Amigos son los amigos. La alianza del Sindicato del Vestido con la burguesía de la rama


Julia Egan
Grupo de Investigación de la Clase Obrera Argentina

Como mostramos desde hace tiempo en las páginas de El Aromo, los trabajadores de la industria del vestido, fundamentalmente los costureros, sufren unas de las peores condiciones laborales y salariales del país. Uno de los elementos que facilitó el avance de la tasa de explotación es la total inacción por parte del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA), que se limita a la participación en paritarias y a cerrar despidos y suspensiones en el Ministerio de Trabajo. Esto se debe a que la dirigencia del SOIVA está convencida de que es posible contemplar y conciliar los intereses obreros y patronales, lo que se expresa en su adhesión histórica al peronismo.

Peronista se hace, no se nace 

El SOIVA surge directamente ligado al movimiento peronista. Su dirigente histórico, José Alonso, participó en su fundación en 1943 para contrarrestar la influencia del Partido Comunista en la entonces Federación de Obreros del Vestido (FOV), que nucleaba a los diferentes sindicatos del vestido, a la que el peronismo transformaría en la actual FONIVA en 1945. Ese año, Alonso fue elegido Secretario General del SOIVA, cargo que ocupó hasta 1970 cuando fue asesinado. Entre 1952 y 1958 fue diputado por el Partido Peronista y participó en el directorio de la Fundación Eva Perón entre 1952 y 1955. Tenía relación directa con Perón, con quien compartió el exilio en Venezuelae informó directamente durante su exilio. En 1960 volvió a dirigir el SOIVA y la adhirió a las 62 Organizaciones Peronistas. Tuvo varios puestos de responsabilidad en la CGT hasta llegar a su Secretaría General, la que ocupó entre 1963 y 1965. En el marco de la escisión de la CGT en 1968, entre la CGT Azopardo (conformada por dialoguistas, participacionistas y colaboracionistas) y la CGT de los Argentinos (Ongaro), el SOIVA se ubica en el sector dialoguista, cercano a Vandor en el marco del apoyo al gobierno dictatorial de Onganía, pero opuesto a aquel en la interna del peronismo. Mientras la estrategia de Perón fue intentar desplazar la figura de Vandor, Alonso se enfrentó progresivamente a este, lo que lo llevó a un acercamiento creciente a los sectores colaboracionistas con el objetivo de desplazarlo y de fortalecerse en la interna peronista. Esto se coronó al fundar las “62 Organizaciones de Pie Junto a Perón”. Sin embargo, en cuanto Perón leyó que era más conveniente tener cerca a Vandor, Alonso terminó ligándose a los sectores participacionistas. Este movimiento en la interna fue tomado por el Comando Montonero Emilio Maza del Ejército Nacional Revolucionario para ajusticiarlo.

Toda la historia del SOIVA está marcada por la adscripción al peronismo de su dirigencia. Por ejemplo, en 1972 representantes del sindicato visitan la fábrica Dos Muñecos junto a María Estela Martínez de Perón, a propósito de la cual señalan que esperan que en muy poco tiempo Perón y Martínez ejerzan la presidencia de la nación.i Posteriormente, celebran la asunción de Perón en tanto se deposita en él “la responsabilidad de concretar reivindicaciones indebidamente postergadas”.ii

La intervención pública en la interna del peronismo se puede ver en las elecciones del 88, cuando la dirigencia del sindicato firma varias solicitadas. En la primera de ellas llama a votar por el justicialismo.iii En noviembre de 1987 participa de la Mesa de Enlace del Peronismo Sindical, que pregonaba la elección de un gobierno peronista en 1989 “para restituirle a la Nación su destino de grandeza y al Pueblo la vigencia de una autentica Justicia Social”.iv Al mes siguiente firman otra solicitada titulada “La esperanza es el camino”, esta vez a favor de la formula Menem-Duhalde.v En septiembre de 1990 participan de un comunicado donde llaman al movimiento obrero a asumir el rol que le cabe en la puesta en marcha de la revolución productiva y cerraba aclarando que “la única posibilidad de futuro para el país estaba encarnada en el proyecto de Menem”.vi Tres años más tarde, el SOIVA firma otra solicitada colectiva donde reafirma su compromiso con Menem “por asumir con decisión y valentía la conducción de las grandes transformaciones nacionales”.vii Al mismo tiempo, y de forma muy contradictoria, afirmaba que la situación de los jubilados y de los desempleados y subocupados, para los que deseaban la reinserción en el trabajo, se resolvería con un nuevo triunfo del justicialismo en las elecciones de octubre.viii En 1995 su respaldo se expresó en un afiche que apoya la “política de transformación desarrollada por el presidente y compañero Menem”.ix

En 2003, el SOIVA brindó su apoyo a la candidatura de Kirchner tras la bendición del dirigente Eduardo Duhalde.x La dirección del sindicato apoyó los tres gobiernos peronistas de Néstor y Cristina y, entre sus supuestos logros, destacaron la vuelta a las raíces peronistas “con la mira puesta en los intereses nacionales” y la periodicidad anual de las negociaciones paritarias, que habrían permitido recuperar el poder adquisitivo “por primera vez en mucho tiempo”.xi Si bien es cierto que los salarios del sector registrado se recuperaron respecto del 2001, fue durante estos años cuando más creció el trabajo no registrado y más descendieron los ingresos de esos trabajadores. Mientras el promedio del trabajo en negro durante la década del 90 fue del 54%, durante la del 2000 llegó al 68%. Pero, además, durante esta última década el promedio de porcentaje de cobertura del salario en negro respecto del salario registrado fue el más bajo de los últimos 45 años, representando un 48%, mientras que durante los 90 llegaba al 70%. Si excluimos el peor momento de la crisis y tomamos el periodo 2003-2012 los porcentajes se mantienen intactos, mientras que en el quinquenio 2010-2014 apenas subió un 5%.

Siempre junto a la patronal

 El SOIVA se destacó por culpabilizar constantemente a la competencia externa por los males de la industria y diagnosticar la imposibilidad de llevar adelante cualquier tipo de acción para emprender una mejora para sus trabajadores.

En 1970 se advertía sobre el peligro de desnacionalización de la industria a causa del aumento de las importaciones. Esto generaba un exceso de oferta de productos, lo que ponía a los empresarios “en la disyuntiva de suspender, despedir o limitar la producción”.xii En relación con la situación durante 1977, se afirmaba que era imprescindible entender que nada podía hacerse por el nivel salarial, debido a que el Ministerio de Economía había eliminado la negociación paritaria, que era la vía convencional para corregir los salarios.xiii También se remarcaba que el sindicato debía ocupar un lugar central para pelear por el salario en el marco del crecimiento del sistema de “aumentos por flexibilidad”. Sin embargo, esto resulta paradójico ya que posteriormente el sindicato no solo no intentó eliminar dicho sistema, sino que las cláusulas “flexibilizadoras” se ampliaron en los convenios que firmaron. Tras un año de gobierno de Alfonsín, todavía se esperaba “que a la brevedad comience a trabajar la comisión paritaria para concretar nuestras aspiraciones de mejora”.xiv El sindicato también levanta reclamos antidumping, como la realización de denuncias por el ingreso de ropa de países asiáticos y la incorporación al convenio colectivo de una cláusula que establece la reciprocidad frente a situaciones de competencia desleal externa (dumping) e interna (clandestinidad y evasión).xv En otras ocasiones, sus dirigentes se manifestaron a favor de la protección estatal. Pero lo más llamativo es que se pronunciaron por la disminución de los costos laborales para competir con los productos exportados.xvi Es decir, plantean que los obreros a los que deben defender se tienen que ajustar para que sus patrones compitan con los salarios chinos.

Durante el 90, el SOIVA graficó su nivel de compromiso con el gobierno de Menem al afirmar, apenas asumido éste, que “durante el año no hemos reclamado desmedidamente” a pesar de saber que los trabajadores de la actividad “no pueden vivir dignamente con los salarios que perciben” y apelaban a la “sensibilidad de los empresarios” para lograr un salario digno. Se confiaba profundamente en la colaboración entre los distintos sectores sociales para superar la crisis: “la responsabilidad de la hora no solo compromete a los trabajadores y sus dirigentes sino a toda la sociedad y el que así no lo entienda es un indiferente que no quiere comprender que esta situación solo se va a revertir si la enfrentamos entre todos”.xvii Al año siguiente, si bien se señalaban dificultades que podrían aparejar “problemas sociales”, se reclamó que “no pretendamos que vengan en ayuda nuestra si nosotros no tenemos vocación de ayudarnos. No podemos decir que desconfiamos del gobierno que hemos elegido porque seguimos teniendo confianza en muchos de sus hombres. Sabemos que no es fácil el ajuste de las estructuras cuando como en caso nuestra estaban tan sobredimensionadas”.xviii Un año más tarde, esta caracterización aparece con más crudeza cuando se afirma que “el ajuste debía ser más equitativo”.xix

Ya para 1994, el alcance de la desocupación y las políticas de flexibilidad laboral se adjudicaban a la globalización de la economía, que imponía “leyes que atentaron contra los derechos adquiridos” y que permitía el ingreso de productos de otros países.xx Esto provocaba la expulsión de los trabajadores “con o sin razones para ello” y arrojaba índices de desocupación y subocupación nunca vistos.xxi

A esto se suma una serie de denuncias graves realizadas por la Unión de Trabajadores Costureros, donde mostraban el nivel de compromiso de la dirección del sindicato con la patronal. Entre ellas, se los acusó de que, a propósito del despido de varios costureros de Miltex, uno de los dirigentes del SOIVA acompañó a la patronal para que haga su descargo ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Otro caso puntual fue que, tras la denuncia a la empresa Delos por la utilización de talleres clandestinos, los dirigentes del SOIVA asesoraron a la patronal y llamaron al GCBA para que los reciban.xxii Además, el sindicato aceptó la realización de suspensiones irregulares en la fábrica de trajes Agrest, donde se las imponían haciéndoselas pasar por período de vacaciones.xxiii En el marco de un juicio laboral a la misma empresa por irregularidades en el pago del premio a la producción, un miembro de la Comisión Directiva del SOIVA y ex delegado de Agrest hizo de testigo a favor de los empleadores.xxiv En relación con la elección de delegados, la UTC denunció que cuando los costureros reclamaban su presencia, los directivos del sindicato les decían que necesitaban “el visto bueno” de las empresas, y que cuando se quejaban por los atropellos de las patronales, “casualmente” estas siempre se enteraban de quiénes lo habían hecho.xxv En 2007 se da una situación muy llamativa, cuando los principales oradores de una capacitación gremial fueron Ignacio de Mendiguren y Oscar Larrumbe, máximos representantes de la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria. Según la UTC, el eje de su intervención fue explicar que la actividad se había recuperado a partir de la devaluación, pero que los delegados no debían “hacer reclamos ‘exagerados’ porque si se arma lio el gobierno abre las importaciones de China u otros países y entonces la industria se derrumba. También se nos aconsejó pensar junto a las patronales una “estrategia” para defender la industria”.xxvi

El ocaso de una dirigencia reformista

Al menos desde la década del ’70, el SOIVA no llevó adelante ningún tipo de acción en relación con las condiciones de trabajo existentes en la rama, signadas por el alto peso del trabajo no registrado y la caída salarial. Estos temas no aparecen siquiera como reivindicaciones, sino que la preocupación que se expresa es la de cuidar los intereses empresarios, equiparándolos con el cuidado de los intereses obreros, lo que se expresa en la defensa de los intereses nacionales. A la vez, la dirigencia sindical se manifestó consecutivamente en defensa de todos los gobiernos peronistas, bajo los cuales empeoraron las condiciones laborales del sector. Ante esta situación de degradación permanente, el SOIVA no tiene nada que ofrecer más que resignación. O peor aún, actúa como correa de transmisión de los intereses de la burguesía de la rama llamando a los trabajadores a sacrificarse por sus patrones. Su dirigencia está convencida de que la conciliación de intereses entre los patrones y los trabajadores es posible. Por eso está dispuesta a soportar cualquier embate para que la industria sobreviva y, en el camino, se conserve lo que se pueda. Por esta razón, la primera iniciativa para mejorar la realidad de los costureros debe ser organizarse de forma independiente para representar los verdaderos intereses de los trabajadores.


Notas

iFicha de las Memorias del SOIVA, 1968-1973, Archivo del Sindicalismo Argentino Santiago Senén González (ASASG-UTDT).

iiMemorias, 1974-1975, ASASG-UTDT.

iiiClarín, 29/8/1987.

ivMesa de Enlace del Peronismo Sindical, Comunicado de prensa, 19/11/1987. ASASG-UTDT.

vClarín, 20/12/1988

viClarín, 15/9/1990.

viiClarín, 8/7/1993

viiiÍdem.

ixClarín, 10/03/95.

xLa Nación, 21/2/2003.

xiSOIVA (2013) 70 años sumando logros y beneficios para los trabajadores del vestido.

xiiMemorias, 1970-1971, ASASG-UTDT.

xiiiMemorias, 1977-1978, ASASG-UTDT.

xivMemorias, 1983-1984, ASASG-UTDT.

xvCCT 204/1993, art. 34.

xviEntrevista a Romildo Ranú, ASASG-UTDT.

xviiMemorias, 1989-1990, ASASG-UTDT.

xviiiMemorias, 1990-1991, ASASG-UTDT.

xixMemorias, 1991-1992, ASASG-UTDT.

xxMemorias, 1994-1995, ASASG-UTDT.

xxiMemorias, 1995-1996, ASASG-UTDT.

xxiiClarín, 1/5/2008.

xxiiiBoletín de la UTC, Año 2, nro. 7, 17/12/08.

xxivLa Alameda, 9/12/2010, disponible en https://bit.ly/2mGVOHc.

xxvBoletín de la UTC, Año 1, nro. 1, 8/9/07.

xxviBoletín de la UTC, Año 1, nro. 2, 8/10/07.

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