“Bajo ningún gobierno, los trabajadores agrarios vimos una movilidad social ascendente” Entrevista a Ana Cubilla, Secretaria General del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) de Misiones.

“Bajo ningún gobierno, los trabajadores agrarios vimos una movilidad social ascendente” Entrevista a Ana Cubilla, Secretaria General del Sindicato Único de Obreros Rurales (SUOR) de Misiones.

En el número anterior de El Aromo, hicimos un balance sobre la “crisis yerbatera” en Misiones y la propuesta del PO de que los propios tareferos defiendan a sus patrones.[1] En esta ocasión, adentrándonos en la organización sindical de los cosecheros de la yerba mate de la provincia, entrevistamos a Ana Cubilla, tarefera de la localidad de Andresito y Secretaria General del Sindicato Unido de Obreros Rurales (SUOR) que integra la Federación de Trabajadores Agrarios de la Actividad Primaria (FETAAP).

Ezequiel Flores

TES-CEICS


 ¿Cómo se forma el SUOR?

 Cuando vimos que queríamos organizar la FETAAP, lo primero que hicimos fue golpearle la puerta a La Cámpora. Teníamos armada la mesa de la Federación, y queríamos reunirnos con Cristina o con el Ministro de Trabajo. La Cámpora, no nos entendió y nos rechazó. Fuimos a todas las agrupaciones sociales, hasta que nos quedó la última, La Martín Fierro. No nos cerraron la puerta en la cara y nos dieron una oficina. Nos miraron por mucho tiempo como si nosotros fuéramos sus enemigos. Tenían mercadería, pero a nosotros no nos correspondía un kilo de azúcar. Desde ese momento, que fue en 2012, tenemos una federación formada de seis sindicatos.

Respecto al SUOR, Tomada [Ministro de Trabajo de Cristina] nos otorgó el sindicato en noviembre de 2015. Lo seguíamos a donde sea. Donde estaba, íbamos a presionar, porque necesitábamos este sindicato. Y no nos lo daba. Nos da el sindicato el 23 de noviembre, el día que perdió el ballotage. Yo siempre digo que, si no hubiera perdido, no nos lo hubiera dado. Nos lo dio en un buen momento, porque hoy nosotros somos contra y tenemos la posibilidad de pelearla. Desde ese lugar inclusive pudimos entrar en la CGT. Ahora, la CGT de Misiones nos da bola, cosa que ni yo puedo creer. En 2016, entre enero y marzo, laburamos a full. En marzo, tuvimos las elecciones y en septiembre me dieron la certificación de autoridades. Ya estaba este gobierno. Y en octubre se lanzó el sindicato en Andresito, con una asamblea de 300 trabajadores. Ya en enero, estábamos cortando la ruta. Pero tenemos 50 años de atraso, esto es recién un comienzo.

 

¿Qué diferencia al SUOR de otros sindicatos de tareferos de la provincia?

 

Este año, en una multisectorial en San Vicente, estaba toda la patronal, estaba el Sindicato de Tareferos de Jardín América (SITAJA) y estaba yo. Ahí yo les digo que mientras cobremos a destajo, mientras estemos trabajando por tonelada, la situación nuestra no va a cambiar nunca. Porque el trabajo por rendimiento ha sido la genial idea de la patronal. No fue una idea nuestra, porque queremos ganar por hora. Cuando digo eso, SITAJA se pone loco y me dice “¿por qué venís a hablar así?”, y me empieza a insultar. Lo que pasa es que somos un sindicalismo combativo, que cara a cara plantea que “yo te estoy dando esta cantidad de guita como producción”. Esa pelea es la que estoy dando yo, desde mi lugar, de lo que el sindicato tiene que representar.

