Apoyando al enemigo: Cataluña, la izquierda y la crisis económica europea

Cataluña no es una nación oprimida. Plegarse a la secesión es criminal. De producirse, no resultará en ningún beneficio para los trabajadores catalanes; ya que los aislará de sus camaradas del resto del país y los someterá a mayores tasas de explotación.

 

 

Damián Bil

OME – CEICS


El 1 de octubre se realizó el referéndum de carácter vinculante (o “1-0”) en la Generalidad de Cataluña, con el objeto de presionar por una secesión. Cabe señalar que estos comicios fueron desconocidos por España y criticados por la Comisión Europea. Además, estuvieron plagados de irregularidades aun dentro del marco legal burgués. El resultado final arrojó 90% de los votos válidos por el “si” (más de 2 millones) contra 7,8% por el “no” (177.500) y cerca de 2% en blanco (44.900). Lo abultado de las cifras esconde que la participación fue de apenas un 43%, diez puntos por debajo de lo que la Unión Europea reconoció como piso en otros casos (Montenegro, Serbia). Por otro lado, el referéndum y lo que se produjo alrededor estuvo teñido de escándalo: localidades donde se registraron más votos que habilitados para sufragar (al mejor estilo AFA), la represión a las protestas por parte del gobierno del PP, los cruces verbales entre Mariano Rajoy y Carles Puidgemont, la declaración de independencia que duró solo 56 segundos, spots de ciudadanos “preocupados” que en realidad son actores pagos, fotos que circulan en las redes sobre represión y manifestantes heridos que corresponden a hechos ocurridos en otras regiones o directamente en otros países hace años, etc. Esto es evidencia de la profunda crisis en uno de los países con peso en la UE, y la forma en que las diferentes fracciones burguesas buscan resolverla.

 

Los reyes son los padres1

 

Si bien existen voces disidentes en la izquierda, el trotskismo español, en lugar de denunciar la maniobra de las fracciones capitalistas que azuzan el regionalismo más rancio, se plegó a apoyar a Puidgemont y compañía. Llegaron a recriminarles una supuesta traición por no ir más a fondo. Suponiendo progresiva la lucha de una entelequia como el “pueblo” catalán, en el cual se unifican tanto los dueños de La Caixa, de Seat o de Editorial Planeta con los trabajadores; se lanzaron a una ridícula proclama contra Franco, la monarquía (como si aun dominara la nobleza feudal) y otros molinos de viento. Así, se convierten en furgón de cola de la fracción capitalista catalana que presiona para la secesión. Con fórmulas para cuidar las apariencias (la “autodeterminación”, el llamado a una “federación de repúblicas socialistas ibéricas”), no logran articular una posición independiente, que subordine lo “nacional” a la cuestión de clase.2 Como señalamos, la izquierda argentina no desentonó con estas posiciones, apoyando en mayor o menor grado la iniciativa.3

Analicemos con más detenimiento la economía española y la participación en ella de Cataluña, con el objeto de dilucidar si existe algún tipo de traba económica por parte de la “monarquía” sobre el pueblo catalán.

La economía española es por su PBI la 16° en el mundo, y la 5° en la UE. Representa un 7,5% del producto de ese espacio económico (28 países). En comparación con otras potencias, tiene un 35% del tamaño de Alemania, y es la mitad de Francia o Reino Unido; es un 7% de la economía yanqui y una décima parte de China. Frente a otras regiones, es dos terceras partes de Brasil, y 2,2 veces más grande que Argentina. El PBI por persona ocupada es 1,8% mayor al del promedio de la UE. Como en la mayor parte del mundo, extraen plusvalor los principales grupos económicos. También hay capitales que operan a nivel mundial con base en España: los que más facturaron en 2016 fueron Telefónica, Santander, BBVA y Repsol.

En España, 8 de cada 10 habitantes reside en ciudades. La población total es de 46,53 millones. En 2016 aumentó por primera vez desde 2011, gracias a la inmigración dado que su crecimiento vegetativo es prácticamente nulo. El nivel de ingreso y los salarios se ubican cerca del rango de Italia, por debajo de de los principales países de la UE (25% menos que en Alemania y Francia), pero muy por encima de la considerada “periferia” (Europa del Este, Portugal, Grecia, Balcanes, etc).

A nivel de la producción, su principal exportación son los vehículos: en 2016 alcanzaron los 2,4 millones de unidades despachadas, lo que representó en valor un 15% de lo que exportó el país. España es desde 2009 el segundo fabricante de la UE, superando a Francia, y el 8° productor mundial.4 Le siguen las autopartes, medicamentos, combustibles, y productos agropecuarios como carne de cerdo, aceite de oliva, citrus y vinos. Sus principales clientes son regionales (Francia con 15% y Alemania, 12%). Importa casi lo mismo: crudo y gas (9° importador mundial), vehículos y partes, medicamentos, textiles, electrodomésticos y alimentos. Sus proveedores son Alemania (14%), Francia (11%) y China (9%). Cabe destacar que la balanza comercial española es deficitaria, promediando en 2008-2016 un saldo anual de -118 mil millones de euros.

 

¿Oprimidos?

 

Cataluña tiene status de Comunidad Autónoma en España. Su población es de 7,44 millones de habitantes, 16% del total, poco más de lo que tiene hoy Bulgaria. Luego de Andalucía es la Comunidad más poblada, y es la región que recibe el mayor flujo de inmigración.

La evolución de sus indicadores económicos pone en cuestión que exista un “saqueo” u opresión por parte del Estado español.5 A nivel del producto,  aporta el 19%, por encima de Madrid (18,9%) y Andalucía (13,3%). Se trata, pues, de la región que produce mayor riqueza. Podría suponerse que eso fluye hacia el rey y su corte, e impide el desarrollo de Cataluña. Pero las cifras oficiales rebaten el disparate. Para empezar, la renta media por hogar en Cataluña es un 17% superior al promedio nacional. El nivel de ingreso solo es superado por estrecho margen por el País Vasco, Navarra y Madrid. Un hogar promedio catalán tiene un ingreso superior en 44% al de un extremeño o andaluz, un 39% más que el de un murciano o un valenciano, 31% mayor al de las Castillas (La Mancha y León), y 20% más que un gallego. En ese sentido, el nivel de hogares en la pobreza se ubica diez puntos por debajo de la media nacional.

El salario bruto anual en Cataluña es un 4% mayor al del promedio de la península, y en la industria manufacturera es 7,1% más elevado. A nivel de la estructura industrial, a contramano de lo que ocurre en el resto del país, el volumen de producción industrial desde la crisis creció en un 5%, traccionado por el sector energía. Las principales empresas por nivel de facturación fueron la automotriz Seat (del grupo Porsche – VW),6 Gas Natural SDG, Telecom y Cobega (el mayor embotellador de Coca Cola en el mundo, representantes de Nespresso, etc.). También operan en la Comunidad Nissan, Endesa, Cargill, Nestlé, Nortia, Unilever, GE, Bayer, Novartis, Delphi, Sony, Danone, Lear, grupo Bunge e incluso Arcor mediante Bagley Latinoamericana S.A. En Cataluña se ocupa el 22% de los asalariados industriales de todo el país, y se genera el 22,4% de los ingresos de explotación industrial nacionales (suma de venta de productos, mercaderías y servicios correspondientes a la actividad ordinaria de la empresa, menos descuentos, bonificaciones sobre ventas e impuestos). A su vez, concentra casi un cuarto de la inversión bruta en activos. El valor agregado bruto de la producción industrial considerando extractivas, manufactureras, distribución de energía y gas y gestión de residuos para 2014, último año disponible en la estadística, alcanzó los 29.246 millones de euros. Para que el lector tenga un parámetro, poco más de un tercio del valor agregado bruto de la industria argentina. Por otra parte, ser parte de España (y de la UE) no parece limitar el desarrollo de las fuerzas productivas sino lo contrario: la industria catalana vende casi el 70% de su producción en territorio español, y lo que exporta se dirige principalmente a la UE, que funciona como lo hace el Mercosur para la burguesía argentina extendiendo su mercado interno.

Cataluña es una porción de un espacio nacional donde el capital acumula sin trabas. Más aun, es su región más rica. Se traduce en cierta medida en los niveles de ingreso y condiciones de vida de su población, superiores a las del promedio nacional. El problema de la región no hay que buscarlo en el rey, sino en la crisis capitalista global.

 

La opresión es del capital

 

Intentonas independentistas, triunfos de “outsiders” y reaparición de partidos filo fascistas. Eventos de esta naturaleza se multiplican. La situación catalana es parte de ello, del largo proceso que abre la crisis orgánica del capitalismo. En el caso español, se expresó en su mayor magnitud en 2008, con la recordada debacle de las hipotecas, que en ese momento arañaban los 1,3 millones de deudores, por un estimado de 206 mil millones de euros. Entre ese año y 2013, el PBI acumuló un retroceso real del 15%. En Cataluña, la caída fue del 11%. Aun al día de hoy está un 7% debajo de los valores de 2008. Con una balanza comercial deficitaria, debe recurrir en forma creciente al endeudamiento: hasta fines de 2008, la deuda pública total se mantuvo en un modesto 39% del PBI. Pero desde 2009 comenzó a incrementarse, más aun en 2012-2014 cuando se reestructura. Hoy, prácticamente iguala el PBI (1,137 billones de euros). La Generalitat no se queda atrás: el estado comunal está endeudado en casi 77 mil millones de euros, que representa más de un tercio de su PBI y es la cuarta parte de las deudas totales de comunidades.

A nivel de actividad económica, la industria se encuentra un 17% por debajo de los volúmenes del año 2008, y aun un 4% por debajo de 2010. La construcción de enero de 2009 a junio de 2017 cayó 25%. El desempleo se ubica en torno al 18% (casi cuatro millones de personas), el doble con respecto a enero de 2008, con cifras alarmantes en Castilla-La Mancha (22,3%), Andalucía (26,1%) o Extremadura (27,5%). En Cataluña, si bien menor, se mantiene en un nivel alto: 15,7%. La tasa se dispara entre los jóvenes de 15-24 años con un 44,4%, siendo el 5° país en el mundo con la desocupación juvenil más alta. Estas circunstancias también presionaron sobre el gasto público, que se expandió desde 2009.

En estas circunstancias y ante dificultades políticas, Rajoy no pudo implementar medidas más profundas de ajuste al nivel que solicitan los miembros de la UE. El déficit fiscal todavía está en 4 puntos del PBI. La vía que encontró el capital para sostener la actividad post 2008, además de la deuda, fue el aumento de la productividad y la caída del salario real. Mientras la productividad general se incrementó un 8% y un 14% en la industria entre 2010 y 2014, el salario bruto real cayó 6% en España y 9% en Cataluña. La renta media real de los hogares retrocedió en el período 2009-2016 un 17,8% nacional, un 20% en Madrid y un 14% en Cataluña. La relación entre ganancia y masa salarial en la industria, un proxy de tasa de explotación, se incrementó tanto en el país como en la región de 0,68 en 2010 a casi 1 en 2015. Con esto el capital que opera en España consiguió una discreta mejora en sus indicadores de productividad. Pero si levantamos la mirada fuera de España, encontramos otro elemento explicativo: en  relación a las economías “fuertes” de la región (Alemania, Francia, Reino Unido), la productividad de España se encuentra entre un 20% (valor agregado por trabajador) y un 30% (valor agregado por hora trabajada).

 

¿Entonces?

 

Nadie niega que la monarquía es una carga para los trabajadores. Pero ese no es el problema. El trasfondo es la crisis. Con sus diferencias, se puede trazar una analogía con la Argentina: el retraso de la productividad del trabajo impulsa a la burguesía a buscar medidas de ajuste continuas. El aumento de la tasa de explotación y el endeudamiento surgen como intento de recomponer la salud de la acumulación de capital. Este ajuste genera reacciones. No solo entre la masa de la población, sino entre propietarios que no quieren pagar el costo. En este contexto burguesías marginales, apelando a políticas reaccionarias, disputan con capitales más concentrados parte de lo que “pierden” por la transferencia a regiones más pobres del mismo país. Como el Si California, el independentismo lombardo o del Véneto en Italia, O Sul é o Meu País de Brasil, la Media Luna de Bolivia, o el propio Brexit. Ni los trabajadores catalanes ni los del resto del país tienen nada para ganar: una hipotética independencia expulsaría a Cataluña del euro (al menos hasta que lograra reinsertarse como estado libre), lo que permitiría devaluar y deprimir aun más el salario real. Además, el desmembramiento facilita al capital más poderoso de la zona, el alemán (que mantiene saldo comercial superavitario con España/Cataluña) reorganizar la situación en el proceso de concentración en Europa como corolario de la crisis. La economía europea gira en torno a Alemania, cuya productividad se proyecta en el euro, que es el vehículo del ajuste. Cada nación europea tiene zonas avanzadas y otras atrasadas. Las primeras buscan no tributar al estado central y retener plusvalía en sus fronteras. El desmembramiento solo hará más fácil al capital alemán reorganizar el espacio europeo, ya que cada vez quedan zonas más pobres amputadas de los subsidios de las ricas. Los obreros de (lo que quede) de España, más empobrecidos, serán mano de obra barata para el gran capital; lo que en mediano plazo posiblemente pueda ser el destino de los catalanes también.7 Si ya una economía que es un tercio de la alemana tiene serias dificultades en la competencia europea, un país cinco veces menor manteniendo una estructura similar tiene pocas chances si no ajusta sus indicadores (o sea, el nivel de vida). El problema no es el parásito del rey. El problema es otro parásito peor: la burguesía, que tras los espejitos de colores de la identidad nos convierte en la carne de cañón de sus disputas. La tarea de la hora es unir a la clase obrera contra sus explotadores. Los partidos de izquierda deben llamar ya a un gran congreso de obreros de toda España para deliberar sobre las salidas. La clase obrera no necesita nuevos seudo-estados nacionales ni revoluciones burguesas trasnochadas, sino el Socialismo.

Gráfico 1. Evolución del salario real por Comunidades Autónomas seleccionadas en períodos 2003-2009 y 2010-2016

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Fuente: elaboración propia en base a datos del INE

Hasta la crisis, el salario real en la economía española aumenta en todas las Comunidades, con diferente intensidad. Pero desde 2010, inicia un retroceso, más agudo en Andalucía, Cataluña y Aragón. El mismo fenómeno se observa en otros indicadores de las condiciones de vida como la renta media anual.

Gráfico 2. Evolución del salario y de la productividad laboral en España y Cataluña, 2002-2015

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Fuente: elaboración propia en base a datos de INE e IDESCAT

Observamos que nuevamente hasta la crisis la evolución del salario y de la productividad eran similares. Desde 2010, hay un retroceso en el salario mientras la productividad laboral se incrementa; lo que da cuenta de un aumento en la tasa de explotación. Aún así, el capital español no puede revertir la crisis.

Gráfico 3. Productividad como valor agregado bruto por hora trabajada en la industria manufacturera, en euros corrientes, principales economías de Europa y España (eje izquierdo) y diferencia entre productividad alemana y española (eje derecho), 1995-2016

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Fuente: elaboración propia en base a Eurostats

La industria española corre por detrás de los espacios que determinan la marcha de acumulación en el Viejo Continente (Alemania en primer término, Francia en segundo lugar). A pesar del incremento en la productividad durante los 2000 y aun con el ajuste post-crisis, España aun se encuentra un 35% por detrás de Alemania en este indicador.

NOTAS

1La información que se utiliza corresponde a bases del Instituto Nacional de Estadística y del Instituto de Estadística de Cataluña, ambos de España; y en menor medida Banco Mundial, Eurostat y CIA Factbook.

2Las posiciones de agrupamientos como el GEM, CRT, Lucha Internacionalista y POSI pueden observarse en https://goo.gl/XCDcp4, https://goo.gl/yFxPkL, https://goo.gl/pBSIh3, https://goo.gl/xjGav4.

3https://goo.gl/5JHWmm.

4El sector en su conjunto aporta casi el 20% del valor de exportación. Memoria ANFAC 2016.

5Véase Guerrero, Diego: “La traición de clase de la izquierda nacionalista en España, y su impacto sobre la economía española”, X Jornadas Economía Crítica, 2006.

6El capital alemán tiene muchos representantes en la economía catalana. Entre las líderes operan Lidl, Mercedes Benz, Basf, Henkel, Boehringer, Beiersdorf (Nivea).

7Bustos, Nadia: “¿Nace un gigante?”, El Aromo, n° 91, 2016.

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