“Aspiramos a crear un mundo mejor” Entrevista a la Asamblea de Parados de Madrid

a62_euroVerónica Baudino
LAP-CEICS

En el número pasado, examinamos el movimiento de los “indignados” en España. Allí indicábamos que el movimiento tiene un enorme potencial de desarrollo en los desocupados, que llegan al 20% de la población y al 43% en el segmento de la juventud. El 15 de julio se constituyó la comisión de parados (desocupados). El Aromo entró en relación con los dirigentes de la Asamblea de Parados de Madrid, un agrupamiento destinado a incorporar a la lucha de los desocupados a la Asamblea del Sol (Madrid). Le enviamos una serie de preguntas y la asamblea decidió responder en forma colectiva. A pesar de la negativa influencia del cooperativismo, que no es la única, resulta interesante comprender lo que allí se está gestando. Aquí, lo más importante de las respuestas.

¿Cuáles son las razones que consideran llevaron a la crisis actual?

Asamblea Parados de Madrid: Las políticas implementadas por los gobiernos, coaccionados por los grandes monopolios del capital, han ido dejando un rastro de sucesivas crisis provocadas con la finalidad de desmantelar el Estado del Bienestar. El origen de estas políticas en los países del llamado primer mundo se puede retrotraer a la década de los ochenta, con la aparición de presidentes como Ronald Reagan o Margaret Thacher y, por supuesto, Felipe González en España. Felipe González fue el principal artífice del desmantelamiento del sector productivo industrial en nuestro país, dejándolo abocado al sector de servicios –tan vulnerable ante las crisis económicas- y a la desaforada especulación urbanística, que ha empujado a esquilmar hasta la extenuación el suelo público por parte de unas administraciones locales inmersas en la corrupción. Estas políticas se dirigen a la desregulación del sector financiero, a la disminución de impuestos a las transacciones financieras y a los grandes capitales (incrementando los impuestos indirectos al consumo y los impuestos a las rentas salariales medias y bajas), al cierre o la privatización de las empresas públicas y de los servicios sociales y a la flexibilización del mercado laboral. Estas medidas ya llevaban más de una década propagándose por diversos países, introduciendo las malas prácticas de la denominada Escuela de Chicago, por medio de crisis de gobierno, ya sea promoviendo derrocamientos, golpes de estado o asesinatos selectivos, financiando grupos paramilitares.

Ateniéndonos a la situación específica de España, hay factores diferenciales a tener en cuenta, como son: soportar un fraude fiscal (que duplica la media europea) de entre el 20% y el 25%. Las autoridades francesas remitieron a la Agencia Tributaria española los datos de 3.000 fortunas españolas con cuentas opacas en Suiza. Las fraudulentas sociedades de inversión de capital variable “sicav” tributan tan sólo al 1%, arrastrar una tasa de paro de más del 20% (más del doble de la media europea). Una deriva que no es coyuntural, que viene sosteniéndose desde los años ´70 con variaciones, hasta llegar a alcanzar en los años 90 una tasa superior al 24% de paro. Y tener, por el contrario, un salario mínimo de 641 euros que está en la penúltima posición de la UE-15, sólo por encima de Portugal (menos de la mitad de la media en la UE-15).

Si a esto unimos tener un altísimo índice de precariedad laboral, favorecido por las sucesivas reformas laborales (incluidas las reformas impuestas por la UE en el denominado Pacto por el Euro) y por la enorme bolsa de desempleados (más de un 40% de paro juvenil, de la generación mejor preparada de este país), la progresiva merma del poder adquisitivo y el aumento del endeudamiento familiar a raíz de las reformas de la ley de arrendamientos urbanos, la escasa construcción de vivienda social y la inflación de la burbuja inmobiliaria, no es para sorprender sino a los desinformados o a los malintencionados el haber concluido en el colapso actual.