El SITAJA o la UATRE están con la patronal. Tengo acompañamiento de mis compañeros, pero no lo tengo de otro lugar. Entonces, se hace mucho más difícil la pelea. Todos los trabajadores quieren lo que yo estoy diciendo. Lo que pasa es que la UATRE tiene afiliaciones compulsivas, porque el sindicato que puede recaudar es el que tiene personería gremial. Aparece un sindicato como el SUOR, que tiene personería gremial, y yo a los trabajadores los convenzo, pero la patronal sale corriendo a que los represente la UATRE, porque no los va a molestar nunca. Los hacen fuertes desde ahí, y a mí me tratan de demonizar. La UATRE y SITAJA creen que cuando el patrón gana bien, me va a pagar mejor a mí. Y lo que yo creo es que si de tu yerba ganaste tanto, un pedazo me corresponde a mí. Yo quiero comer, mandar a mis hijos a la escuela, eso quiero como trabajadora. Yo no sé si el patrón la pelea bien o no, yo quiero lo que me corresponde: tener un sueldo fijo. Cuando hablo de sueldo fijo, se ponen locos porque nunca un trabajador agrario tuvo una garantía de tener 8.000 pesos por mes, de tener un mínimo vital y móvil. Si yo le estoy dando estas ganancias siderales a los secaderos y empresarios, ¿por qué creen ustedes que este no es mi derecho? ¿Por qué si no fui al yerbal no comí ese día? Los trabajadores están de acuerdo conmigo. Ahí es cuando empezás a tener masa, liderazgo. Entonces ahí las opciones son: me desaparecés o transás conmigo. Como no pueden transar conmigo porque por soy incorruptible, seguramente me van a hacer una causa. Ya me tiraron la camioneta encima en Andresito, diciéndome que me van a hacer boleta. Es una lucha de clases, entre la clase trabajadora y la clase empresarial. Porque la misma intendencia es de la patronal, entonces yo soy su potencial enemigo. De todas maneras, se equivoca, porque yo también le puedo ayudar a que sus trabajadores ganen bien. Me ven como el enemigo, sin conocerme, por supuesto. Lo que sí es seguro es que no voy a transar.

 

Comentabas que el gran invento era el pago a destajo y el blanqueo a los trabajadores terminaría con eso. Además, le daría un sueldo fijo, porque, hoy por hoy, una vez terminado el período de zafra los trabajadores quedan desocupados.

 

El salario interzafra cubre lo mínimo. Es de $2.300 y el salario mínimo, vital y móvil está en $8.000. Encima, tenemos que pensar que el trabajador rural es el que más hijos tiene. No es como en la ciudad.

 

¿Cómo hacen para organizar el reclamo por todas las reivindicaciones que tienen los tareferos (trabajo en blanco sin contratista, salario anual, mejores condiciones laborales)?

 

Con organización. De a poco, porque tenemos muchos enemigos. Yo voy directamente con los trabajadores a capacitarlos. Porque si no los capacitás, es muy difícil que entiendan lo que vos rápidamente querés hacer entender. Ellos van y replican, y eso se está dando a nivel provincial. También trato de estar en los medios. Y juntamente, tener un programa. Y uno de esos programas es que empecemos a tener un sueldo, que tenemos que ganar por hora, que tenemos que tener una obra social. Que somos trabajadores, antes que nada, y que somos dignos de que el movimiento obrero sea solidario con nosotros. Por más que el gobierno provincial y nacional no nos quiera escuchar, saldremos todos juntos y ahí tendrás en la plaza la protesta. Y si no quieren eso, negociemos. Este nuevo sindicalismo rural va por ese lado. No tenemos caja, vamos por la propia militancia de que los trabajadores cambien esta historia. No puede seguir pasando que los compañeros trabajadores sean los que tienen que seguir dejando las vidas. El año pasado, un tarefero se cuelga por la puerta del camión que los transportaba, pasa al lado de un cable de alta tensión y muere pegado. Situaciones puntuales que tienen que ver también con el transporte. Ya terminamos con los bonos[2], pero ahora tenemos que terminar con el transporte.

 

Luego del crimen social que sufrieron los tareferos de Salto Encantado, el Gobierno puso colectivos viejos para transportar a tareferos

 

Eso se dio a partir de un subsidio del RENATEA. Crearon un fondo que se dio para el transporte. Pero otra vez, tapando baches. Lo que pasó fue que el Estado salió a poner plata que tendría que haber puesto el capital privado. ¡Exigile, alguna vez, a todas estas yerbateras grandísimas que ellas pongan un colectivo para los trabajadores! ¡Que vayan a comprar un colectivo nuevo, no que vayan a transar y pongan viejos! Se dio la plata, pero no se controló. El RENATEA hizo poco ahí, pero también transó. Pareciera que coimear es más fuerte que los derechos de los trabajadores, más fuerte que la vida del tarefero.

 

Sobre el reciente conflicto por el precio de la hoja verde, ¿tienen algo que ganar los trabajadores?

 

No, porque no hay un sindicato ahí adentro. El que está peleando por la hoja verde es el patrón. Ahora, lo necesita también al trabajador y, si bien el trabajador no le cree al patrón, este trabajador va con miedo porque no le puede discutir. Piensa que si no va, el patrón no lo contrata más. Va por miedo. Eso es lo que pasó en la última toma del INYM. Trajeron 40 o 60 personas de Andresito. De 400 km, los traen y los meten en el INYM de donde no tienen posibilidades de volver. Si no llevan a los trabajadores, los patrones son diez.

 

Sin embargo, los medios vendieron eso como una lucha de todo el sector yerbatero, tareferos incluidos.

 

Ahí estaban, Peterson (propietario de yerbales), contratistas y cuadrilleros. Porque en la producción, el patrón le paga al contratista y el contratista es el que negrea. El contratista es más rico que el mismo dueño del yerbal. Lo inflaron tanto al contratista que incluso el Renatea lo legalizó cuando antes estaba prohibido por ley, porque hizo una asociación de cuadrilleros.

Toda la lucha este año fue porque querían cobrar al contado. Fue por el tiempo en el que reciben la plata y consiguieron que el Estado se haga cargo de la guita que falta. Los patrones aceptaron, porque el trabajador no es un costo. Total, ellos abren sus supermercados y tienen forma de darle de comer a los trabajadores a costo cero. Encima inventan un vale de su supermercado y con eso pagan sueldos. Y si yo quiero plata verdadera, el patrón me dice: “bueno, tráeme $1.000 (en vales) y yo te doy $800 en efectivo”. Son tan pero tan impunes, porque tienen el poder. Entonces, en ese papelito ponen teléfono, firma y CUIL. Nadie les va a decir nada. Aunque haya una ley, la 26.727, que en el artículo 23º dice que eso está prohibido. Se cagan en la ley. Se cagan en los trabajadores.

 

¿En qué condiciones se encuentran políticamente los trabajadores rurales del país?

 

Yo soy peronista. Dentro del kirchnerismo, porque me crié en la inclusión. Antes de la ley del peón teníamos una ley de la dictadura. Treinta y un años después, viene a reformar la Ley del Peón Rural justo una mujer. Pero en ningún gobierno nosotros los trabajadores agrarios, con esta ley[3] ni con ninguna otra, vimos una movilidad social ascendente. Incluyendo el nuestro. En el nuestro vimos algo, pero indirectamente, porque el Estado daba un salario universal, un plan, una computadorita. Pero no como trabajadores. Hoy no están más estos programas y nos caímos nuevamente en el más profundo de los lugares. La movilidad social ascendente solo se verá a partir de este sindicalismo nuevo, esta nueva ruralidad. La ley surgió porque, en el 2008, hicieron 138 días de paro. Pero no pensando en nosotros, aunque nos llegó. Se le dio más importancia a agrupaciones sociales y no a agrupaciones de trabajadores rurales.

 

¿No te parece que es tiempo de superar las experiencias previas? ¿Por qué no, en lugar  de relanzar a Cristina, no se piensa en enfrentar a Macri con una alternativa nueva de los trabajadores?

 

Sabemos que no queremos este gobierno. Y a la Izquierda, no la conocimos. Podríamos ver las alternativas. Lo que pasa es que no vemos otras alternativas. Y menos en esta provincia. Por eso, estoy pensando en empezar a impulsar políticamente a compañeros trabajadores dentro de las provincias. Cristina Britez[4] va y le da el paquete de yerba mate a Macri.[5] Yo quiero que le muestre el papel mío, de los trabajadores. Yo quiero estar en ese lugar. Y si yo me tengo que postular sin ser nadie, me postulo. Para estar en esos lugares no queremos más a esos tipos o a esas mujeres que no están con los trabajadores. Eso es lo que en las asambleas digo yo: “Compañeros, saquemos a estos gringos de esos lugares, porque hasta el momento que no los saquemos, no vamos a poder cambiar esta historia”. ¿Y quien te hizo creer que un tarefero no puede estar en lugar de Bruno Beck[6] si no hace nada? Entre que no hace nada él y no hacés nada vos, por lo menos a vos te podemos presionar. A ese tipo no lo podemos presionar porque no es de nuestra clase. Lo podemos echar, pero con movilización, y los trabajadores rurales no están movilizados porque tienen miedo. Cuesta mucho. Yo ya me di cuenta de que en el territorio te matan, porque son todos patrones: el comisario, el juez y hasta el cura, si te descuidas, tienen hectáreas de yerba. El poder te sale a matar. Entonces, mientras no salgan estos tipos de esos lugares, tenemos la guerra perdida. Tenemos que empezar a meternos en política. Un tarefero en el Consejo Deliberante. Un tarefero en cámara de diputados. Tarefero, por decir. Tiene que ser trabajador.

Notas

[1]Ver: https://goo.gl/9ph9Kc

[2]Ver: https://goo.gl/tH4CSB

[3]Para un balance de la ley ver: http://goo.gl/Ch7MC9

[4]Diputada Nacional por el Partido Renovación que gobierna la provincia

[5]Ver: https://goo.gl/tHJ9MB

[6]Intendente de la localidad de Andresito, propietario de Hectáreas de yerba.

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