“Nos ven como un foco rojo, porque concientizamos gente” – Por Fabián Harari

en El Aromo nº 82

P1010872_BYNEntrevista con estudiantes de la normal rural en lucha, en Atequiza, México

En esta entrevista, dos estudiantes de Ayotzinapa, que participaron del enfrentamiento con las fuerzas estatales y narcos que culminaron con la desaparición de 43 de sus compañeros. Aquí nos explican las razones de los levantamientos.

Por Fabián Harari (LAP-CEICS)

Atequiza es un pueblo muy pobre en la zona rural de Jalisco. Allí, luego de una larga lucha, y con el empuje de Ayotzinapa, los estudiantes del pueblo tomaron la escuela normal, que fue rodeada por la policía. En contacto con El Aromo, los compañeros nos invitaron a conocer su lucha y, sin dudar, allí fuimos. Al llegar, nos recibieron con su calor militante. Discutimos sobre varios puntos de la lucha de clases, participamos de sus asambleas, recorrimos el lugar y nos enseñaron su forma de organización. Al caer la tarde, nos sentamos con Luis y Luis Alfredo, sus principales dirigentes, y comenzamos esta entrevista…

Antes que nada, cuéntenme dónde estamos.

Luis: Este es la Normal Rural, “Miguel Hidalgo”, de Atequiza. Es una normal para formar docentes no solo lo académico, sino en varios aspectos como lo es el deportivo, el cultural y también en módulos de producción. A lo que es módulos de producción, en la parte más atrás de la normal se encuentran los terrenos para siembra, en el cual se siembra lo que es maíz y porquerizas para el criado porcino. El recurso que se obtiene de ello, más que nada, es destinado para actividades de comité o suele pasar que a veces hace falta algo para un evento y se agarra del dinero de ahí que nosotros tenemos. Como estudiantes administramos. Más que nada es para la base, para cualquier necesidad que haya dentro de la normal, con ese dinero se puede sustentar. O sea, no mucho, pero pues, mínimo hacer algo. Por ejemplo, parte del dinero que sale de ahí se ha destinado para la compra de algunas de las guitarras del club de rondalla, algunos trajes para lo que es danza y para complementar cosas pequeñas.

¿Cómo se compone socialmente la población de esta normal, de qué tipo de familias provienen?

Luis: Pues, se les da la prioridad a hijos de campesinos y obreros que trabajan en las maquilas, en las empresas textiles de la zona, que no tienen el recurso suficiente para sustentar otra carrera. Aquí es como una oportunidad para ellos, para agarrar ese amor por la vocación. Hay algunos que no entran con el fin de ser maestros, sino que es la única oportunidad que ellos tienen para estudiar, para sacar una carrera y después, con trabajo, buscar la manera de estudiar otra cosa.

Cuando dicen que hay familias campesinas, ¿a qué se refieren exactamente?

Luis: Más que nada campesino es el hecho de que siembran parcelas, siembran maíz, el elote, la calabaza, la caña y se vive de lo que produce.

¿Eso que producen lo consumen por completo, y en ese caso como adquieren otros bienes, o también lo venden? ¿Tienen suficiente producción para vender y después comprar?

Luis: Hay campesinos que se dedican de plano a sus tierras, pero están los otros también, que son los jornaleros. Los jornaleros aparte de tener sus tierras, las trabajan las siembran y lo que tienen ahí es para mantenerse. Una que otra cosita que la pueden vender ya sacan algo para ellos, pero el resto del tiempo, prestan su mano. Se van a trabajar. E incluso, algunos, descuidan sus tierras.

Mencionaron que vienen a la normal chicos que no quieren ser maestros, ¿por qué vienen?

Luis Alfredo: Le voy a poner mi ejemplo. Cuando iba a hacer la preparatoria, la dejé porque mis papás estaban en una situación económica muy difícil y yo prácticamente no iba a estudiar. A mí me hablaron de esta escuela. Lo que me llamó la atención es que nos daban donde quedarnos sin pagar nada y lo que era la comida a diario, sin pagar nada. Solamente se pagaba lo que era la inscripción a la normal. Era lo único que nos pedía esta escuela para estar aquí. Yo miraba la situación de mi familia, pues yo pienso estudiar otras cosas, pero decidí venir aquí porque es echarle ganas. La escuela me da donde quedarme sin pagar nada y es una gran ayuda para mis papás.

¿Desde qué época las escuelas normales rurales le proveyeron alojamiento y comida a sus alumnos?

Luis: Mire, para eso estamos hablando del gobierno de Porfirio Díaz.1 La educación que se tenía solamente era para aquellos que podían pagarla. Con la Revolución Mexicana, se comenzaron a crear escuelas. En ese momento se les llamaban Regionales Campesinas o Centrales Agrícolas, de las cuales nosotros somos el fruto. Porque fue como una fusión, y eso generó las normales rurales. Dentro de las centrales agrícolas y las regionales campesinas se daban también los talleres que ahorita tenemos, e incluso de costura de carpintería, entre otros. Estos fueron retomados. La primera normal que existió fue la de Michoacán, que se fundó en 1922, en Tacámbaro, Michoacán, en el gobierno de Álvaro Obregón.

¿El albergue y la comida siempre fueron garantizados por el Estado?

Luis: No siempre. Hubo etapas en las que esto se deterioró. El gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, para nosotros, como estudiantes, fue la pauta para que empezáramos a exigir nuestros derechos. Por el simple hecho de que en el artículo tercero, cuando se modificó en 1935, se agregó un apartado donde se decía que la educación tenía que ser “socialista”. Bien eso fue lo que nos dio la pauta a nosotros para movilizarnos y crear nuestra organización. Más bien nuestra federación: Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México. A partir de ese momento, donde se creó la Federación, nosotros empezamos a crear el sentido de gestión.

Luis Alfredo: Empezamos a crear eso en el gobierno de Lázaro Cárdenas. Entonces cuando el Gobierno pretendía quitarnos el recurso, porque simplemente lo querían tener para ellos o destinarlos a otras acciones, nosotros ya no lo permitíamos, por el hecho de tener nuestra Federación. Nos apoyamos unos con otros y continuamos en esa tendencia.

¿En algún momento hubo mejores condiciones para los alumnos de los normales? ¿Cuándo ustedes ubican una decadencia de las condiciones de los alumnos normales rurales?

Luis: Pues sí, se tenían mejores condiciones. Todo cambió cuando ocurre lo de Tlatelolco, el 2 de Octubre del ‘68.2 Antes se les daba mucho más apoyo. Se les daba sábanas, cobertores, calzado, colchones, se les daba un paquete para que ellos fueran a practicar a las zonas más marginadas, se les daba material, transporte, se les daba becas… Antes se tenía mayores prestaciones. Lo más atractivo para los maestros era su pensión. En este caso trabajaban 30 años y ya después recibían su jubilación y su dinero. Trabajabas y garantizabas que después ibas a tener un salario. Ese dinero, lo que te iban a mandar mientras no trabajabas, no te lo iban a descontar del tiempo que trabajaste, simplemente era un extra. Ahora no. Se dice que hay esa pensión, pero simplemente es un descuento de tu sueldo. Como maestro ahora estoy trabajando y me empiezan a descontar. Ese dinero es como un ahorro que ya cuando te jubilas te lo dan. El Gobierno lo maniobró.

Luis Alfredo: Antes le llegaba un bono para material, porque ellos compraban material y lo llevaban a la escuela. Ahora ya se quitó eso porque es un gasto innecesario. Ahora se viene a denigrar más feo la carrera de maestro, porque en la nueva reforma educativa dice que cualquier persona que estudió una licenciatura puede presentar examen de oposición para concursar a la plaza de un maestro. A lo que nosotros nos preguntábamos: bueno estudió una licenciatura en psicología, va a dar clase, entenderá a los niños, pero realmente no conoce de a fondo como nosotros. Nosotros aquí tenemos materias como pedagogía, tenemos más o menos estrategias de cómo tratar a los niños de cómo manejar las situaciones.

Las licenciaturas se obtienen en la universidad, pero las universidades acá son pagas. O sea que un chico que va a la universidad y tiene plata, paga una licenciatura. Y un chico que no tiene plata viene a la normal. Antes el licenciado no se podía presentar y ahora sí. Ustedes antes no tenían competencia de los chicos con dinero que hacían la universidad y ahora sí.

Luis: Sí. Y ahorita es como ya muy desfasada esa carrea, porque se puede estudiar cualquier licenciatura y luego ser maestro. Pero realmente si nos ponemos a analizar no va a ser lo mismo, no van a obtener los mismos aprendizajes, uno que estudió la carrera de físico matemático dará buenas clases de matemática, pero no sabrá utilizar el lenguaje con un niño de primero o con uno de sexto, no va a saber estrategias. Por esto es que, cuando se inició lo de la reforma educativa, muchos maestros decían que no. Porque si tú estabas dando chances de que otras profesiones entraran a la tuya, porque tu no podías hacer lo mismo. Ese era el argumento que tenían.

Luis Alfredo: Esto es porque no hay trabajo. Yo visualizo esto: Ahorita en la estrategia que está utilizando el Gobierno, o lo que pretende: uno de los objetivos es desaparecer a las normales rurales, para empezar. Por el gasto que le está generando está metiendo esa reforma. Quieren tener un cierto tiempo, pongamos diez años, echan a andar esa reforma, o quizás ven que las normales rurales decayeron y ya, vuelven otra vez. Meten escuelas con la misma formación pero de paga, privadas. Este es el principal problema. No hay trabajo.

¿Por qué ese ataque del Estado a las normales?

Luis: Antes, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México contaba con más de 34 normales rurales en todo el país. Sin embargo, cuando llega el 2 de octubre del 68 con Gustavo Díaz Ordaz, es cuando se cierra la mitad de ellas. En estas normales se educaron los “guerrilleros”, le hacían entender a los alumnos de la situación del país, de que ellos como estudiantes y como futuros maestros debían exigir realmente los derechos. Entonces Gustavo Díaz Ordaz ve estas normales como un “foco rojo” para el país, porque se concientizaba a la gente. Actualmente nos siguen viendo así, porque concientizamos gente, porque hacemos ver la realidad a los alumnos de lo que está pasando en México. Más que nada es por eso que se da el cierre en el 68 y, actualmente, en 2003/2005 se dio el cierre del Mexe Hidalgo.

Pareciera que el ataque se profundizó aún más en los últimos diez años…

Luis: Es cierto, se ha visto más. Se han dado varias reformas. Lo que pasa aquí es que el Gobierno se empieza a dar cuenta que los normales están generando un gasto y viene el sector capitalista, o los burgueses, y le dicen: “¿Sabes qué? No queremos que inviertas ahí, queremos que esa inversión me la pongas aquí y desvíes ese recurso”. Cuando se desvía ese recurso, nos afecta a nosotros. Es cuando empezamos a manifestarnos. Lo que uno se percata es que se empieza a acelerar desde el 2003, porque desaparece el Mexe Hidalgo, una normal de las más fuertes políticamente dentro de nuestra Federación. Se empieza acelerar, porque el Gobierno se da cuenta que cerró una escuela y cree que puede hacerlo con las demás. Entonces, se queda con esa idea y empieza a buscar estrategias para reprimir más a los estudiantes. Antes, nosotros manifestábamos, pero no llegábamos a este grado. En el 2008 se reprimió otra normal, la de Michoacán. Varias normales comenzaron a sufrir represiones en el 2005 y 2006. Del 2003 al 2011, no se tiene un registro de compañeros muertos. A nivel nacional no se tiene un registro de que se haya desaparecido alguien o se haya muerto. Entonces a impacta lo que pasó en el 2011 con los compañeros de Guerrero.

¿Qué está pasando en Atequiza ahora que está motivando su reclamo?

Luis: Últimamente estamos haciendo peticiones para el aumento en la infraestructura de la escuela. Por ejemplo, el internado, las plantas dormitorios ya están muy decadentes, deterioradas. Tienen tiempo que no se ha dado una remodelación para que estén mucho mejor. El drenaje, por basura y por el tiempo, sale para afuera y no circula bien. La pintura hay partes que tienen grietas, hay cubículos donde estamos donde no hay ventanas, los vidrios están rotos, la red eléctrica es poca, hay luz que no funciona.

Luis Alfredo: Antes la normal rural de Atequiza permitía que ingresen estudiantes de todo el país. Actualmente se cerró al Estado de Jalisco. Es decir, ya no permiten que otros que no sean de Jalisco estudien en la normal de Atequiza.

¿Por qué piensan que pasa esto?

Luis: Lo que pasa es que si tiene menos demanda [matrícula], para el Gobierno es menos presupuesto. Nosotros pedíamos que se nos volviera a abrir la demanda a nivel nacional, a lo que nos decían que no se podía, porque cada estado maneja sus recursos.

También estaban pidiendo la destitución de un director. ¿Los están amenazando?

Luis: Esto es una represión más que se le está haciendo a los estudiantes. Las acciones que hemos realizado, a los señores directivos no les parecen las correctas. Hemos hecho un paro de la escuela, o sea, toma de la escuela, no asistir a clases. No porque nosotros no queramos, sino porque es una manifestación. Salimos a boteos3 y actividades de ese tipo. Entonces, a ellos se les da la orden, por parte del Gobierno, para no darnos esos tiempos. En lugar de que estén allá, que los maestros les dejen bastantes tareas que ni siquiera vienen dentro del programa. Entonces nos están reprimiendo académicamente en ese sentido. Todo eso se ha acumulado y se ha venido arrastrando. Nosotros dijimos ya basta de todo esto. Es por esto que empezamos a tomar acciones. Desde que pasó lo de Ayotzinapa, hemos estado en movilizaciones. Además de que en años anteriores el director, José Abel Asencio Mosquera, cuando nosotros vamos a realizar una movilización, simplemente no está de acuerdo o no quiere. Se han dado amenazas, no nada más por él, por otras personas que están dentro de la dirección. Amenazas de desaparecernos, amenazas de que si continuamos nos van a correr de la escuela. Que no se hacen públicas, pero se nos dicen directamente.

¿Por qué no tienen la solidaridad de sus propios docentes?

Luis: Hay muchos maestros que sí nos apoyan, pero el mismo director les ha puesto amenazas de que pueden perder su trabajo. Ocurrió que hay una compañera que es hija de un trabajador del comedor. Entonces cuando nosotros estuvimos haciendo movilizaciones al papá de esta compañera le dijo “o calmas a tu hija y la dejas en tu casa, o te voy a descontar tanto”. A muchos maestros los ha amenazado de que los va a perjudicar de alguna manera.

¿Y el sindicato no defiende a los maestros?

Luis: Lo que pasa es que el Secretario General del sindicato, Carlos Vega, es muy allegado al director y, por lo tanto, puede que le encubra ciertas irregularidades.

Además de esto, ¿sufrieron algún hecho de represión física?

Luis: Fue el 26 en la noche. Curiosamente, a dos meses de lo de Ayotzinapa. Los compañeros de primero asistieron a un bloqueo de carretera apoyando a los campesinos para que se les diera un precio justo a su maíz. Se va a esto de manera pacífica. La intención siempre es hacer manifestaciones de manera pacífica, sin afectar a las personas. Los compañeros llegan allá, se integran con los compañeros campesinos, y se bloquea.

