Bajo la lupa. Un balance sobre el uso de “La cajita infeliz” como bibliografía en el aula

Por Valentina Viego – La Cajita Infeliz fue incorporado como material bibliográfico en una asignatura del último año de cursado de la carrera de Trabajo Social, en un instituto terciario (privado y confesional) de Bahía Blanca. Como se relata en El Aromo de abril de este año, su inclusión responde a una búsqueda iniciada hace algunos años de lecturas que permitiesen dotar a los alumnos de nociones y esquemas de análisis marxistas, en el intento por comprender los problemas sociales, económicos, políticos, culturales, etc. actuales desde una óptica distinta, integral y coherente.1

Como docente responsable de la asignatura, en años anteriores había insinuado a los alumnos estos conceptos pero de un modo no sistemático, sólo contingente a ciertos problemas (pobreza, planes asistenciales, subsidios al desempleo, etc.) o coyunturas (masacre de Puente Pueyrredón, incidentes en la legislatura porteña en julio de 2005, el Argentinazo, etc.). La Cajita reunió en un solo tomo todas las temáticas relevantes de la asignatura y, por ende, para un trabajador social.

Por razones de organización temporal y complejidad, se omitió de la lectura obligatoria a los capítulos 4, 9 y 10 (aunque, por supuesto, se invitó a su estudio en forma voluntaria). El texto no fue expuesto de modo exhaustivo en las clases, que fueron destinadas a exponer las temáticas propias de la materia (reforma del “estado de bienestar” desde los ‘70, nueva tónica de las políticas sociales vigentes, tendencia a la descentralización de las políticas sociales, organización de los sistemas escolar, de salud, de pensiones, de subsidios al desempleo, penal, etc.) sin seguir cronológicamente el formato expositivo del texto. De todos modos, las clases siempre ameritaban a introducir referencias al texto como modo de articulación de unas temáticas y enfoques con otros. Sólo a pedido de los alumnos se explicaron conceptos específi – cos presentados en La Cajita… que no podían ser comprendidos autónomamente (trabajo improductivo, postura de Braveman, transición de manufactura simple a gran industria, etc.).

Al finalizar las clases (a mediados de noviembre) se realizó una encuesta entre los alumnos con el objetivo de obtener una devolución de su experiencia como lectores y estudiantes de La Cajita. Los resultados fueron muy halagüeños con la lectura y, como era de esperar, menos satisfactorios con la evaluación de los contenidos. Veamos.

De un total de 37 alumnos de 2 divisiones, 34 respondieron la encuesta. Menos del 6% tenía conocimientos previos sobre el marxismo. El resto no conocía en absoluto ninguno de los conceptos básicos del marxismo (47%) o sólo los conocía muy rudimentariamente (47%).

Después de haber leído La Cajita casi el 80% de los alumnos aceptó entender las nociones básicas del marxismo y hasta podría aplicar gran parte de sus categorías de análisis a otros problemas. Sólo 6 admitieron que entendieron los ejemplos y las situaciones presentadas y explicadas por Sartelli, pero tendría difi cultades para trasladarlas a otros casos; un alumno reconoció que tuvo difi cultades para comprender la mayor parte de los conceptos y aplicaciones ofrecidos en el propio texto. Menos del 30% de los alumnos que respondieron no están altamente satisfechos con la interpretación y diagnóstico de los problemas sociales actuales planteados desde el marxismo, el grado de acuerdo es medio o variable según la problemática. El resto manifi esta coincidir en la mayor parte de las explicaciones. Al preguntar por el grado de acuerdo con las soluciones propuestas desde el marxismo, la conformidad disminuye: 45% sostiene que no adhiere a varias de las consignas marxistas.

La lectura de La Cajita fue califi cada esencialmente como amena y accesible. Casi todos los encuestados reconocieron que el texto le aportó muchos conceptos desconocidos hasta su lectura. El 94% admitió que La Cajita le permitió refl exionar temas ya conocidos aunque desde una perspectiva diferente. Un 6% consideró que el enfoque marxista le pareció insufi ciente como explicación.

Al preguntar sobre el cumplimiento de la promesa de Sartelli de ofrecer esquemas analíticos que permitan comprender la totalidad, la realidad en su conjunto, el 53% reconoció que esta meta fue alcanzada, 32% reconoció que el análisis marxista no logra ser exhaustivo en la explicación de algunos fenómenos. Sólo 2 alumnos respondieron que no consideran al marxismo como enfoque valioso para abordar en forma sistémica los problemas sociales. Al indagar sobre las razones por las cuales estas expectativas fueron solo parcialmente cubiertas se mencionaron dos cuestiones de distinta naturaleza: por un lado, 3 de los 11 alumnos que reconocieron difi cultades para tener una comprensión integral de la sociedad, admitieron que se debió a insufi ciencias en la asimilación y aplicación de las nociones presentadas en el texto. El resto difi ere en la interpretación y postura marxista frente al aborto (3 casos), violencia familiar (2 casos) y racismo (1 caso). Un alumno respondió que no coincide en absoluto con el enfoque marxista.

Los capítulos 8 (feminismo, racismo, nacionalismo, ecologismo: contradicciones secundarias) y 5 (pobreza, salud, educación: consecuencias sociales del capitalismo) resultaron los más atractivos para los alumnos. Ocurre que estos capítulos abordan temáticas más afi nes a la carrera y a la asignatura en general y resultan por ende más cercanos al interés y al perfi l del trabajador social. El capítulo que reportó mayores difi cultades en la lectura y comprensión de la temática fue el referido al Estado. Nuevamente, la explicación es sencilla: este capítulo aborda temáticas no sólo más alejadas de las frecuentemente examinadas en el plan de estudios de la carrera, sino que las plantea de un modo radicalmente distinto a los textos burgueses (donde se suele dar por sentado que la democracia y, en particular, la democracia representativa, es el mejor régimen de gobierno para la sociedad en su conjunto). Naturalmente, un tema novedoso y con tratamiento innovador para los alumnos resulta invariablemente de más difícil asimilación.

Entre las ideas que los alumnos encontraron más novedosas se destacan las referidas a las desigualdades de género y su rol en el capitalismo, la alegoría a la torta de “chocolinas” para ilustrar el modo en que los enfoques burgueses interpretan el problema de la pobreza, los modos en que el trabajo se vincula con el capital, la explotación, las nociones de pobreza y las críticas a los indicadores comúnmente utilizados para medirla, entre otras. Una gran cantidad de alumnos destaca que más allá de ideas específi cas, valoró mucho la constante ejemplifi cación, ilustración con situaciones cotidianas (en clase, varios de ellos me comentaron que les resultó muy simpática la anécdota de Sartelli sobre la canción escolar Aurora -Azul un ala…). Por su parte, las nociones que resultaron más engorrosas de entender o asimilar fueron las referidas a plusvalía (y la distinción entre absoluta y relativa) y crisis orgánica. De un modo más general, los alumnos admitieron mayores difi cultades para comprender los conceptos propios del marxismo.Finalmente, e independientemente de la experiencia de la lectura de La Cajita, los alumnos sugirieron para los próximos ciclos el abordaje sistemático en clase (y no a demanda, como se hizo esta vez) de algunos conceptos básicos del marxismo (76%) y/o se añada material complementario que permita digerir con mayor facilidad algunos conceptos (18%).

En términos generales, La Cajita Infeliz resultó plenamente aceptada como material de lectura por los alumnos, valorada por aportar una interpretación diferente de la realidad, por esforzarse en ofrecer numerosos ejemplos de cada concepto y por su escritura llana y directa. Como docente, esta evaluación me anima a mantenerla en el plan de lecturas obligatorias de la asignatura, aunque planificando algunas modificaciones a fi n de integrarla de un modo más sistemático a las discusiones de clase, más que confiar en la comprensión autónoma por parte de los alumnos. De todos modos, teniendo en cuenta que el objetivo inicial era que el texto constituyese una puerta de entrada a un modo diferente de comprender la realidad y comenzar a pensar en cómo modificarla, el emprendimiento ha resultado sumamente exitoso.


Notas

1Véase Viego, Valentina: “El aula como trinchera”, en El Aromo, nº 27, abril de 2006.

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