuerte discusión dentro de la comunidad universitaria. Según la gobernadora “nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”. En línea con el recorte en el presupuesto universitario (del orden de los 3.000 millones de pesos), esta afirmación es un intento de convencernos de que la inversión en la educación superior no puede ser una prioridad del Estado cuando hay sectores que pasan por necesidades más urgentes.

Frente a estas declaraciones, el kirchnerismo salió a responder que durante sus gobiernos la universidad se habría democratizado, llegando a los sectores más pauperizados. No obstante, en ambos casos, se oculta intencionalmente la realidad para tapar las miserias de sus políticas educativas.

Uno de los caballitos de batalla del kirchnerismo, en lo que respecta a la educación superior, es el ingreso masivo de nuevas capas de la población a los estudios universitarios. Sin embargo, este crecimiento no fue ni tan rápido ni tan espectacular. Si en 2004 los estudiantes de universidades públicas eran 1.299.564, en 2014 llegaban a los 1.468.072. Un fantástico crecimiento… del 12%, porcentaje inferior al crecimiento de la población. Incluso el menemismo puede mostrar mejores cifras, ya que en el periodo 1989-1999 el crecimiento de la matrícula universitaria fue del 60%. La universidad se masificó con el Turco, no con los K.

Si repasamos los egresos, el cuadro no es más optimista. Mientras que en 2004 se graduaba el 22%, en 2014 se llegó apenas al 26%. Y todo el promedio de la “década ganada”, fue de 24%. Se mantienen niveles similares a los de los ’90, pero que son bajos en relación a otros países de la región como Colombia, Brasil, Chile y México.

Este bajo rendimiento responde al cambio en el estudiantado, cada vez más obrero, que no encuentra una universidad acorde a sus necesidades. Desde la implementación del ingreso irrestricto en el ’83, un gobierno tras otro no han hecho más que “llenar” la universidad sin modificar su estructura. Desde entonces la clase obrera han concurrido masivamente a realizar estudios superiores, pero sin perspectiva real de terminarlos.

Las condiciones del estudiante universitario son incompatibles con una cursada “normal”. En Argentina el 77% de ellos trabaja, buena parte en jornadas full time. Otros tantos no tienen siquiera los recursos económicos para afrontar sus estudios. Un caso testigo es la UNGS, localizada en la zona más pauperizada (Malvinas Argentinas, San Miguel, José C. Paz) de una de las regiones con mayores índices de pobreza del país, el Conurbano. Allí, entre 2004 y 2015 la matrícula creció fabulosamente (más del 200%) pero sus egresados son prácticamente los mismos: 127 en 2004 y 148 en 2015. Lejos de lo que afirma Vidal, la universidad es cada vez más obrera. Pero es más un aguantadero que un centro de formación.

Se podrá decir que existen distintos sistemas de becas, desde las PROGRESAR hasta las específicas de cada universidad. Sin embargo, no pasan de subsidios de miseria y no se corresponden con la “canasta estudiantil”. $600 o $900 apenas alcanzan para comprar apuntes. Ni hablar del transporte, los útiles, la alimentación y el alojamiento. El boleto estudiantil no llega a todos, muchas universidades no tienen comedores ni guarderías, los albergues son pocos y se caen a pedazos.

Para hacer frente a estos problemas, tenemos que avanzar en la lucha por el salario estudiantil, comedores y guarderías en todas las universidades, y residencias estudiantiles en cantidad y calidad. La conquista de estas reivindicaciones implica el reemplazo del régimen de gobierno tripartito que desconoce el peso de la inmensa mayoría de la población de las universidades, los estudiantes. A 100 años de la gesta del ’18, tenemos el desafío de lograr nuestra Reforma Universitaria.

También te podría gustar...

2 Respuestas

  1. Claudio FM dice:

    Hola, por el la forma que adoptó el conflicto docente-estudiantil en las universidades, que mas o menos es: macri tiene la resposabilidad total de la decadencia del sistema educativo, me parece de enorme valor el aporte del articulo. Puden indicar las fuentes de los datos que se incluyen?
    Abrazo y gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *