Aguas que traen ira

dengue-fever Las causas del (nuevo) rebrote de dengue

 Glenda Giardina
Marina Kabat
Grupo de Investigación de la Clase Obrera Argentina-CEICS

En este mismo periódico se abordó, a raíz de la aparición de casos de fiebre amarilla, el retorno de enfermedades ya erradicadas.1 En la Argentina, el Aedes aegypty, agente transmisor de la fiebre amarilla y del dengue, había sido eliminado ya en 1963. Sin embargo, para 1983 se había registrado su reaparición, que dio lugar a cierto número de brotes de dengue. La reemergencia de dengue se produjo en 1998. Desde entonces, hubo 2.799 casos y cinco brotes: 1998, 2000, 2002, 2003, 2004 y 2007. Los casos confirmados de dengue en Argentina en el 2007 ascendieron a 192, de los cuales uno fue de tipo hemorrágico.
Como denuncia la organización Médicos del Mundo, desde hace 10 años que estaban dadas las condiciones para la aparición de un brote epidémico autóctono ya que “el índice domiciliario (criaderos de Aedes/domicilios inspeccionados) se mantuvo en Clorinda (Formosa) por encima del 10% llegando al 39% en el 2003. De 854 municipios relevados en Argentina durante el 2001, el 70% resultó infestado por el Aedes aegypty”. En muchas localidades, los niveles de infestación de los hogares superarían el 10%. Ante este panorama, como el Aedes es también transmisor de la fiebre amarilla: “Existe la posibilidad de volver a tener brotes de fiebre amarilla urbana y de fiebre amarilla selvática (último brote en Argentina en1966).”2

El avance del dengue

El escenario del crimen se instaló en la Argentina mediante una serie de condiciones. En primer lugar, una sucesión de brotes autóctonos anteriores. En segundo, un excelente caldo de cultivo gracias a la insuficiencia de las redes cloacales y de la provisión de agua corriente en las provincias del norte argentino. Así fue como el Aedes firmemente instalado en los hogares argentinos
La epidemia de dengue se viene desarrollando en Bolivia. Se trata de la peor de los últimos veintidós años, con más de 50 mil afectados. Sin embargo, las autoridades argentinas no tomaron ninguna medida preventiva. Para peor, el 9 de febrero, la localidad de Tartagal, en Salta, es prácticamente arrasada por un aluvión de barro que complicaría profundamente la situación, fenómeno que tampoco esto es “tragedia” ajena a la prevención humana.
El alud destruyó el sistema de cloacas, dejando tras de sí un nuevo caldo de cultivo para el advenimiento de enfermedades infecciosas. Tal es así, que el 11 de febrero, se confirman por laboratorio 4 casos de dengue en Tartagal, de un total de 11 en toda la provincia. No obstante, el gobierno se encargaba de disipar las suposiciones en torno al aluvión como causa directa de la propagación del dengue, así como de desligarse de su propia responsabilidad en torno al aluvión. Para el 14 de febrero, ya se registran casos autóctonos en Salta, un total de 8. En los primeros días de abril, se sumarían, entre otras, las provincias de Corrientes y Tucumán. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, decidió recién hacia el 6 de marzo, decretar la “emergencia sanitaria” por el brote dengue en Tartagal, aunque aseguró haber tomado esta medida “innecesaria” sólo para conformar a los pobladores que la reclamaban, porque, según él, la situación estaba controlada.3 En términos nacionales, a fines de marzo el número total de casos autóctonos ascendía estrepitosamente a 3.707 contagios confirmados, de un total de 4.144.
Para el 26 de marzo, en Salta, se registraron los primeros dos casos de dengue hemorrágico, seguidos de la muerte de ambos pacientes. El dengue hemorrágico se presenta cuando una persona que ya ha padecido dengue se contagia por segunda vez con otro serotipo de la enfermedad. A su vez, para este período, Chaco se perfila como la provincia más afectada del país, con más de 1000 enfermos, lo cual provocaría, en Charata, cacerolazos y bocinazos en reclamo por la falta de estrategias adecuadas para combatir la propagación del dengue y en reclamo del esclarecimiento de las cifras oficiales. Una manifestación similar tuvo lugar luego en Orán, Salta. Esta última provincia, junto a Jujuy y Catamarca, seguían a Chaco en orden de gravedad. También se confirmaron casos en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y Córdoba.
Ante la inacción estatal, las movilizaciones en demanda de medidas llegaron hasta la ciudad de Buenos Aires, donde los Vecinos Autoconvocados del Barrio Los Perales, Mataderos, cortaron la avenida Alberdi y Larrazábal, denunciando el estado de sus viviendas y la acumulación de agua en 15 de 46 sótanos de los edificios, que sería “una fábrica de dengue”.4

Excusas, causas y perspectivas

La desinversión en salud y en infraestructura son las que conforman, en el largo plazo, las causas de la epidemia. La organización Médicos del Mundo denunció que “el Programa nacional de Vectores, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, responsable de combatir enfermedades de transmisión vectorial como el dengue se mantuvo durante los últimos años y actualmente sin recursos, con falta de personal y nula presencia”. En el mismo sentido, El mundo señaló que “Fuentes oficiales dijeron que el Ministerio de Salud interrumpió el año pasado los programas de prevención de dengue que se aplicaron hasta finales de 2007, cuando se registraron 409 casos en el país”.5 Como señalamos, también incidieron la insuficiencia del sistema de cloacas y de la red proveedora de agua corriente, el deficitario sistema de recolección de residuos y la existencia de basurales a cielo abierto.
Tampoco hubo una respuesta adecuada a la aparición del brote y posterior epidemia. Los medios nacionales dieron cuenta de que, en Chaco, se fumigó con productos vencidos. El subsecretario de Salud del Chaco, Marcelo Slimel, hizo una aclaración poco tranquilizadora: el producto vencido no habría sido un insecticida, sino “un larvicidas en gotas” y se trataría sólo de 30 frascos.6 En Catamarca había ocurrido un fenómeno similar, aunque la noticia no haya trascendido a los medios nacionales. Sucedió que el personal encargado de las tareas de fumigación, en los distintos barrios y escuelas de la Capital de Catamarca, entregaron los frascos cuya fecha de elaboración databa del año 2006, con vencimiento dos años después, en diciembre del año 2008. Se trata de un producto de venta prohibida al público y destinado únicamente al uso oficial.7 Como señalaban los vecinos, no bastaba con el dengue, también podían intoxicarse por el uso de productos vencidos.
Muchas veces la población ha debido organizarse y tomar en sus manos la tarea. Los vecinos de Villa Elisa, por ejemplo, se ocuparon de retirar los autos abandonados en un desarmadero de chatarra, e incendiarlos aun a costa de enfrentarse con la policía.8
Sobre el desempeño público, Médicos del Mundo afirmó: “Ante la situación inicial del brote epidémico (que luego paso a tener carácter de Epidemia) no hubo tratamiento del manejo del Agua en zonas donde no existe agua potable-corriente y, necesariamente, se realiza aprovisionamiento para consumo humano en recipientes de diferente tipo. No se llevaron adelante preventivamente medidas de control vectorial con fumigaciones domiciliar y peri-domiciliar con insecticidas/uso de larvicidas. No se trabajó ni se trabaja sobre los Basurales a cielo abierto, ni con el manejo de residuos en zonas donde no existe intervención desde el Estado como ser villas/asentamientos urbanos, zonas rurales y de comunidades indígenas, etc.”
A pesar de todo, el gobierno defiende su actuación ante la emergencia. Niega que haya escondido cifras (cuando, como denuncia Médicos del Mundo, la suma de los casos informados oficialmente por provincias llegó a exceder el de los contabilizados a nivel nacional) y atribuye el problema a factores exógenos: la culpa serían del calentamiento global y las migraciones. La naturalización del problema llega tan lejos que ya están preparando a la gente para lo que vendrá. No dejan de advertir que tendremos dengue por mucho tiempo, casi un llamado a aprender a convivir con él. “El dengue vino para quedarse” asegura la Ministra de Salud. Si ella lo dice, no caben muchas esperanzas, puesto que ya se está justificando por adelantado por lo que pueda suceder a futuro. Cabe señalar que, después de la epidemia actual, si la misma se repite el próximo verano se multiplicarán los casos de dengue hemorrágico (que requiere de un segundo contagio para desarrollarse) y que es letal entre un 5% y 15% de los casos. Como señala Médicos del Mundo, todo lo dicho en cuanto a ausencia de acciones de prevención es válido también para el control de ratas que transmiten (hantavirus, leptospirosis y peste bubónica) y de las vinchucas (Mal de Chagas), con lo cual quizás la Ministra pronto nos pida que nos acostumbremos a estas enfermedades también.
El capitalismo ya no puede ofrecer progreso alguno a la humanidad. No hay prueba más elocuente que el retorno de enfermedades superadas hace décadas. Sólo nos queda acostumbramos a convivir con ellas (es decir, a morir), como quiere la Ministra de Salud o deshacernos de un sistema social que nos empuja hacia un calvario inútil.

 _____________________

1“La fiebre está en el sistema”, en El Aromo, n° 42, Mayo-Junio de 2008.

2“Epidemia de DENGUE en Argentina: Determinantes socio-económicos, ausencia del Estado y opacidad epidemiológica” Secretaria de Planificación en Salud – Médicos del Mundo Argentina. Cada vez que en el artículo mencionamos información suministrada por esta organización nos referimos a este documento.
3Clarín, 6/3/2009
4Página12, 15/4/09.
5Ver www.elmundo.es/elmundo/2009/04/08/solidaridad/1239155167.html.
6Ver www.diariochaco.com.
7Ver www.catamarcaactual.com, 8/4/09.
8Prensa Obrera, 16/4/09.

Te podría interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *