Averiado y hundido. La batalla sindical en los sectores marítimo y portuario

 

 

Los trabajadores del sector están extremamente fragmentados y sufren la descomposición de las organizaciones obreras que debieran velar por sus derechos. Las expresiones de organización gremial independiente que han surgido son un síntoma de que una parte de las bases está dispuesta a enfrentar a sus direcciones.

 

 

Víctor Pralong

Grupo de Investigación de la Historia de la Clase Obrera Argentina

 

El proletariado marítimo y portuario está organizado en sindicatos, federaciones y agrupaciones que responden a la burocracia sindical peronista de la CGT y la CTA. Los trabajadores de estos sectores han protagonizado últimamente fuertes luchas contra la burguesía, pero también se vieron involucrados en contiendas intra e inter sindicales, que han terminado en graves incidentes, dejando un saldo de varios heridos por golpes y armas de fuego, en cual están implicadas las barras bravas de los equipos de fútbol. A todo esto hay que sumarle los casos denunciados por corrupción y extorsión que tienen en la mira a sus principales dirigentes. Como veremos, los trabajadores están extremamente fragmentados y sufren la descomposición de las organizaciones obreras que debieran velar por sus derechos.

 

Marítimos

 

Los trabajadores de a bordo están organizados en el SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), de filiación kirchnerista, aunque algunos dirigentes ya se pasaron a la CGT que comanda Hugo Moyano. Se encuentran liderados por el Secretario General, Omar “Caballo” Suárez. Se trata de uno de los sindicalistas mejor posicionados dentro del Frente Para la Victoria, quien llegó al poder por medio de la violencia, tomando la sede sindical junto a un grupo de carapintadas y ex-represores en 1989, al grito de “el SOMU es de Rico y Seineldín”[1]. Actualmente fue procesado por entorpecer reiteradamente la navegación de flotas, pidiendo coimas a cambio de no bloquear la entrada al puerto de Buenos Aires. Por otro lado, está siendo investigado por el tráfico de efedrina, que realizaría a través de unas de sus empresas navieras de nombre Maruba. Todos estos asuntos son avalados silenciosamente por la Administración General de Puertos y el gobierno nacional para favorecer las compañías que detenta Suárez, quien ha acrecentado de manera excepcional su patrimonio en estos últimos años[2]. Mientras Suárez está a cargo del sindicato, teje lazos de amistad con el Papa Francisco y levanta grandes sumas de dinero en su faceta de empresario, en el último tiempo los obreros marítimos han organizado huelgas para obtener respuestas por parte de la cúpula sindical, patronal y gubernamental.

Dentro de los conflictos marítimos más relevantes se destaca el que llevaron adelante entre enero y marzo de 2014 en la ciudad de Puerto Madryn un grupo disidente del SOMU, conformado por unos 200 trabajadores, conocido como “Marineros Autoconvocados”. Cansados de la burocracia sindical, los bajos salarios, las jornadas extenuantes, el trabajo insalubre y la falta de higiene y seguridad en los barcos, tomaron medidas de fuerza tales como cortes de la Ruta 3 y la vuelta al Golfo de todas las flotas langostineras[3]. Con esta lucha, los obreros sentaron precedente y pudieron organizarse como una fracción contraria a la conducción sindical.

Siguiendo esta tendencia, el verano 2015 arrancó en Puerto Madryn con otro conflicto en puerta. El 20 de enero trabajadores de Alpesca S.A. cortaron las rutas 3 y 1 durante dos días, debido a la inestabilidad laboral que presenta la empresa desde hace bastante tiempo. Los obreros afiliados al STIA (Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación), acompañados por un grupo del SOMU, hicieron cortes parciales dejando pasar solo 10 vehículos por hora y las liberaron definitivamente para tratar de solucionar el conflicto mediante reuniones con los representantes de las empresas y el gobierno. Los manifestantes destacaron que si no llegaban a un acuerdo favorable para los trabajadores se podían endurecer las medidas de fuerza en un corto plazo.[4]

 

Portuarios

 

Los estibadores portuarios están organizados, por un lado, bajo el auspicio de la CGT de Moyano en la FEPA (Federación de Estibadores Portuarios), la cual está integrada por el SUPA (Sindicato Unidos Portuarios Argentinos), la FEMPINRA (Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina) y la IMP (Intersindical Marítimo Portuaria). Un sector contrario se encuentra avalado por la CTA de Micheli, que lleva el nombre de Federación de Obreros Portuarios, Marítimos, y Navales de la República Argentina, compuesta por el SUPA Campana, el Movimiento Estibadores Portuarios de Pie, los portuarios de ATE (Asociación Trabajadores del Estado) y la UTP (Unión de Trabajadores Portuarios de Rosario).

El SUPA es el sindicato más importante de la FEPA, y es liderado por Juan Corvalán desde el año 2005, hombre de peso en la CGT de Moyano y amigo personal del patriarca de los camioneros. El dirigente portuario ha sido acusado de llevar adelante comicios fraudulentos al momento de seguir perpetuándose en el cargo de Secretario General del sindicato, en los cuales se han suscitado altos niveles de violencia.

Los dos casos más emblemáticos en este último tiempo fueron los ocurridos el 14 de junio de 2013, durante las elecciones del SUPA, donde integrantes del Movimiento Estibadores Portuarios de Pie (dirigidos por Francisco “Pancho” Montiel) cortaron la Autopista Illia lindante al puerto de Buenos Aires, sosteniendo que los comicios sindicales eran parte de un fraude electoral activado por Corvalán. Allí se enfrentaron violentamente con militantes del SUPA (según Montiel, conformados por barras bravas del club Independiente). El saldo de la batalla campal fue de varios lesionados, debido a los palos y piedras con los que se atacaron, sumado a un participante herido de bala y al camarógrafo del canal de televisión C5N, quien recibió un contundente golpe en la cabeza. Las acusaciones partieron desde el SUPA argumentando que la CTA de Micheli fue quien boicoteó el acto eleccionario[5]. Meses más tarde, el 12 de marzo de 2014, trabajadores que denunciaron presiones por parte del Sindicato de Guincheros y Maquinistas de Grúas Móviles para que no se afiliaran al SUPA organizaron otro piquete, esta vez en el Puente Avellaneda. Allí sufrió agresiones una pareja que circulaba en motocicleta e intentaba eludir la protesta. El hombre agredido, quien tenía una pierna ortopédica, fue  herido y arrojado desde un puente. Corvalán acusó al convaleciente de ser un “rompehuelgas” de la empresa de logística portuaria Exolgan y aseguró que los agresores no pertenecían al SUPA, sino que eran infiltrados de la barra brava del club Dock Sud[6].

 

Batalla naval

 

Durante 2014, el SOMU y el SUPA se vieron involucrados en una disputa para ver cuáles de los dos sindicatos representaba gremialmente a los tripulantes de los remolcadores, paralizando la zona portuaria del Gran Rosario. Este conflicto llevó a un paro por tiempo indeterminado decretado por el SOMU el 9 de mayo, dejando atrás la conciliación obligatoria que habían firmado el 17 de abril, entre ambas entidades y el Ministerio de Trabajo de la Nación. La huelga fue levantada un mes más tarde y se determinó, mediante arbitrio de Jorge Capitanich, que durante 120 días debían concretarse reuniones entre las partes y se prohibía tomar medidas de fuerza. Los dos sindicatos se comprometieron a que la tripulación de a bordo sería representada por el SOMU, y así mismo, toda actividad correspondiente a la estiba, desestiba, carga  y descarga estaría en manos del SUPA. La rápida intervención del Gobierno Nacional a través del Jefe de Gabinete fue debido a que el conflicto afectaba al complejo agroexportador más grande del país, retrasando la liquidación de 150 millones de dólares diarios en divisas que van hacia el Banco Central[7].

Eventualmente el área portuaria rosarina siguió siendo foco de tensiones obreras. Las protestas por inestabilidad laboral, falta de aportes previsionales, regulación de la obra social, impedimento de ingreso de trabajadores al puerto y aumentos salariales se hicieron presentes, siendo los meses comprendidos entre septiembre y diciembre los más conflictivos. Los trabajadores del SUPA acusaron al Ente Administrador del Puerto Rosario (ENAPRO) y a la Terminal Puerto Rosario (TPR) de poner trabas a los reclamos y querer reducir el personal de trabajo. Estos enfrentamientos terminaron fraccionando al SUPA Rosario, ya que, en octubre, un grupo de 40 operadores de máquinas de carga frontal (“paleros”) de la Cooperativa del Puerto de General San Martín se fueron al Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo. Estos trabajadores pudieron hacer el traspaso puesto que el Convenio Colectivo de Trabajo firmado en 2011 lo contempla y perciben mejores sueldos al tener una categoría más alta[8].

Como vimos, el movimiento obrero marítimo y portuario está agrupado en cuatro de las cinco centrales sindicales argentinas pertenecientes a la CGT y a la CTA, siendo éstas tanto oficialistas como opositoras al gobierno nacional. En su interior se organizan, a su vez, distintos gremios del sector. Algunos trabajadores incluso están enrolados en sindicatos de otras ramas, como la alimenticia. En todos los casos, sus dirigentes son parte de la burocracia sindical peronista, oficialista u opositora. La gran mayoría maneja una amplia red de negocios empresariales, amparados por los gobiernos de turno, y un visible contacto con las barras bravas de los equipos del futbol, utilizándolos como grupos de choque y presión al momento de presentarse algún conflicto. Estas contiendas entre los sectores de poder sindicales conllevan al constante fraccionamiento de la clase trabajadora, que pierde el rumbo fundamental de su lucha. La extrema fragmentación sindical del sector impide unificar los reclamos contra la degradación de sus condiciones laborales y ganar fuerza de negociación frente a las empresas. Solo está al servicio de los intereses particulares de los distintos sectores de la burocracia. Las expresiones de organización gremial independiente que han surgido son síntoma de que una parte de las bases está dispuesta a enfrentar a sus direcciones. Ello resulta un terreno fértil para la intervención que la izquierda debiera aprovechar.

1http://goo.gl/G9w66C

2http://goo.gl/QmF00L

3Pralong, Víctor: “Leven anclas. Condiciones de trabajo y luchas de los trabajadores pesqueros”, en El Aromo, N° 80, septiembre-octubre de 2014.

4http://goo.gl/R5uHjk

5http://goo.gl/hmeSgp

6http://goo.gl/IeI16g

7http://goo.gl/QfhCWP

8http://goo.gl/SuqRM9

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