Mientras los gobiernos sigan a merced de la especulación intencionada de las agencias calificadoras y financiando la recuperación de la misma banca que, de seguido, va a emplear los fondos obtenidos a bajo coste, en obligar al alza la deuda pública, no habrá manera de que cumplan con su función de reactivar el empleo por medio de la inversión pública; si además se van desposeyendo de los medios de financiación con un entreguismo suicida, la pelota caerá del lado de la ciudadanía con toda su carga aniquiladora y no habrá más remedio que devolverla con toda la indignación y toda la energía.

¿Qué tipo de acciones lleva adelante la asamblea en este contexto?

La Asamblea de Parados de Madrid se convocó el 15 de julio, por iniciativa del Subgrupo de Empleo de la Acampada de Sol 15-M, con el propósito de dar voz e incorporar al movimiento 15-M a un colectivo potencial de 5.000.000 de personas (más de 500.000 en la Comunidad de Madrid), un colectivo abandonado por los poderes públicos y por los sindicatos de la plataforma negociadora UGT y CCOO. De esa primera asamblea surgieron dos comisiones de trabajo, cuya finalidad es dar cauce a las iniciativas derivadas de los debates y las necesidades puestas en evidencia por los asistentes: la Comisión de Acción y Difusión, encaminada a poner en marcha las acciones reivindicativas tendientes a paliar las carencias del sector de la sociedad que más está sufriendo las consecuencias de la crisis (subsidio indefinido hasta la incorporación al mercado laboral, transporte gratuito para los desempleados, freno a los desahucios de las familias en situación precaria, servicios básicos gratuitos como agua, electricidad, etc.) y mantenerse en contacto y colaborar con los grupos que, dentro del movimiento 15-M. Esta comisión trabaja en la elaboración de un consenso de cara la convocatoria de una huelga general a nivel estatal.

La segunda es la Comisión de Cooperativas y Autoempleo, enfocada en la dirección contraria al sistema económico actual, donde el trabajador es mercancía y potencial consumidor de productos inservibles dentro de una carrera de sobreexplotación de recursos, y su propósito es aunar capacidades y voluntades con la finalidad de impulsar la autosuficiencia, generar fuentes de empleo social no competitivo, acercar a la realidad la extensión de una red de cooperativas que permitan a cada asociado cumplir la realización de sus facultades humanas y la satisfacción de sus necesidades vitales, sin tener que degradarse en la competencia con sus semejantes ni con el medio por el afán de lucro y el éxito social.

¿Coordinan con otros sectores de trabajadores y estudiantes?

Evidentemente, esta no es una labor que se pueda desarrollar sin el empeño común y el apoyo de todos aquellos grupos y personas afines en la búsqueda de alternativas. El entorno global no está de nuestra parte. Aprovechando la estructura y difusión generada por el movimiento 15-M, a través de las diferentes asambleas de comisiones, de grupos de trabajo, de barrios y pueblos extendidas a lo largo de todo el Estado, lentamente vamos tratando de coordinarnos para llevar a buen fin el proyecto. Igualmente, hemos establecido contacto con Coop57, una cooperativa financiera sin ánimo de lucro, creada para la financiación de proyectos sociales y cooperativistas, gestionada por los propios asociados. Nuestra pretensión es, por descontado, tener apoyo, asesoramiento y respaldo por parte de estas cooperativas ya consolidadas (ambas tienen sus páginas web en las que podréis encontrar información). Está en perspectiva la extensión de las asambleas de trabajadores a polígonos industriales y empresas en conflicto. Con el tiempo iremos extendiendo nuestra red de colaboradores que vaya más allá del entorno del 15-M.

¿Tienen relación con organizaciones políticas?

Creo conveniente aclarar que todo el despliegue de actividades originadas a partir de la convocatoria de Democracia Real Ya, desde la Acampada de Sol y el resto de acampadas por las distintas poblaciones, pasando por las comisiones y los grupos de trabajo, hasta desembocar en las asambleas de pueblos y barrios, se define por su no adscripción a sigla política o sindical alguna, sin por ello cuestionar a nadie en función de su procedencia, siempre y cuando se avenga al irrenunciable posicionamiento crítico frente a un sistema político y económico que lleva a la ruina, precisamente, a la democracia que finge representar.

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