Luis Alfredo: A las dos de la tarde, reciben una llamada de la Ciudad de México, de Comisión que estaba allá por estos temas. Se les menciona que la audiencia para negociar el precio iba a ser a las cuatro y media. Entonces, el Estado de Jalisco pedía liberar la carretera para no perjudicar las negociaciones en la Ciudad de México y los campesinos accedieron. Como a las tres quince, tres y media, se vuelven a juntar para hablar si seguían haciendo presión o esperaban alguna respuesta. Entonces deciden bloquear nuevamente. Alrededor de las siete de la noche llegan unas personas del Gobierno a decirles que estábamos afectando a terceras personas y que había que desalojar, que el bloqueo iba a poner muchas trabas en lo que era la negociación en México. Los campesinos mencionaban que desde hacía una semana se suponía que les iban a dar una respuesta sobre los precios del maíz, pero no les habían dado nada. Decían que para qué arriesgarse de nuevo, que se les iba a dar un papel que no tenía validez como había sucedido el año pasado. Se les dice a las personas del Gobierno que no iban a liberar hasta que no tengan una respuesta positiva a lo que ellos querían. Estas personas del Gobierno se retiran. A la media hora, vuelven a decir que liberáramos la carretera porque estábamos dañando a terceras personas. Lo mismo de antes. Es ahí donde nos dicen que tenemos diez minutos para desalojar la carretera. Se dijo que no se iba a liberar. Llegado los diez minutos, alrededor de las ocho quince, la gente del Gobierno comienza a formar lo que son los antimotines. Como ya estuvimos en Tiripetio y otros normales donde ya ha habido represión, y nos han contado qué hacen, nos pusimos de acuerdo de qué hacer en caso de que se diera la batalla. Entonces, se hizo las quince para las nueve, caminaron un poco y daban instrucciones, así como para meternos miedo, para retirarnos. Llegó el punto donde ya nos enfrentamos, estábamos a los empujones, columna con columna. Luego nos empiezan a acorralar. Se hizo una especie de “U” para encerrarnos y tenernos acorralados. Y ya nos empezaban a aventar, nos empezaron a pegar. Hubo un punto donde, al parecer, los antimotines vieron que teníamos mucha fuerza y lanzan dos bengalas, una hacia arriba y una directamente hacia mi persona y un compañero de primero. La bengala se estrelló en el autobús en el que íbamos. Es ahí cuando vinieron los golpes, lo que fue gas lacrimógeno, los cuetones y nos gritaban groserías. Una vez que dispersaron, siguieron con los que habían. Buscaban para ver a quién agarraban. A un compañero de primero le hicieron un chipotón del lado izquierdo de la cabeza. Un compañero tiene una prótesis en la mano izquierda, porque se la arrancaron de un macanazo. A otro más le dieron de patas, porque el gas los desmayaba.

Cuando ya nos dispersaron nos llaman y nos dicen que las compañeras habían sido encontradas. Las mujeres se habían escondido en un local que estaba ahí, abandonado a unos metros de la carretera donde estaban. Diez compañeras. Las hincaron, les dijeron de cosas y les quitaron sus teléfonos celulares y el dinero. Ya una vez que se retiraron los granaderos antimotines, nosotros comenzamos otra vez a juntarnos para ver si se habían llevado a alguien. Y ya durante el momento del choque, iba un autobús de aquí de la normal con más apoyo allá para ayudarnos.

Luis: Pues, nosotros habíamos llegado en la comisión de Unión de Tula [otro normal rural de Jalisco]. Ahí llegamos con el autobús y nos dice el compañero de la lucha estudiantil que nos subamos, que subamos palos para defendernos. Llevamos cubierto el rostro por la integridad física, porque suele pasar que toman fotos y represalias. Subimos nosotros, la mayoría de hombres de los que estábamos ahí, nos vamos. Éramos aproximadamente 61. Iban tres mujeres guerrilleras, aquí les decimos “camarras”. Nos dirigíamos hacia auxilio de ellos. Pasamos por el municipio de Poncitlán y nos detienen patrullas municipales. Eran cuatro patrullas aproximadamente. Nos detienen y nos dicen que no podemos pasar. Lo que hacemos nosotros como estrategia es bajar todos, abrimos paso al camión y adelante se para y ya nos vamos. Antes de llegar al Municipio de Ocotlán, estaban cuatro policías de la fuerza única plantadas como un retén. Al momento de que nos ven, a lo lejos, como es un camión que se nos prestó una empresa que por estos lados es raro que se vea, entonces nos detiene. Se atraviesa la patrulla adelante y una patrulla atrás. Lo que hacemos nosotros es lo mismo, tratar de bajarnos todos y abrir paso al camión. Nos decían: “No muchachos, súbanse que no se pueden bajar”. Les decíamos que por qué nos detenían si no estábamos incurriendo en un delito. Primero nos decían que no podíamos pasar porque teníamos el camión retenido y que el chofer estaba en contra de su voluntad. A lo que nosotros respondíamos que si hubiera estado en contra de su voluntad, las puertas de la normal están abiertas, no se le detienen en ningún momento. Luego, dijeron que el chofer se sentía mal, que se quería bajar, que había dicho que se encontraba en contra de su voluntad. Y nosotros estábamos grabando todo momento. Un compañero le dice a los policías: “no me digan que ustedes también trabajan igual que los policías de Iguala”. Fue un comentario al aire, pero que un policía dijo: “sí también desaparecemos alumnos”. Muchos lo escucharon y se sorprendieron. Como que entró la preocupación. Entonces después nos dice el policía que no podíamos pasar porque el chofer andaba borracho, que él ya lo había hablado con chofer y que andaba en exceso de alcohol. Y nosotros nos sorprendíamos pues realmente era algo incoherente. Entonces ellos ya sabían que nosotros íbamos para allá en auxilio a nuestros compañeros. Nosotros ya sabíamos la situación por la cual nos detenían, porque íbamos a apoyar a nuestros compañeros en La Barca [otra localidad de Jalisco].

Luis Alfredo: Incluso creemos que el nuevo director llamó a la policía para que no nos dejaran pasar.

Luis: Ya después nos confirmaron unos policías que exactamente, había un retén en La Barca, y por lo tanto no podíamos pasar. Llega la ambulancia, se baja el chofer, lo revisa y está todo bien. Entonces los mismos policías se llevan al chofer para hablar con él a solas, no permiten que nosotros estemos ahí presentes para saber que le decían. No sé si lo amedrentaron. El chiste es que el chofer accedió a guiarnos, pero de regreso a la normal. Para esto empezamos a comunicarnos con medios de prensa. Llega allá lo que es Televisa y empieza a grabar. Al momento que empieza a grabar los policías que estaban enfrente de nosotros se abren. Nos escoltaron. Al principio había cuatro de la fuerza única, después llegaron más, eran como diez. Lo que nos extrañó a nosotros es que había una camioneta negra que no traía ni placa. De ahí se bajó una persona, que decía ser de la Fuerza Única pero estaba vestido de civil. Era también uno de las personas que nos estaba queriendo amedrentar, que nos estaba amenazando. Nos escoltaron hasta que llegamos a la entrada de Atequiza y ahí nos vuelven a parar y nos dicen que el camión no se va a venir para acá que ahí se va a quedar y que nosotros nos vengamos caminando. Le decíamos que no, que ya tenemos contrato con la empresa que nos prestó el camión. Fue realmente que sentimos ese coraje impotencia y nos tuvimos que bajar. Llegamos aquí, a posteriori en la noche, ellos llegaron. Llegamos gritando consignas para que la gente se diera cuenta de lo que estaba pasando. Fue una estrategia para que la gente despertara y viera que estaba pasando.

Apareció en los diarios de hoy que a la normal de Atequiza le iban a dar dinero. ¿Es cierto o es una estrategia para calmar?

Luis: Días atrás se estaba en movilización desde lo de Ayotzinapa. Nuestra marcha, en el mes de octubre por la represión del ‘68 en Guadalajara, lleva a Secretaría del Estado un documento que se llama petitorio. Esto tiene las demandas o peticiones que le hacemos al Gobierno en cuanto a la escuela. Todavía no es oficial que esté ese recurso. Podemos decir que es un mecanismo para que nos detengamos en algún momento: “Tengo este dinero. Te vamos a dar todo lo que quieras, pero contrólate”. A los estudiantes aún no se nos informó por parte de alguna autoridad. Por eso no damos mucha fe y credibilidad a esa información del periódico, pero sí tenemos conocimiento.

Luis Alfredo: La sociedad podrá decir “bueno, ya tienen ese recurso, ya que dejen la lucha”. Nosotros fuimos reprimidos y yo le digo a mis compañeros: una represión no se olvida así nomás para empezar. Fueron golpeados mis compañeros, fuimos reprimidos psicológicamente también. Entonces, si ese dinero se va a destinar no es porque en este año se destina esa cantidad. Ese dinero ha sido una acumulación de que en años anteriores ese dinero no se destinaba. O si se destinaba, ellos lo desviaban. Entonces ese dinero nos pertenece. No es una paga que el Gobierno diga “toma esto”. No, nos corresponde.

¿Qué perspectiva tienen ustedes para México?

Luis: Ahorita la consigna no es hacer una revolución con armas. Es hacer una revolución de conciencia, porque si quitamos al presidente o cualquiera de ellos no se va a acabar. Esto no es una organización, es una mafia. Primero hay que hacer una concientización, es lo que se pretende. Lo que nosotros podemos visualizar es que si en Ayotzinapa, que es la que está llevando la batuta de todas las movilizaciones, se doblan las manos, es posible que eso simplemente se termine, y lejos de sacar un buen beneficios vamos a ser más reprimidos, con más reforma. De hecho, ya está una reforma que trata de impedir que la sociedad se manifieste, porque atenta contra intereses de los terceros, y todas esas cosas. Las normales rurales no vamos parar ahora. Estamos estableciendo vínculos con organizaciones, con escuelas, para tener una mayor organización. Se pretende llegar a acuerdo para que todo el país se mueva. Nosotros con esas acciones vamos a involucrar a más personas, las cuales como reacción van a despertar y van a ver lo que pueden hacer. Lo que puedo hacer yo solo son ciertas cosas, pero nosotros como grupo podemos hacer mucho más. Entonces es eso, despertar en las personas, que juntos podemos tener grandes beneficios, podemos tener más de lo que tenemos. Tener una vida digna, un salario digno.

¿Se imaginaron alguna vez la reacción que está habiendo en la población?

Luis: Yo no avizoraba la reacción del pueblo actualmente. Yo sentía que la reacción del pueblo seguía sumisa. Actualmente que ves a la sociedad ya despierta es realmente bonito. Esto es algo que tarde o temprano tenía que estallar. Este cambio, en México, ya iniciamos, es un proceso. Es una bomba pues, que tanto de tanto de tanto estalla por lo mismo. No es que me alegre que el pueblo esté sufriendo, pero en gran sentido, pues, me da alegría. Por desgracia el ser humano hasta que no siente que lo están golpeando, no reacciona. Es lo que pasa aquí, estamos reaccionando. Ahora con lo que ha pasado con nuestros compañeros desaparecidos, es algo así como que ya despiertan. Y nosotros despertamos, el resto de la sociedad que nos rodea, despierta junto con nosotros. Eso es lo que ahorita está pasando en México. La situación de Ayotzinapa es la bandera de lucha de todo México. Es el despertar de la conciencia de todo explotado.

Notas

* Por razones de seguridad, los estudiantes no quisieron publicar sus nombres completos.

1 1884-1911

2 Matanza de estudiantes en Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, Ciudad de México.

3 Colectas.

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